Benjamín Lana: «El futuro del periodismo no depende de la tecnología, sino de su altura moral»

Benjamín Lana, director editorial de los diarios regionales de Vocento, agradece el galardón./
Benjamín Lana, director editorial de los diarios regionales de Vocento, agradece el galardón.

Discurso de agradecimiento del director editorial de los diarios regionales de Vocento tras recibir el premio 'First Amendment Award' de la Fundación Eisenhower en Nueva York

COLPISAnueva york

«Buenos días. Quiero agradecer a la Fundación Eisenhower, en nombre de todos los diarios regionales y revistas de Vocento, este premio. Es un honor y una responsabilidad recoger este galardón que reconoce el trabajo de miles de personas en favor de la libertad y el progreso social durante los últimos 163 años.

La mayor parte de las grandes empresas de los hombres suelen tener en la constancia su principal motor. Los diarios representan como casi ninguna otra esta circunstancia. Son el fruto incansable de miles de días tratando de ser ecuánimes y útiles a las sociedades a las que pertenecen, tomando sin cesar decisiones sobre qué debe ser contado y cómo debe hacerse sin perder de vista los principios profesionales y morales. En días como hoy, visto con la perspectiva del tiempo, quizás es cuando el valor de esta obra se advierte en su trascendencia real.

El mundo ha cambiado sobremanera desde que El Norte de Castilla saliera a la calle por primera vez, compromiso que no ha incumplido ni una sola mañana desde un lejano día de 1854. Entonces aún no se sabía que en este país que nos acoge se iba a producir una guerra civil que dejaría más de 700.000 muertos, ni Abraham Lincoln había sido elegido presidente. Sepan que su asesinato fue noticia de amplia cobertura en el diario de Valladolid con dos crónicas.

En enero de 1866 los primeros lectores de Las Provincias de Valencia se encontraron con la noticia de que el gobierno español proponía a las Cortes el reconocimiento de un nuevo país llamado Reino de Italia y también con la primera entrega de la novela De la tierra a la luna, de Julio Verne.

Los de Gijón, el 12 de setiembre de 1878, recibían la aparición de su nuevo diario, El Comercio, que anunciaba los viajes del vapor Teutonia con destino La Habana y Nueva Orleans, con comidas abundantes, siempre vino y pan fresco.

El diario La Rioja se hacía eco en 1899 de la llegada de la plaga de la filoxera a la región tras haber arrasado los viñedos de toda Europa, del desastre español en la Guerra de Cuba y la puesta en servicio de una de las primeras instalaciones de luz eléctrica de Europa en la ciudad de Haro.

Y así el resto de los periódicos de Vocento. El Diario Montañés nacía en agosto de 1902, al tiempo que Theodore Roosevelt se convertía en el primer presidente norteamericano en hacer un viaje en automóvil. La Verdad, de confesión abiertamente católica, defendía en 1903 sus principios frente al anticlerical El Liberal, pese que en la estación de ferrocarril se negaran a su venta y los paquetes de diarios enviados a los pueblos murcianos desaparecieran día tras día.

El Ideal, cuyas instalaciones fueron quemadas en plena ola de intolerancia meses antes del inicio de la Guerra Civil, no ha dejado de defender los intereses de Granada y de toda Andalucía Oriental desde entonces.

HOY nació en Badajoz con el objetivo de defender los intereses de los extremeños. En su primer número declaraba: Nosotros ni tenemos más amigo que la verdad ni conocemos más enemigo que el error.

Y SUR, que naciera con ADN falangista, abrazaría después la democracia con decisión y se situaría en la defensa de la sociedad malagueña por encima de las ideologías, terminando de escribir la historia de los que vivieron las atrocidades de la guerra con piezas periodísticas reparadoras y premiadas como el documental Memoria de una Huida. Podríamos seguir hablando de nuestras cabeceras, como XL Semanal, la publicación semanal informativa con mayor difusión del mundo en lengua española, pero debo ser breve y quiero decir algunas otras cosas antes de terminar.

Las grandes obras son mayores y más sólidas cuando son colectivas. Los que hoy estamos aquí recogiendo este galardón tan solo somos unos pocos de los que hemos sido parte de esta gran tarea realizada con humildad y decencia, sobrepasando malos tiempos, guerras fratricidas, anunciando innovaciones como el ferrocarril o la penicilina o auspiciando la creación de los equipos de fútbol hoy centenarios. Hemos podido desviarnos alguna vez, pero siempre volviendo a recuperar el norte. Nuestros principios éticos y nuestro código deontológico se parece a la Constitución Americana en una cosa: su brevedad. Pocos principios, pero muy sólidos.

La libertad de prensa a la que hoy se homenajea aquí es fruto del compromiso de los periodistas, pero antes aún de los editores -aquí presentes y representados por nuestro presidente Santiago Bergareche-, que han sostenido el rumbo fijado hace tantos años por encima de intereses y presiones.

He dejado para el final a nuestros diarios de El País Vasco, El Correo y El Diario Vasco, fundadores del Grupo Correo del que todos los demás regionales formamos parte hasta que hace quince años surgiera Vocento, por la especial circunstancia de su lucha a favor de la libertad durante las décadas en las que se prolongó el terrorismo de ETA.

Defender derechos tan básicos como el de la vida ha sido una labor titánica de casi cincuenta años, día a día, sosteniendo el rumbo pese a los zarpazos asesinos que iban quitando vidas, hasta sumar 829, dejando cientos de heridos y miles de víctimas por el camino. Un tiempo en donde hacer periodismo ha sido cuestión de compromiso, valentía, determinación pero también templanza ante el intento de los violentos y sus cómplices de hacer callar las voces de los que reclamábamos respeto al ser humano y a la democracia. Los directores de El Diario Vasco y El Correo, aquí presentes, son el ejemplo de personas que han antepuesto la profesionalidad y el compromiso con la libertad a una vida confortable para ellos y sus familias. No son los únicos en este acto que vivieron intensamente esos tiempos, pero valga su ejemplo para personalizar aquella lucha.

Por desgracia no pueden estar hoy aquí para recoger este premio ni Javier de Ybarra, presidente de El Correo y de El Diario Vasco, asesinado por pistoleros de ETA Político Militar en 1977, ni Santiago Oleaga, director financiero de El Diario Vasco, acribillado por ETA Militar en 2001.

La defensa del acuerdo entre españoles de 1978 supuso además de las muertes otro sin fin de sufrimientos en forma de atentados contra otros compañeros y las instalaciones de los periódicos, presiones y amenazas de todo tipo que nos obligaron durante décadas a vivir circunstancias difíciles. En esas situaciones periodistas y diarios combatimos sin desmayo y sin otra herramienta que la palabra el terror de ETA y así sigue siendo hasta el día de hoy.

La sociedad vasca -y nuestros medios como parte intrínseca de ella- ha logrado salir victoriosa frente a los que trataban de imponer su ideología por la vía de la violencia. Terminado el tiempo de las bombas y las balas seguimos al servicio de la comunidad, ejerciendo nuestro derecho y nuestro deber de informar con rigurosidad para ayudar a nuestras sociedades con nuevas tecnologías, formatos y dispositivos, pero con la misma determinación y vocación de siempre.

El futuro del periodismo no depende de la tecnología, sino de su altura moral. Muchas gracias.»