La Sagrada Cena cacereña no se olvida de Valentín

Imagen de la Sagrada Cena. / Lorenzo Cordero

: M. J. TORREJÓN LORENZO CORDERO CÁCERES.

La salida de la cofradía de la Sagrada Cena, la hermandad que abrió ayer el Jueves Santo en Cáceres, estuvo cargada de emoción y recuerdos. Pasaban las once y cuarto de la mañana cuando el paso más monumental de todos los que desfilan en la Pasión se asomaba a la Plaza de Santiago. Delante de las imágenes de Jesús y los apóstoles se pudo ver una vara de directivo con un crespón negro.

Con este gesto, la cofradía quiso hacer un guiño a Valentín Nacarino Blanco, miembro de la junta de gobierno, fallecido el pasado mes de noviembre. Hubo más. Al inicio del desfile se rezó una oración en su recuerdo y, además, se cedió a su viuda, Ana Román (también integrante de la hermandad), el honor de levantar, de forma simbólica, el paso.

Aunque había previsión de lluvia, las cofradías pudieron ayer sacar a la calle sus imágenes. No obstante, hubo algunas nubes que hicieron temer lo peor. En la Plaza del Duque la Sagrada Cena amagó con colocar un plástico, aunque finalmente descartó la idea.

Por la tarde, a las 19.30 horas, la cofradía del Amor sacó su procesión desde la capilla del colegio San José. Y media hora después salió la cofradía de la Vera Cruz a una concurrida Plaza de San Mateo. La hermandad del Humilladero puso el broche a la jornada en el barrio del Espíritu Santo con un desfile cargado de novedades. La Virgen estrenó advocación y lució nueva corona.

Ya de madrugada, a las 00.30, tenía prevista su estación de penitencia la hermandad de Jesús Condenado, que cambió a última hora su punto de salida «por razones de fuerza mayor». Cambió el Palacio de Ovando por el Episcopal. Y a las cinco de la mañana estaba programada la procesión del Nazareno, uno de los desfiles con más solera de Cáceres.