El presentador del concurso de murgas pasa a estar detrás del telón

Juan Ramón Rivera haciendo de voz en off en el teatro. :: j. v. a./
Juan Ramón Rivera haciendo de voz en off en el teatro. :: j. v. a.

Las agrupaciones decidieron eliminarlos y ahora solo hay una voz en off que dice el nombre de la que actúa

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

«La siguiente murga viene de Badajoz y se llama 'Las Murguer Queen'. Señoras y señores, con todos ustedes 'Las Murguer salen del callejón'». Así de corta fue la presentación ayer de uno de los participantes que compiten en preliminares. Como esta, todas las agrupaciones han contado con una exposición igual de breve y concisa trasmitida por una voz en off. Este año, no hay presentadores en el Comba.

¿Por qué este cambio después de 30 años? La decisión, según indicó el concejal de Ferias y Fiestas, fue de los propios murgueros y el Ayuntamiento asumió su demanda. Los grupos han eliminado a los presentadores porque consideran que las introducciones que realizaban antes de la actuación podían desvelar parte de la sorpresa o influir en el público y en el jurado.

En su lugar, se usa una voz en off con una brevísima presentación. No es una grabación, se hace en directo y se trata de una voz muy conocida porque el año pasado hacía el mismo trabajo, pero dando la cara. Es el periodista José Ramón Rivera, que en 2018 presentó el certamen junto a Beatriz Castellano y en esta edición ha pasado a estar tras el telón.

Este cambio ha dividido a los que acuden al teatro. Los hay a favor porque no les gustaba el acompañamiento de los presentadores, pero también hay muchos que se han extrañado y han afeado la decisión de las murgas. La ausencia de presentadores, además, provoca otros problemas como que los espectadores no tengan claro cuánto dura el descanso, ya que normalmente ellos lo recordaban, o que no se insista tanto en usar el voto popular que hay en las entradas.

Sin semáforo y sin micros

Este cambio se suma a otros que se han llevado a cabo en los últimos años. Primero desapareció el semáforo, aunque se sigue midiendo el tiempo de cada actuación. Este dispositivo ya no es necesario porque, además de los 22 minutos que tenían normalmente para cantar, en 2017 decidieron sumar otros 3 para chistes y otras acciones. Esto hace que sea más complicado agotar el límite por lo que no necesitan el aviso de un semáforo.El año pasado, además, las murgas decidieron quitar los micrófonos y cantar con una 'concha' que amplifica el sonido en la sala. El resultado les gustó y en esta edición lo mantienen.