San Roque se come la sardina

Pepa Villalobos y Paqui Bernal, premio a las mejores plañideras, con la sardina. :: c. moreno/
Pepa Villalobos y Paqui Bernal, premio a las mejores plañideras, con la sardina. :: c. moreno

Moracantana ganó el desfile ante miles de personas que despidieron el Carnaval porque la lluvia no llegó hasta la tarde

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

La felicidad en Carnaval se puede medir por la suciedad que acumulan las zapatillas al llegar a San Roque. Ayer, en los pies de los carnavaleros se pudo comprobar que ha habido mucha felicidad estas fiestas. El Entierro de la Sardina fue un broche multitudinario a cinco días de Carnaval en Badajoz. No llovió fuerte hasta las cinco de la tarde. Parece que el cielo dijo: «Ya es hora, todos a casa». Pero durante la mañana solo cayeron cuatro gotas, por lo que la avenida Ricardo Carapeto se llenó de público y San Roque pudo despedir el Carnaval con tres horas de desfile.

La comparsa Moracantana, con sus diosas aladas, ganó. Un premio especial en su 20 aniversario. Al jurado le encantaron sus alas blancas y doradas y su estandarte, un carro dorado que llevaba a la diosa acompañada por tres grandes pegasos. En el pasacalles participaron una veintena de agrupaciones entre comparsas y grupos menores que dieron un gran espectáculo, seguidos de quince artefactos que animaron la fiesta. Tras Moracantana, el segundo puesto fue para Vaivén y el tercero para Caretos Salvavidas. Los accésits correspondieron a Caribe, Umsuka-Imbali y Balumba. El estandarte de Umsuka-Imbali, dedicado al personaje Vaiana, como su traje, fue el mejor para el jurado, y Mascachapas, con su malecón de La Habana, se consideró el mejor artefacto seguido de Trimoto y Los Loleros. El premio a la mejor llorona fue compartido entre Paqui Bernal y Pepa Villalobos.

Como todos los años, el cortejo arrancó con Batala Badajoz, las plañideras y la sardina, y este fue el producto más consumido en las barras que se instalaron a lo largo de la avenida junto con pinchitos y panceta.

El alcalde cree que el Carnaval ha sido un éxito y apuesta por consolidar el sambódromo en el futuro

Susto sin consecuencias

A las 13.00 horas hubo un sobresalto en el desfile. Una ambulancia pasó entre las comparsas, por lo que el público se alarmó. Cruz Roja explicó posteriormente que fue una falsa alarma. Les avisaron de que un comparsero sufría un ataque cardiaco, pero al llegar pudieron comprobar que solo era una crisis de ansiedad que no necesitó ni siquiera traslado al hospital. En el despliegue de Cruz Roja ayer en el Entierro de la Sardina atendieron otras dos crisis de ansiedad, dos lipotimias y una herida accidental, pero nada de gravedad.

El ambiente comenzó en Ricardo Carapeto a las ocho de la mañana con la degustación de perrunillas, aunque la mayoría de los carnavaleros se amontonaban en los bares para desayunar migas. Unas horas después, en la calle, se veía la estampa típica del Entierro de la Sardina, los jóvenes que llevaban toda la noche en pie, con sus disfraces de superhéroes, piratas o por supuesto esquimales, muy deteriorados. Y al lado, las familias recién levantadas. Los niños disfrutaron viendo pasar a las comparsas y recogiendo las plumas, los engastes y otros adornos que estos grupos iban perdiendo tras cinco días de fiesta.

Lancelot fue la primera comparsa en entrar en pista con su pirámide egipcia y sus gorros representando al dios-perro Anubis. Les siguió Vaivén, una de las más aplaudidas, con sus ladrones de almas y sus gorros, que forman un mar vegetal. El grupo menor Estaribé, de abejas y apicultores, fue el siguiente seguido de Wailuku con su traje egipcio. Gustó su cambio de vestuario. Se quitan el abrigo y se convierten en la momia de un gato.

Umsuka-Imbali fue la favorita de los niños con su traje de Vaiana, Cambalada sorprendió con su traje egipcio con máscara de quita y pon, Moracantana desfiló tras ellos con sus diosas aladas, que no solo conquistaron al jurado sino también al público. Yuyubas, a continuación, fueron aztecas con colores muy llamativos y una pirámide formada por cajas de huevos, mientras que Balumba impresionó con su estandarte de un gran lobo blanco y sus trajes inspirados por la Princesa Mononoke.

El grupo menor Los camalotes del Guadiana desfiló como rusos. El patio de mi casa como una colorida tribu y la comparsa Caribe con trajes filipinos. Caretos Salvavidas fueron samuráis y La Bullanguera se inspiró en la película Coco. Esta agrupación protagonizó un momento emotivo al quitarse los sombreros mexicanos al pasar junto al jurado. Fue un gesto de solidaridad con una de sus componentes, que está enferma.

Infectos Acelerados pasó representando la Historia Interminable y su dragón blanco, Los Soletes fueron el libro de Julio Verne 'La vuelta al mundo en 80 días' y Los Desertores se inspiraron en la saga 'Los juegos del hambre'. Fue entonces el turno de los artefactos. Hubo más que nunca en San Roque. Desfilaron quince: La Patruya del Karnaval, De bar empeor, Low que ha costao, la Brigada Antiardores, Stand by, La Trupe, Aprisa y corriendo, Los Gazpachones, Juntos y revueltos, Los Loleros, Mascachapas, Trimoto, Los Palmerita, Waltrapas y Pues anda que tú.

«Espectacular»

Tras la entrega de premios, el alcalde de Badajoz, Francisco Fragoso, valoró esta edición de la fiesta con «absoluta satisfacción». «Porque en la calle, en cada una de las actividades que se han realizado, las que se van consolidando año tras año, como puede ser ese Carnaval de día y familiar en San Francisco, o las nuevas actividades como la Pasarela Don Carnal, ha habido mucha gente. La climatología ha acompañado y nos ha permitido tener el Carnaval más espectacular de los últimos años».

En cuanto a la mayor novedad, el alcalde cree que la Pasarela Don Carnal (apodada sambódromo) puede consolidarse los próximos años. «Se ha demostrado que tenemos oferta y público para todos los gustos y todas las actividades y además este Carnaval aspira a crecer. Es el día que más gente puede atraer por ser fin de semana y yo creo que no ensombrece el resto de actividades, sino que las complementa».

Se acabó y sólo quedan 351 días para el próximo Carnaval.

Más