La sanidad cacereña, de queja en queja

Usuarios del nuevo hospital de Cáceres en las inmediaciones del recinto el pasado viernes. :: jorge rey/
Usuarios del nuevo hospital de Cáceres en las inmediaciones del recinto el pasado viernes. :: jorge rey

La apertura de la primera fase del nuevo hospital genera una sensación de caos permanente en innumerables frentes | El SES asume algunos fallos y reconoce que «han surgido problemas en asuntos que no pensábamos que nos los fueran a dar»

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

Superficies relucientes, una atención exquisita y hasta botellitas de aceite a modo de obsequio. Así abrió sus puertas el pasado 30 de enero el Hospital Universitario de Cáceres (HUC). Lo hacía solo para consultas externas, pero suponía todo un hito, una especie de meta cumplida tras más de doce atribulados años cargados de baches administrativos y judiciales. Esa primera piedra constructiva puesta el 29 de diciembre de 2006 se convirtió en una especie de piedra en el zapato. Casi tres años y medio permaneció parada la obra, desde 2013 hasta 2016.

Tras superarse la parálisis y retomarse las obras se necesitaron otros dos años y medio más para esa foto de los primeros pacientes accediendo al centro hospitalario del Cuartillo. Fue el 28 de mayo cuando, en camilla y observado atentamente por una extensa cohorte de médicos y sanitarios, llegó el primer paciente que inauguraría las hospitalizaciones. Ese mismo día se pusieron en marcha las Urgencias.

No han pasado ni dos meses desde ese estreno y las críticas han arreciado en infinidad de frentes. Un área de salud al completo ha sentido el impacto del traslado de maquinaria, personal y servicios. Prácticamente a diario se han ido sumando situaciones difíciles, lo que ha generado una atosigante sensación de caos. Al Servicio Extremeño de Salud, (SES) le ha tocado dar muchas explicaciones. Ceciliano Franco, gerente del SES, dice que analizaron cómo fueron las aperturas de hospitales nuevos en España, como el de Vigo, Burgos, Palma de Mallorca o Granada, en donde también hubo problemas. «Nosotros habíamos trabajado mucho el equipamiento, el traslado, las agendas, y nos hemos encontrado con problemas en temas que pensábamos que no nos los iban a dar», apunta. También señala que hay cuestiones que, más que causadas por la apertura del nuevo centro hospitalario, vienen de atrás, son males endémicos de un sistema imperfecto.

¿Donde voy?

Las primeras críticas llegaron por la confusión generada sobre el servicio de Urgencias. Al estar repartidas las especialidades entre el hospital San Pedro de Alcántara y el Universitario se generó sensación en la calle de no tener claro a dónde acudir en caso de emergencia. Las redes sociales y su poder propagador también se alinearon para incrementar estas dudas. Desde el SES se intentó remarcar en este momento la idea de que es importante recurrir a los PAC, Punto de Atención Continuada. Sigue funcionando el del antiguo hospital Nuestra Señora de la Montaña y los hay en varios centros de salud. En todo caso, se indicó, para tranquilidad de los pacientes, que desde cualquiera de los dos hospitales se informa y deriva al servicio adecuado.

Traumatología pediátrica

Otra de las quejas que emergieron pronto fue el de los traslados de niños a Badajoz para ser operados en traumatología al no poder hacerse en el Universitario. La explicación oficial a esta situación es que la idea inicial era que todas las intervenciones urgentes se hicieran en el nuevo hospital, para aprovechar los modernos quirófanos. «Ha habido un criterio muy cerrado por parte de anestesistas y pediatras sobre que los niños se tienen que intervenir donde estuvieran todos los niños, que es el San Pedro», se explica de manera oficial. Se ha dado el caso de pacientes concretos que han terminado siendo derivados a Badajoz por encontrarse los traumatólogos en el hospital nuevo y los equipos y anestesistas en el San Pedro de Alcántara. Ceciliano Franco reconoce que se ha negociado mucho, pero que al final la idea es seguir ese criterio médico de unificar a los menores. «Está siendo una pelea dura, están saliendo niños a Badajoz porque los anestesistas dicen que no tienen criterios para operar en el hospital universitario». El objetivo es que puedan a llegar a agruparse todas las operaciones de menores de 14 años en el San Pedro.

Organización y personal

Las críticas surgidas por parte del sector de enfermería, bastante activo en sus reivindicaciones a raíz de la apertura del hospital, tienen que ver con la falta del personal y la organización de las áreas. Javier Rubio, portavoz del sindicato SATSE, ha denunciado en varias ocasiones los escollos que se iban presentando en ambos aspectos. El Colegio de Médicos de Cáceres ha sido más discreto en sus reacciones, muy centrado en demandar el inicio de la segunda fase.

El Colegio de Médicos ha centrado sus demandas en la activación de la segunda fase del hospital

El pasado 2 de julio hubo una protesta en la entrada del Hospital Universitario en la que además de enfermeras se concentraron médicos y familiares de ingresados. Se denunció el traslado de las áreas de cirugía plástica y neurocirugía a la segunda planta para unificarlas con las de digestivo y urología. La Junta, en este caso, atribuye este agrupamiento de acciones a una de las consecuencias de la falta de personal que se genera en verano. La falta de profesionales es un problema habitual. «Hemos hecho un esfuerzo importante pero sobre todo en hospitalización se han quejado, aunque no tanto en otros sectores», apunta Ceciliano Franco. «Estamos teniendo un problema de absentismo importante en todo el SES, entre un 15% de media de trabajadores que se dan de baja y en muchos casos no da tiempo a cubrirlo».

Acerca del tema de la distancia que tienen que recorrer los sanitarios desde los vestuarios a las plantas y también entre los distintos puntos de trabajo desde el SES se confía en que las rutinas se afinen. «Poco a poco lo iremos controlando, hay mucha mecanización de toma de datos, de temperatura y tensión que se van a tomar en remoto, se va a ahorrar trabajo y movilización», anuncia Franco.

Esta misma semana el personal sanitario volvió a salir a la calle tras el anuncio del SES de que se aprovecharía el traslado al nuevo hospital para crear una nueva distribución del área de materno-infantil en el San Pedro de Alcántara, que pasará a ocupar desde la cuarta hasta la séptima planta. Las quejas no se hicieron esperar, y al día siguiente del anuncio hubo concentración en las puertas del hospital San Pedro. Varias decenas de profesionales protestaban por una decisión que, a su juicio, ponía en riesgo a los niños al mezclarles con los adultos. Ceciliano Franco asegura que actualmente pediatría también convive con adultos, ya que enfrente tiene ginecología o debajo medicina nuclear. «Un bloque lo puedes organizar de manera vertical u horizontal, es un criterio organizativo».

Conflicto de competencias

También fue sonada la alarma que se generó en cuanto a la organización de la UCI y el conflicto entre anestesistas e intensivistas en el nuevo hospital. Un mensaje difundido por redes sociales sembró las dudas sobre la existencia de la UCI y los cuidados posquirúrgicos del Universitario. Indica Ceciliano Franco que lo que ha habido ha sido una disparidad de criterio sobre los profesiones destinados al nuevo centro hospitalario, algo que corresponde a la administración decidir. «España es el único país en el que intensivistas y anestesistas no son una especialidad única, para otros países ese problema no existe», apunta Franco. En todo caso, el SES reconoce que por ajustes del espacio después de la obra «ahora no hay camas de UCI aunque el trabajo se está haciendo desde reanimación perfectamente».

Bienestar de los familiares

Uno de los recursos que con más ahínco se presentó el pasado 28 de mayo fueron las cocinas del nuevo hospital universitario, impolutas y con alta capacidad.

Sin embargo, uno de los problemas a los que ha tenido que enfrentarse este hospital ha sido el de la ausencia de una cafetería en la que los familiares pudieran comer algo más que bocadillos o ensaladas. La situación de aislamiento del recinto hospitalario hace que tampoco sea posible, como sí sucede en el San Pedro de Alcántara, tirar de la hostelería de la calle. De esta forma se han sucedido las quejas de familiares que tienen que estar varios días, semanas en algunos casos, sin la posibilidad de comer caliente. En un principio solamente había disponibles máquinas de 'vending', pero en el mes de mayo ya se dispuso de una cafetería que, por ahora, no dispensa platos cocinados. El SES asume las consecuencias de esta carencia. «No hemos llegado a tiempo y hay que pedir disculpas, es una concesión a 20 años, la empresa que tiene la concesión tiene que hacer la obra y prepararlo, y eso ha tenido un proceso largo, porque ha tenido que pasar por la abogacía de la Junta, ha sido más largo de lo que esperábamos, los pacientes no tienen la culpa, pedimos disculpas», reconoce Franco mientras anuncia que «en poco tiempo habrá una carpa fuera que dará comida caliente, estamos pendientes de la autorización del Ayuntamiento».

También compromete el bienestar de los familiares que acompañan a enfermos el hecho de que no haya zonas específicas mientras se interviene quirúrgicamente a un allegado. «Es cierto, tenemos que darle una vuelta sobre todo al área de cirugía mayor, en donde los quirófanos no están preparados para la espera, es algo que no preveíamos», apunta el gerente del SES, que confía que dentro de unos meses mejore la satisfacción de los usuarios. «Poner en marcha un hospital nuevo es algo muy complejo».

Mientras el sistema se afina y se aspira a la resolución de todos estos males un interrogante nada menor se abre en el horizonte. ¿Para cuándo la segunda fase del hospital? En septiembre, defiende el SES, se darán detalles de la licitación del proyecto de la segunda mitad del Universitario.