De Sudamérica a China, pasando por Ucrania

Por los pasillos de este bloque pueden hablarse hasta cinco lenguas. Además de la nórdica Christina y los residentes locales, viven familias de Ucrania, Rumanía, República Dominicana, China, Bolivia y Perú, a las que se suma el restaurante mexicano-japonés recién instalado en un local del bajo. La mayoría de los inquilinos foráneos residen en régimen de alquiler, excepto la familia china, que ha adquirido la vivienda en propiedad. También habitan estudiantes, personas mayores y jóvenes que han comprado alguno de estos antiguos pisos y los han reformado. El edificio es una construcción de 1969 cuyas viviendas las vendió la inmobiliaria Barrios. Tiene un ascensor renovado y hay hogares con uno, dos y tres dormitorios. El precio del metro cuadrado en la zona es de unos 1.100 euros, según el asesor inmobiliario Tomás Pintor, que asegura que la tónica actual es adquirir pisos viejos en vías del centro para adaptarlos a los gustos de los propietarios siguiendo las tendencias y comodidades actuales. Es lo que se viene dando en esta comunidad. Los inmuebles se están vendiendo entre los 75 y 85.000 euros, cifra a la que añadir la de la reforma, que si es integral oscila entre los 200 y 300 euros el metro cuadrado.