Sondeos y mezquindades

DAVID BARCENILLA

Cuando Groucho Marx decía que él había nacido a muy temprana edad, teníamos la certeza de que no nos engañaba, al igual que sabemos que los que andan, mueren irremediablemente, reflexiones rotundas, fiables y no manipulables. Con lo demás podemos especular de forma sibilina y sin escrúpulos. Es el caso de algunos barómetros electorales, que dependiendo de la dirección, origen y sentido que les impriman quienes los esculpen, pueden acabar adulterados y de parte de sus intereses. Parece que determinados estudios estadísticos son puestos en duda y casi nunca informan fiablemente, de hecho muchas veces no informan... bueno, igual pocas veces informan, la verdad, confieso, y me rindo, que no sé si informan... Por eso, cuando los sondeos y encuestas electorales nos dan la espalda, tendemos sin rubor a desacreditarlos. Y 'voilà', nos quedamos tan anchos, tanto los unos como los otros.

La Organización Mundial de la Salud afirma que una de cada cuatro personas tendrá o ha tenido algún problema mental en su vida. Esto que es estadística científica no acaba de ser admitido por gran parte de la población. Sin embargo, si 'los nuestros' publican algún sondeo político que nos satisfaga, no dudaremos en exaltar el dato, antes de analizarlo, ante el bombardeo mareante de encuestas, agitados psico-socialmente hasta rayar la esquizofrenia colectiva, y con la mirada puesta en las próximas elecciones. Sólo es estadística, que no cunda el pánico, pues llegada la campaña electoral, todo se arreglará con unos 'mecheritos' en las fiestas de los barrios, una piruleta para los hijos de los simpatizantes o una acertada estrategia en la elección de las farolas donde colgar los carteles con nuestros líderes y sus postulados para regir nuestros destinos. Para eso pagan, para que los sondeos se vayan a hacer puñetas y sea lo de siempre: sota, caballo y rey.

 

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