Un verano al ralentí en Cáceres

Héctor Sánchez, camarero, ayer en la terraza de la piscina del Parque del Príncipe . :: lorenzo cordero/
Héctor Sánchez, camarero, ayer en la terraza de la piscina del Parque del Príncipe . :: lorenzo cordero

El brusco descenso de las temperaturas dejó ayer piscinas y terrazas desérticas en medio de una época estival que no acaba de explotar

J. C. CÁCERES.

En la jerga de la automoción, el ralentí es el régimen de revoluciones mínimas que ha de tener un motor para mantenerse activado sin la ayuda de agentes externos y sin riesgo de que pueda calarse. Es decir, el estado natural del corazón de un vehículo arrancado cuando está en punto muerto o con el embrague pisado a fondo. Extrapolando este tecnicismo al verano meteorológico -el que se extiende desde el 1 de junio hastal 1 de septiembre-, así, al ralentí, parece permanecer en Cáceres una estación estival que no acaba de explotar en lo que a las altas temperaturas se refiere. Un respiro para aquellos que son de sofoco fácil y todo un hándicap para otros cuya rentabilidad de sus negocios depende casi exclusivamente del sol y del calor, como es el caso de las piscinas y establecimientos hosteleros vinculados a estos servicios.

La de ayer no fue una mañana que pueda considerarse como típica de los meses de verano en la capital cacereña, donde se registró un brusco descenso de las temperaturas que alcanzó una diferencia de más de diez grados a media mañana en comparación con los dígitos que marcaba el mercurio la jornada del martes. La masa de aire húmedo y la aparición de nubes bajas que originaron incluso alguna débil llovizna en medio de un cielo encapotado fue desde primera hora de la mañana recurso más que útil para iniciar conversaciones monotemáticas en cada acera, en cada cafetería y en cada oficina. Tanto es así que las redes sociales tampoco fueron ajenas a este acusado descenso de las temperaturas, siendo la etiqueta #tiempoextremadura tendencia en la red social Twitter en la primera parte de la jornada de ayer. Condiciones meteorológicas que cogieron desprevenido a más de uno.

Con este panorama muchos cacereños se vieron obligados a sustituir el traje de baño por la rebeca de entretiempo, siendo las piscinas las principales damnificadas por la ausencia de afluencia de usuarios. «En toda la mañana habrán entrado unas ocho personas, no más. El tiempo no invita a venir hoy a la piscina. La gente suele venir mucho más por las tardes, pero otros días a estas horas ya suele haber mucha más gente, dependiendo de cómo salga de fresca la mañana», explicaban ayer a la hora del vermú los taquilleros de la piscina municipal ubicada en el Parque del Príncipe. Un vistazo rápido bastaba para identificar en el interior del recinco a un reducido y solitario grupo de jóvenes acomodados en el césped encima de las toallas y con los torsos cubiertos por las camisetas. Din duda, no era día para flirtear en el agua.

LAS FRASESHéctor Sánchez Camarero Parque del Príncipe «Ha sido una mañana casi perdida, pero el bar está yendo bastante bien durante este verano» Juan Manuel Rodríguez Guadipark «Los campamentos infantiles han funcionado bien gracias a espacios como la ludoteca»

El día fresco y desapacible para el baño también pasó factura a los establecimientos hosteleros vinculados a las piscinas: «A estas horas ya debería haber gente tomando una cerveza, pero con este tiempo el servicio de la mañana está casi perdido. Afortunadamente, durante este verano el bar está funcionando bastante bien», relataba Héctor Sánchez, camarero del bar concesionario de la piscina del Parque del Príncipe. Al mismo tiempo, el trabajador ultimaba la colocación de las mesas a la espera de clientes.

El discurso del ambiente casi desértico también se empleaba por los trabajadores de la piscina de la Ciudad Deportiva, propiedad de la Junta de Extremadura. Desde esta instalación se aseguraba que la mañana estuvo «muy floja» en cuanto a usuarios, aunque bien es cierto que la tímida salida del sol ya entrada la tarde ayudó a remontar, al menos en una pequeña parte, un día aciago para hacer caja.

En el caso del Guadipark, donde durante esta época se celebran hasta tres campamentos infantiles, los responsables tuvieron que cambiar parte de la planificación de actividades diseñada por motivos obvios. Los jóvenes renunciaron a los juegos acuáticos por otros en seco más acordes al perfil meteorológico del día. Algo que tampoco fue impedimiento para que los pequeños pasasen una agradable jornada: «Por la mañana no pudo haber baño porque el tiempo estaba muy mal, pero los campamentos infantiles han funcionado bien gracias a otros espacios de los que disponemos, como la ludoteca», explicaba Juan Manuel Rodríguez, uno de los concesionarios de esta instalación municipal de gestión privada.

 

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