El Santuario tendrá lista su verja de seguridad para la bajada de la Virgen de la Montaña a Cáceres

El Santuario tendrá lista su verja de seguridad para la bajada de la Virgen de la Montaña a Cáceres
Lorenzo Cordero

La Universidad Popular ultima en sus talleres la reja de hierro, que la cofradía instalará tras el último robo del verano

MARÍA JOSÉ TORREJÓN

En el taller de forja de la Universidad Popular se ultima estos días la reja que la cofradía de la Virgen de la Montaña instalará en el arco de entrada al Santuario. Se trata, según indica Juan Carlos Fernández Rincón, mayordomo de la hermandad de la patrona de Cáceres, de una medida sin precedentes, ya que hasta ahora nunca había existido una verja en este punto exacto.

La decisión está motivada por el robo que sufrió el Santuario el pasado verano, cuando tres encapuchados reventaron la puerta de entrada y se llevaron pequeñas cantidades de dinero de los dos cepillos y del limosnero de la iglesia, además de las monedas que había en la tienda de recuerdos.

Tras este incidente, la hermandad tomó la decisión de reforzar la seguridad del Santuario y, para ello, buscó apoyos para llevar a cabo esta medida. La Fundación Valhondo será la encargada de financiar la reja, realizada en hierro forjado. Y el Ayuntamiento, a través de la Universidad Popular, se responsabiliza de su ejecución.

Fernández Rincón detalla que se ha optado por un diseño «discreto», que resulte poco invasivo, ya que la reja estará situada en la fachada principal del Santuario de la Virgen de la Montaña. También se ha valorado, agrega el mayordomo, que se trate de un cerramiento seguro.

Todavía no hay fecha exacta para su colocación, aunque la intención de la cofradía es que esté instalada antes de la procesión de bajada de la Virgen de la Montaña. Este año el desfile se celebrará el 24 de abril.

Con la colocación de esta verja la cofradía también trata de disuadir a los jóvenes que se reúnen durante los fines de semana por la noche a hacer pequeños botellones en el zaguán que da acceso al templo. La verja se cerrará al mismo tiempo que el Santuario: a las ocho de la tarde en horario de invierno y a las nueve de la noche durante el verano. La cofradía tiene previsto, además, colocar una segunda reja para proteger una puerta trasera. «Queremos mantener a salvo la imagen de la Virgen e incrementar la seguridad para el ermitaño», añade Fernández Rincón en referencia al empleado de la cofradía que reside en el templo.

Dos posibles ubicaciones

La hermandad había barajado dos posibles ubicaciones para la verja principal. Además de la seleccionada, también se había planteado colocarla dentro el edificio, en el acceso a la iglesia. Pero esta última opción ha quedado descartada.

Esta medida vendrá a reforzar la seguridad ya existente en el Santuario. Hay que recordar que el templo ya contaba con cámaras de seguridad, alarma y sensores capaces de detectar movimientos. Además, el camarín donde se encuentra la patrona dispone de medidas especiales, ya que está blindado.

Fernández Rincón ha defendido que el pasado 15 de agosto, cuando el templo sufrió el último robo, los sistemas de seguridad funcionaron. Las cámaras de vigilancia grabaron a los tres encapuchados a las cinco y media de la madrugada accediendo al Santuario. Y la alarma saltó. No obstante, la Policía no logró identificar a los autores. Como consecuencia del robo, el templo permaneció cerrado durante todo un día.

La cofradía lleva a cabo una serie de medidas encaminadas a prevenir robos. Recoge la recaudación de los limosneros con frecuencia para evitar que se acumulen grandes cantidades de dinero. Y el patrimonio más valioso de la hermandad está custodiado bajo llave en un banco, en el interior de una caja fuerte. Se trata de las joyas.

La patrona recibe alhajas como regalo durante todo el año. La pieza más valiosa es la corona que la ciudad le entregó con motivo de su coronación canónica en 1924. Es de oro y piedras preciosas y solo la luce durante el novenario.

 

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