«Tener altas capacidades no es ser Mozart»

Eva Prieto, Marga Gozalo, Carmen Gómez, Gema Barrantes, Andrés Iglesias y Nacho Lobato. :: jorge rey/
Eva Prieto, Marga Gozalo, Carmen Gómez, Gema Barrantes, Andrés Iglesias y Nacho Lobato. :: jorge rey

Nace en Cáceres la asociación regional Laertes, que trata de dar a conocer la realidad de los niños superdotados

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

Para Gema Barrantes fue un verdadero choque saber, con un estudio hecho de forma temprana, que lo que le pasaba a su hija, que comenzaba a portarse mal en el cole, era que sus capacidades intelectuales estaban por encima de la media. Con tres años sabía leer y sumar, pero lo había ocultado. No veía dibujos animados, sino cosas para más mayores. Y sus conversaciones y preguntas eran, y son, complejas. Alumna del Nazaret, ha sido evaluada en tiempo récord, la han pasado de curso y la han adaptado el curriculum, explica esta madre, que ahora ya respira.

Todo empezó cuando en el colegio le recomendaron que la llevaran al psicólogo para controlar su comportamiento. «La llevé a su pediatra, que casi sin ninguna duda me dijo que podía tener altas capacidades». Experiencias parecidas han vivido Andrés Iglesias, Eva Prieto Sánchez, Marga Gozalo, Nacho Lobato y Carmen Gómez, unidos en la recién constituida asociación Laertes, que pretende reclamar derechos y ayudar a otras familias con hijos con altas capacidades. Ellos conforman la junta directiva, pero hay unas 30 familias asociadas.

Ha nacido en Cáceres porque muchas de estas personas se han coincidido en los mismos círculos de la ciudad en la busca de mejoras. El que definitivamente les ha unido ha sido 'Talentia', un programa de enriquecimiento para niños con altas capacidades. «Llevamos dos años yendo, nos hemos conocido y nos hemos hecho amigos, y ha sido el momento de dar un paso más y en vez de hacer cada uno su periplo personal, aportar nuestra experiencia y dar fuerza a las personas que pasan por ello».

Reclaman más atención por parte del sistema educativo para atender a estos niños

Hablar de altas capacidades es abarcar un mundo amplio. Si alguna conclusión puede sacarse tras una conversación con los miembros de esta nueva asociación es que no hay dos casos iguales y, sobre todo, que la realidad de estas personas está lejos del mito del cerebrito o del empollón al que todo le resulta fácil o lo hace silbando. «Cuando te enfrentas a ello dices: pero cómo va a ser mi hija superdotada, si no toca el violín, porque te imaginas un Mozart, se puede ser superdotado y no tener un talento académico», cuenta Andrés Iglesias, que preside esta agrupación.

Escuela

Uno de los asuntos que más preocupan a las familias es el desarrollo de los niños en la escuela. Estos padres sienten que no en pocas ocasiones la suerte de dar con un docente concienciado con la situación de niños con altas capacidades es la que condiciona el rumbo de alumnos que, a diferencia de lo que se suele creer, sufren fracaso escolar en un 40% y bajo rendimiento en un 70%. «Hay centros que van teniendo más conciencia, pero todavía es complicado el tema de la evaluación y de cómo se responde desde el marco educativo», apunta Carmen Gómez, que además de madre de un hijo con altas capacidades es psicóloga y orientadora. «Es una pescadilla que se muerde la cola, porque muchas veces el padre detecta en su hijo muchas cosas pero no ve la necesidad de decir nada porque no hay una respuesta clara ante este tipo de alumnado, se piensa que para qué decir nada si el centro no va a responder», aporta Iglesias.

Ellos aseguran que hay muchos más niños con estas características que a través de los que se detectan desde los equipos de orientación. Uno de los mitos tiene que ver con el porcentaje de población que posee estas capacidades superiores. «Se habla de que entre el 3% y el 5% de la población tiene altas capacidades, pero hay informes como Gagné o Marland que hablan de un 10 o un 20 de la población», recogen en su escrito de presentación. Dentro de los diferentes perfiles de los niños que se encuentran los que intentan pasar desapercibidos, sobre todo las niñas, que prefieren ocultarse en la homogeneidad.

Para los miembros de esta asociación es básico que los centros educativos cuenten con profesionales formados para saber cómo atender a estos alumnos. «No es algo homogéneo, ni una moda, ni un lujo, ni algo que se pueda entrenar, es una cuestión que hay que entender».

Una de las primeras cosas que quieren hacer cuando se forme el nuevo gobierno regional es hablar con la persona responsable de la cartera de Educación para tratar estos asuntos. Actualmente hay un decreto de atención a la diversidad que regula un procedimiento para tratar a estos alumnos, pero no hay un protocolo de identificación. «Cuando los padres llegan con indicadores sospechosos no se pone en marcha un protocolo establecido como en otras diversidades o como en otras regiones», cuentan Gómez y Lobato. En no pocas ocasiones a estos pequeños se les atribuyen otros síntomas como los del TDAH (trastorno por déficit de atención por hiperactividad) o malas conductas. «Si en Infantil, por ejemplo, tienen que aprenderse una canción durante toda la semana y una niña se la aprende en un rato, el resto del tiempo se aburre», explica gráficamente Iglesias. «Al final no te parece la más brillante, sino la más revoltosa y tu casilla lo que dice es que tienes un problema de conducta».

Vida social

Uno de los objetivos de la asociación Laertes es fomentar el ocio, los deportes y la vida en común entre estos niños, iniciativas que estén abiertas también al resto de la sociedad. Estos padres reconocen que en muchas ocasiones a los niños con altas capacidades les gusta estar entre ellos, donde sí pueden ser ellos mismos. «Tendemos a estar con las personas con las que compartimos intereses y a los padres también nos gusta compartir ese proceso», destaca Gómez Labrador.

El papel de Laertes es también abrirse a la sociedad, colaborar con la universidad y estar presente en todas las etapas de la persona, ya que, aunque dejan de ser pequeños, las altas capacidades perduran, nunca se borran.