Los veterinarios piden evitar el uso de petardos por el daño a las mascotas

Las Navidades son un momento especialmente complicado para las mascotas en la ciudad. :: a. méndez/
Las Navidades son un momento especialmente complicado para las mascotas en la ciudad. :: a. méndez

El uso de estos artefactos está prohibido por su peligrosidad en el artículo 16 de la ordenanza de Convivencia Ciudadana

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

Carmen Alcalá pasea con su perro por el mercado de Navidad del paseo de Cánovas, plagado de piedras y minerales, marquetería cuqui, almohadillas que alivian las cervicales y otras propuestas para regalar estas Navidades. El can va tranquilo, atado con la correa, pero su dueña ya teme la llegada de la eclosión navideña de petardos y otros objetos pirotécnicos, prohibidos pero de uso muy común. «Echa a correr, lo pasa muy mal», explica, y lamenta que la ordenanza municipal que prohibe su uso no se cumpla. No es la única dueña de mascotas a la que le genera inseguridad que las fiestas navideñas estén aliñadas por un ruido ambiental que causa daños a muchas personas (en especial a bebés o niños con discapacidad), además de a los animales. Para muchos, estas fiestas son sinónimo de luces de colores y de chisporroteo de petardos y tracas.

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Desde el Colegio Oficial de Veterinarios de Cáceres se quiere hacer un llamamiento para que se tenga especial cuidado con las consecuencias que generan estos ruidos en los animales. Uno de los colegiados de esta agrupación profesional es el veterinario Juan Peña. «Es un problema que sobrepasa el tema de las mascotas, lo pasan muy mal los niños con determinadas discapacidades, bebés o personas mayores». Peña insiste en que, a pesar de existir una normativa, que recoge el artículo 16 de la Ordenanza Reguladora de la Convivencia Ciudadana y de la Protección del Entorno Urbano, se es laxo en el cumplimiento de la misma. «En ella queda muy claro que está totalmente prohibido el uso de explosivos en la vía pública y hay sanciones que van desde los 750 y los 1.500 euros de sanción».

«Los perros rompen cosas y hay algunos que han muerto por un estrés que les causa ataques cardiacos». Los profesionales que trabajan día a día con los perros, explica Peña, intentan mantenerse activos durante estas fechas y en las redes sociales hacen llamamientos para prevenir estas situaciones. «Hay mucha gente que no sabe que hay una prohibición, y otra mucha que sabiéndolo, si se le dice se lo toman a mal», explica este facultativo. El peligro, asegura, se extiende también a las personas que utilizan los petardos, en muchos casos menores de corta edad para los que solo el hecho en sí de utilizarlos ya supone un riesgo. Además de los ataques de estrés y de ansiedad no son pocas las historias de animales que han huido de sus dueños ante el estallido de los artefactos.

La legislación restringe la venta de estos artefactos a establecimientos o personas autorizadas

No hay muchas medidas que los dueños puedan tomar ante estos casos. «Recomendamos que visiten a su veterinario, en algunos casos podemos suministrarles medicamentos basados en componentes naturales y que puedan desensibilizarles a ese ruido». Para este veterinario es una situación poco aceptable el tener que recurrir a medicación para evitar algo que se solucionaría con conciencia social.

Otra de las medidas que se pueden emplear para intentar tranquilizar a los perros ante el estruendo de los petardos es la creación de un pequeño refugio doméstico para el animal y también transmitir una actitud de calma. Hay un método que no tiene respaldo científico y que está basado en practicarle un vendaje al animal. Se llama el método Tellington y los veterinarios suelen desaconsejarlo.

Algunos perros tienen que tomar medicamentos para aminorar la sensibilidad ante los ruidos

¿Qué pasa en Cáceres? El concejal de Seguridad, Rafael Mateos, asegura que se vela por el cumplimiento de la ordenanza, que se aprobó en 2006 y que marca que cualquier tipo de actividades pirotécnicas o fuegos de artificio «no podrán realizarse sin la previa licencia municipal, ya sea en verbenas, fiestas o ferias populares de cualquier clase».

Según explica el edil, en la última Junta Local extraordinaria de Seguridad se dio visto bueno a un acuerdo entre Guardia Civil y Policía Local para estar «especialmente vigilantes no solamente en el uso sino también en la compraventa».

La legislación vigente, dispuesta en el Real Decreto 989/2015 de 30 de octubre limita la venta a los establecimientos o las personas autorizadas y restringe la distribución entre los menores de edad. Los menores de 12 años no pueden comprar ningún tipo de pirotecnia y hasta los 18 solo pueden adquirir los productos de menor peligrosidad y ruido. En todo caso, estos no pueden utilizarse en la calle si no es de forma autorizada.

«Hay muchas características y muchos tipos de petardos, y hay algunos de ellos que son mucho más que un simple petardo», intenta definir este edil. La Policía Local controla especialmente esta práctica, que no por extendida y «normal» puede darse por buena. Rafael Mateos asegura que la ordenanza de 2006 pone el acento en la peligrosidad en general y no específicamente en los efectos en las mascotas.

Venta

En Cáceres es difícil encontrar petardos en establecimientos que no estén específicamente dedicados a ellos. En el mercado de Navidad no pueden encontrarse ni siquiera en el tradicional puesto de bromas y artículos de temporada, donde lo único que hay son bombetas. Es un artefacto de pequeño tamaño y sin mecha que, al chocar contra el suelo, provoca un pequeño chasquido.

La preocupación por los efectos negativos de los petardos también ha hecho incrementarse el ingenio. En Parma, en Italia, por ejemplo, se han impuesto los fuegos artificiales sin ruido, en los que el objetivo final es disfrutar solamente del colorido.

No es difícil encontrar en Cáceres gente paseando a sus perros. Según un reciente informe del Colegio de Veterinarios de Cáceres, la capital tiene ya 23.000 perros censados. En la provincia son 162.000 y en Extremadura son 420.000. Entre estos dueños está José Carlos Martínez, que pasea tranquilamente a sus dos perros mientras curiosea entre las casetas de libros. Asegura que estos dos canes no temen al ruido de los petardos, pero que tuvo otro que sí, y con el que intentaba pasear fuera del núcleo urbano durante las Navidades. Los perros urbanos sufren en mucha mayor medida que los que residen en zonas rurales. Anabel Casco tiene un Terrier Westy en Miajadas. «No da problemas, porque allí no suele haber petardos». Su compañero Guillermo cuenta la experiencia de su hermana, que asegura que su mascota sí que se suele poner nerviosa e intentan mantenerla fuera de peligro.