El Supremo decide que Cáceres debe investigar a una importante banda china

Había 370 kilos de droga que iban a enviar en botes de pintura. En la foto detalle, el juez Matías Lázaro. / P. N./ HOY

Ya hay 15 detenidos y 382 kilos de marihuana intervenidos que iban a ser exportados al Reino Unidos por mensajería

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

El Tribunal Supremo ha resuelto una cuestión de competencia entre varios juzgados de Madrid y el Juzgado número 2 de Cáceres sobre cómo abordar la investigación a una importante banda china que es acusada de tener varias plantaciones de marihuana en distintos puntos de España, dedicándose a exportar la droga al Reino Unido camuflada en el interior de botes de pintura, en bolsos o en prendas de abrigo. Ya son quince los detenidos que en el futuro serán juzgados en Cáceres.

El Supremo acaba de resolver que toda la investigación la realice el juzgado cacereño del que es titular Francisco Matías Lázaro. La razón: que aunque en los juzgados de Madrid se ordenó la entrada y registro de naves industriales dedicadas a plantaciones de cánnabis, y que también abrieron diligencias contra los detenidos, el inicio de la investigación se encuentra en Cáceres.

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Ocurrió en el mes de noviembre del año pasado, cuando una empresa de mensajería que acababa de instalarse en Cáceres, siguiendo una normativa de seguridad para envíos internacionales, abrió un paquete en donde, en teoría, había sólo bolsos, pero en su interior hallaron una sustancia que parecía droga.

Agentes del Grupo de Estupefacientes de Cáceres acudieron a la empresa y vieron que en dos cajas que tenían como destino Londres había dentro de bolsos once paquetes, perfectamente embalados, que tenían marihuana. En total había 12 kilos y 100 gramos de droga.

Fue el Juzgado número 2 de Cáceres quien abrió diligencias judiciales, ordenando el ingreso en prisión de tres personas de origen chino, de 33 a 37 años, como supuestos autores de un delito de tráfico de drogas. De los tres sólo uno, el que conducía el coche en el que viajaban, está legalmente en España. Los otros dos se encuentran en situación irregular y habían usado documentación robada. Una era de un hombre que en mayo de 2017 había sido víctima de un robo con violencia en Fuenlabrada (Madrid).

El Tribunal Supremo señala que la policía analizó el navegador del coche en el que viajaron a Cáceres, comprobando que se habían desplazado desde Madrid, y que estuvieron en lugares en los que podían haber empaquetado la droga dentro de los bolsos. El juez de Cáceres fue quien decidió la entrada y registro de nueve inmuebles.

El resultado de la investigación fue dado a conocer por la Policía Nacional en abril de este año 2018, ocupando espacios informativos a nivel nacional, con titulares como: «Una operación policial iniciada en Cáceres acaba con doce detenidos por cultivar y enviar marihuana al Reino Unido».

Se aseguraba que se había terminado con una importante organización criminal dedicada al narcotráfico. Además de los 12 detenidos, la policía se incautó de 370 kilos de marihuana, 22.000 euros, dos armas de fuego, cinco vehículo s y cuatro pasaportes falsificados. Registraron cinco naves industriales que se encontraban en Alcorcón, Leganés y El Molar, cuatro domicilios en Madrid y otro en Saldaña, en la provincia de Burgos.

Les cogieron cuando estaban preparando un envío de botes de pintura llenos de marihuana. Tenían 100 botes con 80 kilos de droga en su interior y otros 400 botes estaban preparados, ya vacíos, para usarlos en otros envíos.

Para vaciar los botes tiraron la pintura en el alcantarillado. La Policía calculaba que habían vertido unos 2.000 litros de pintura, por lo que les podían imputar un delito contra el medio ambiente.

La banda había alquilado naves que no tenían ventanas para que nadie supiera a qué se dedicaban. Las naves las preparaban para plantaciones indoor (dentro de locales) con un sofisticado sistema de iluminación artificial y de humidificación. Lo primero que hacían al alquilar estas naves es forrar con pladur el sitio que iban a usar como semilleros, haciendo lugares cerrados para concentrar el calor y la humedad para que brote la planta, y luego ya las plantas crecían en zonas de la nave en donde se colocaron sistemas de ventilación con filtros especiales que ocultan el fuerte olor de la marihuana, no pasando el olor al exterior. Una vez que recolectaban los cogollos, los dejaban una semana secándose con ayuda de distintos aparatos, para que una vez que perdieran humedad pudieran ser envasados al vacío y exportados dentro de abrigos, bolsos o cubos de pintura.

En cada una de estas naves había en su interior un individuo, normalmente una persona que está ilegalmente en España, que se dedicaba sólo al cuidado de la plantación. La Policía contó que en El Molar había un individuo que no sabía ni siquiera que estaba en España.

Otro hecho importante es que todas estas plantaciones realizaban un consumo muy elevado de electricidad, al usar la luz artificial y el calor para incentivar el crecimiento del cánnabis, y lo consiguieron realizando enganches ilegales al alumbrado público.

En los últimos años en España se está registrando un aumento de detenciones de ciudadanos chinos que cultivan y trafican con cánnabis. Hace cuatro años no se detuvo a ninguno en España por estos delitos, pero en los dos últimos años ya se ha detenido a más de 200 chinos relacionados con el cultivo de marihuana y su exportación al Reino Unido.

Agentes de la Policía han señalado a medios de comunicación que son chinos del Reino Unido los que potencian la exportación de esta droga, que allí se paga al doble que en España. Realizan el cultivo aquí por lo barato que es alquilar naves en sitios despoblados, lo fácil que es defraudar fluido eléctrico y lo poco penado que está este delito en España, en donde al considerar que la marihuana es droga blanda se les suele condenar con penas de uno a tres años de cárcel.

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