Los Mirinda ponen las risas y Marwan la lírica

Actuación de las cinco murgas en la primera preliminar. / J. V. Arnelas

No hubo sorpresas en la primera preliminar y solo los cabezas de serie brillaron

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

El Concurso de Murgas de Badajoz ha alzado el telón en 2019 con dos agrupaciones veteranas y tres que año tras año van ganándose un nombre en el COMBA. La primera semifinal del concurso de murgas no fue definitiva ni mucho menos. Solo los cabezas de serie dieron el nivel, Los Mirinda con su humor y Marwan con su poesía y su puesta en escena.

Este año la primera noche de preliminares ha llegado varias semanas más tarde en el calendario que la edición pasada, en un concurso que vuelve a sufrir una caída en el número de participantes, situándose en 23. A las semifinales pasarán 12 murgas y a la final del Viernes de Carnaval llegarán tan solo seis grupos.

Los Callejeros no rompen el hielo

Los Callejeros tuvieron la dura tarea de abrir el concurso de murgas 2019 y no fue fácil. No fueron capaces de romper el hielo y el público fue bastante frío. Se quedaron muy lejos de la reacción que provocaron el año pasado como Cuarto Milenio.

De todas formas, esta murga con solo tres años, confirma que no es flor de un día. Hay trabajo y ganas, algunas letras buenas y energía. El tipo, como calvos, no daba tanto juego aunque hubo puntazos como las maletas a Turquía.

En cuanto al disfraz, había calvas más logradas que otras que parecían sombreros raros. El personaje de Crispín Klander fue de lo mejor junto con la presentación. Tendrán difícil repetir en la segunda fase y es una pena porque este conjunto tendría otra energía si no hubiese tenido que abrir.

Los Informales desconciertan con un tipo complicado

Los segundos de la noche fueron Los Informales. Cuando ya llevaban unos minutos sobre el escenario, el público seguía mirándose entre sí y preguntándose de qué iban. Son moteros, es decir, personas que se han ganado un mote: orejón, cabezón, gordo, el lumbreras... Más les hubiese valido ser moteros de verdad.

Un tipo original y arriesgado siempre se agradece, pero si es demasiado complejo, se pierde al público. Recordaron a Ese es el espíritu cuando intentaron vender los monstruos formados con muebles de la casa. Demasiado.

Lo mejor de la actuación fue el principio del popurrí, con muchas más energía y claridad que su presentación. Si hubiesen apostado por esa pieza al principio de la actuación, quizá el resultado sería distinto. Este Carnaval, Los Informales tendrán que responder muchas veces a la pregunta: '¿De qué vais?'

Los Mirinda le dan ritmo

A continuación Los Mirinda sí que dieron una lección de cómo escoger tipo y defenderlo. Sus mujeres en una clase de zumba son resultonas y el ritmo es impecable. Lograron las primeras carcajadas con soltura del certamen, especialmente por sus popurrís y sus puntazos en el popurrí, como la 'Paqui' o la letra de Malamente.

Los Mirinda hace tiempo que dieron con su estilo y les funciona. Pasarán un buen Carnaval aunque una vez más han abusado de chistes ordinarios. Culo, pedo y genitales solo en la presentación.

Su mayor error, y no fue pequeño, fue el primer pasodoble. Una letra dedicada a las muertes que fue un patinazo. No podía ser más condescendiente. Resulta que las mujeres somos el motor de las casas y escogemos el corazón antes que la razón. En fin, que no, que queremos ser libres, no valientes. Pero no han sido los primeros ni serán los últimos que lo entienden al revés.

Pasito de bebé de Sa'Terciao

Tras el descanso llegaron por segundo año desde Talavera la Real Sa'Terciao. También presentaron un buen tipo de superpapá. La elección de disfraz fue un gran salto con respecto a su horrorosa representación de ciegos en 2018, pero su música fue muy plana y las voces flojísimas.

Fueron penúltimos el año pasado en su debut y han dado un pasito de bebé en esta edición. Lo mejor, el disfraz al que no le faltaba detalle, como el biberón, las toallitas o incluso el móvil con la foto del niño en el cinturón. Sin embargo, hay que cantar mejor para aguantar una actuación de 22 minutos, entre otros motivos, porque no se les entiende a ratos y porque no hay pieza que no rematen con un gallo. Eso deben trabajarlo muchísimo y darle vida a una música que no cambio de ritmo en ningún momento.

Marwan hace lucir el infierno

La noche la cerró Marwan con la actuación más impactante de la jornada. Dieron una lección de voces que se esperaba. Las incorporaciones de miembros de La Coracha y Dakipakasa han apoyado un conjunto vocal que ya era muy fuerte.

Su puesta en escena representando las puertas del infierno y su disfraz de demonios es espectacular. Los fotógrafos que cubren el concurso se volvieron locos en cuanto subió el telón para captar su montaje.

En cuanto al repertorio, lo mejor fue la presentación y la despedida destacándose como asesores de los humanos. También fueron muy críticos con varios temas de actualidad, incluso con el concurso al que se presentan. Quizá les obligan.

Tampoco fue acertado su pasodoble sobre igualdad. Que no, que tampoco ser madre es nuestro mayor mérito ni somos rosas sin espinas. Yo jamás, vamos. Lo más flojo, un año más, fue su humor. Se sintieron obligados de nuevo a aplicarlo en los cuplés y no les pega. Tanta elegancia rematada con «la tengo tan grande como la Torre de Espantaperros».

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