No solo por los tuyos

TROY NAHUMKO

Las predicciones eran fatídicas. Nos advirtieron que no solo nos arrepentiríamos de haber comprado una casa vieja en el casco antiguo debido a todos sus inconvenientes, sino que también estaríamos exponiendo a nuestra futura familia a gentuza peligrosa que acechaba en la penumbra de nuestra joya del Unesco. Esto fue hace más de diez años. Estuvimos viviendo en Laos cuando mi esposa y yo tomamos la decisión de regresar a sus raíces.

Dentro de la muralla de la que me había enamorado cuando la vi por primera vez iluminada por la puesta de sol, encontramos un hogar y, hasta el momento, las fatídicas predicciones afortunadamente no se han cumplido. No es que no haya habido aventuras para este canadiense. Algo tan simple como colgar un cuadro puede convertirse en una tarea expedicionaria cuando una de nuestras viejas paredes decide deshacerse bajo mis dedos. ¿Pero en cuanto a los peligros? Desde el amable arquitecto de la esquina hasta la octogenaria vecina que nació en su angosta casa y cuyos recuerdos se remontan más allá de sus años, las vidas cotidianas continúan su trascurso en este museo viviente.

Contamos con vecinos subiendo la cuesta como los profesores y su creciente familia y, por supuesto, el infatigable presidente de la asociación de vecinos a la vuelta de la esquina. Al contrario de lo que piensa algún 'guía' de turismo, estas murallas albergan un vecindario, una comunidad, y todo lo que eso conlleva. De hecho, en estos años, si ha habido algún inconveniente grave, han sido problemas políticos. Ya sea por el hecho de que la Diputación se aseguró de contar con internet de alta velocidad, mientras que sus votantes al lado tienen dificultades para ver YouTube. O asuntos como la completa ausencia de comunicación del Ayuntamiento sobre el flujo casi constante de eventos que provocan cierres de tráfico y cambios en nuestro día a día. Mi esperanza es que, quien termine ocupando la alcaldía recuerde que aunque esa silla puede ser cómoda, fueron elegidos para ayudar a mejorar las vidas de quienes viven aquí y no solo para asegurarse que las descargas en su trabajo vayan más rápido.