Sierra de la Mosca y Las 300 se suman a la agrupación de asociaciones vecinales de Cáceres

Antonio Gutiérrez, a las puertas de la asociación vecinal Las 300 II. :: armando méndez/
Antonio Gutiérrez, a las puertas de la asociación vecinal Las 300 II. :: armando méndez

Hispanoamérica, cuya sede podrá ser abierta a finales de diciembre, también regresa al colectivo tras su ausencia voluntaria de los tres últimos años

J. C. CÁCERES.

La Agrupación de Asociaciones Vecinales de Cáceres adquiere un mayor peso específico. En los últimos meses son tres los colectivos que, bien en forma de regreso, bien como estreno, ya caminan al abrigo de la organización presidida por Alberto Iglesias. Con estas tres últimas incorporaciones, en total son 33 las asociaciones inscritas y, según mantiene la cabeza visible de la agrupación, se prevé que a lo largo de los próximos meses puedan dar el paso «otras dos o tres más», manifiesta.

La que se estrena en estas lides es la Asociación de Vecinos de Las 300 II, que coge el relevo de la antigua asociación como entidad independiente tras llevar más de un año en activo. Según expresa su presidente, Antonio Gutiérrez, la creación de esta asociación era toda una necesidad para el barrio: «Desde la desaparición de la antigua asociación de Las 300, esto ha estado olvidado y dejado de la mano de Dios. Yo siempre pertenecí a la que existía y creímos que había necesidad de fundar otra con personas interesadas en ir haciendo cosas poco a poco», explica a este diario.

Una de las primeras necesidades atiende a la adecuación de la sede vecinal, la misma que tenía la antigua asociación. «Tenemos aprobada una partida de 35.000 euros para realizar reformas, como es el caso del suelo y el arreglo de los cuartos de baño, entre otras cosas, ya que ha permanecido cerrada hasta que la hemos cogido nosotros», sostiene el activista vecinal.

Antonio Gutiérrez Presidente Las 300 II «Tenemos aprobada una partida de 35.000 euros para reformar la sede, que ha estado cerrada»Santiago Márquez Presidente Sierra de la Mosca «El tema de la mina ha sido el crisol que ha hecho que la asociación vuelva a funcionar otra vez»

Entre las principales reivindicaciones existentes en el barrio de Las 300, las ratas continúan siendo una preocupación para parte del vecindario: «Hay unos jardines en los que tenemos un gran problema con las ratas, por lo que sería bueno que se volviese a hormigonar para acabar con este asunto». Del mismo modo, Gutiérrez mantiene que existen otras cuestiones de interés en las que habría que intervenir, como es el caso de la estructura de los soportales, con filtraciones de agua, y el «deficiente» acerado de Ronda de la Pizarra, incompatible en algunos puntos con el tránsito normal de las personas por su poca anchura y la existencia de farolas en el recorrido. «Nos estamos moviendo para ver si este tipo de cosas se pueden ir solucionando», confía el presidente de los vecinos.

Otra de las asociaciones que ya forma parte también de la agrupación es la de la Sierra de la Mosca. En este caso se trata de una reactivación de la organización fundada en el año 1981 como comunidad de propietarios de las fincas del Portanchito, Cerro del Milano y Valdeflores, en estado durmiente durante los últimos 15 años. El proyecto de la mina de Valdeflores ha sido la chispa que ha despertado las inquietudes vecinales entre las alrededor de 300 viviendas existentes en toda la sierra. Todo tras cambiar el nombre del colectivo y adecuar los estatutos a la normativa vigente. «A raíz de lo de la mina nos pusimos en contacto con el anterior presidente e hicimos un buzoneo para reflotar la asociación. Cambiamos el nombre a Sierra de la Mosca para incluir más zonas», explica Santiago Márquez, el presidente de la asociación. Según sostiene, «el tema de la mina ha sido el crisol que ha hecho que esto vuelva otra vez a funcionar. Todos los vecinos nos veríamos afectados de una u otra manera, pero es que además en algunos casos hay viviendas que estarían prácticamente pegadas a la mina», esgrime el responsable vecinal.

Mejoras

Además de la temática capital de la mina como foco de preocupación, Santiago Márquez considera que la Sierra de la Mosca tiene margen de maniobra para que el Ayuntamiento de Cáceres implemente mejoras en algunos servicios como «la recuperación de caminos, la limpieza de las fincas públicas municipales o el servicio de recogida de basura», entre algunas otras cuestiones.

Tras casi tres años de ausencia, la Asociación de Vecinos de Hispanoamérica regresa a la agrupación, olvidándose así de rencillas que ya son papel mojado: «No era normal que estuviésemos divididos y creo que será beneficioso para todos», mantiene el presidente del colectivo vecinal, Raimundo Medina.

Tras años de espera, los vecinos de este barrio podrán disfrutar al fin de la sede vecinal, toda vez que el Ayuntamiento de Cáceres está ultimando el arreglo de las deficiencias existentes que imposibilitaron la apertura de una instalación finalizada en 2017. «Parece que ya por fin podemos ver la luz y seguramente a finales de diciembre ya podamos hacer uso de nuestra sede. Podemos decir que es una realidad», celebra Raimundo Medina.

Tras una incansable política de reivindicaciones que se extiende desde finales de la década de los 80, fue en julio de 2011 cuando comenzaron las obras de la sede de Hispanoamérica, pero ocho meses después la empresa adjudicataria, Anfrades, se vio obligada a paralizar los trabajos debido a sus problemas económicos. Las obras se reanudaron en agosto de 2015 por mediación de una adjudicación a la empresa Iniciativas para la Construcción y Obra Civil por un importe de algo de 383.388 euros. Un segundo proyecto que incluyó mejoras, como un mejor acceso al sótano y una cubierta con condiciones edificatorias más ecológicas. Con toda la obra terminada, la sede vecinal espera por fin brindar su estreno a los vecinos.