La prueba de las murgas sin micros deja buenas sensaciones

Actuación anoche de Los Mirinda. :: j. v. a.

Una vez realizado el experimento con la 'concha', las agrupaciones votarán si cambian el sistema de sonido en el próximo Carnaval

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

El teatro López de Ayala dejó ayer una imagen inédita. Las murgas actuaron en el escenario como es habitual cada Carnaval, pero el patio de butacas y el anfiteatro también se llenaron de murgueros. Todos acudieron para realizar un prueba, cantar sin micrófonos. El experimento dejó buenas sensaciones, por lo que es posible que el sistema de sonido cambie en el próximo concurso.

La primera agrupación en hacer la prueba fueron Los Mirinda. Los veteranos no tuvieron ningún problema en defender su letra de pelotas del último certamen. «Se escucha igual o mejor», fue el comentario más repetido. También se defendieron bien las otras cinco agrupaciones seleccionadas para la prueba, Las Polichinelas, Marwan, Al Maridi, Las Chimixurris y Esto está ganao.

El sistema que probaron ayer sustituye las dos líneas de micrófonos que normalmente cuelgan sobre las cabezas de los cantantes por una 'concha'. Se trata de paneles que se colocan a modo de techo sobre la murga para que el sonido no se disperse y se dirija al público.

La prueba se cerró con sensaciones positivas, pero sin convencer a todos los murgueros. El mayor problema, según reconocieron los propios carnavaleros, es que el experimento no contó con representación de todas las agrupaciones que les hubiesen gustado. Las seis que cantaron fueron de los grupos más fuertes, con experiencia y con buena potencia de sonido, mientras que no realizó la prueba ninguna murga que no haya pasado a semifinales, por ejemplo. Es decir, no se sabe cómo sonará el sistema ante un grupo con nivel inferior o menos potencia.

Estefanía Pérez, miembro de Las Chimixurris y de la Comisión de Murgas, destacó que a la prueba se ha invitado a todos los grupos (29 en el último concurso), sin embargo, las que no suelen pasar de preliminares no se han ofrecido a participar.

De entre las voluntarias, se escogieron seis porque tenían el tiempo limitado. El teatro estaba disponible todo el día para ellos, pero solo podían acudir por la noche debido a los compromisos laborales de los participantes. «Todos queremos lo mismo, que mejore el sonido, ya sea cantando sin micros o mejorando la sonorización, que también puede ser una opción», indicó ayer Pérez.

El siguiente paso será que los grupos debatan con los resultados en la mano. Hoy mismo tienen prevista una reunión y también posteriormente se citarán para una votación con representantes de todas las murgas. «Al menos debíamos probar cómo suena y luego ya se hablará», aseguró ayer Chiqui Mendoza, de Esto está ganao.

Más allá de las buenas sensaciones, si finalmente las murgas cantan sin micrófonos, se enfrentarán a varios retos. Ayer las mayores dificultades estuvieron relacionadas con los instrumentos. Normalmente, la percusión se colocaba atrás para alejarse de los micros y así rebajar su impacto. Ayer, a ratos, estos instrumentos tapaban las voces y las guitarras. Los grupos deberían adaptarse para salvar este problema.

También es más difícil escuchar las letras cuando el público canta, habla o aplaude. Víctor Martínez, de los Water Closet, indicó ayer que si finalmente prospera habrá un periodo de adaptación, pero cree que es posible que se acostumbren.

 

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