No saber dónde está Cáceres vuelve a costarle la nacionalidad a un extranjero

No saber dónde está Cáceres vuelve a costarle la nacionalidad a un extranjero

Se la niegan a un marroquí que lleva 17 años en España pero no sabe ubicar la ciudad extremeña, ni La Giralda ni qué es la Constitución

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

Saber en qué parte de España está Cáceres parece ser una pregunta recurrente en las entrevistas que mantienen los jueces de registros civiles a extranjeros que quieren obtener la nacionalidad española. A principios del año 2018 el Tribunal Supremo negó la nacionalidad a un extranjero que reside en la ciudad madrileña de Arganda del Rey, que no sabía dónde se encuentran Cáceres y Oviedo, el Museo del Prado y la Sagrada Familia. Tampoco supo explicar qué era la constitución Española.

Ahora la Audiencia Nacional ha negado también la nacionalidad española a otro hombre, vecino de la localidad tarragonense de Valls, que además de no saber para qué sirve la Constitución, no sabe dónde está Cáceres, ni los principales partidos políticos de Cataluña. El juez encargado del Registro también le preguntó qué era La Giralda y él preguntó si era un pueblo. Al preguntarle si sabía qué se celebraba en España el 8 de diciembre y el 1 de noviembre, sí dijo que este último día era «el de los cementerios». También le pidieron que dijera el nombre de algún escritor español, respondiendo, «que si es del gobierno, no sabe».

Él es un marroquí de 43 años, que vive en España desde el año 2002, casado con una mujer marroquí y con dos hijos nacidos en España.

La Audiencia Nacional señala en su sentencia que no puede considerarse que por su edad (43 años) y el tiempo de residencia en España (desde 2002, cuando tenía 27 años), «sin que exista ninguna evidencia de que tenga algún tipo de dificultad en el aprendizaje, hubiese tenido dificultad en aprender y conocer esos datos (las preguntas que le hicieron) si hubiera mostrado interés en hacerlo, conocimientos que por otra parte y con mayor amplitud se exigen a los españoles en el sistema español de enseñanza obligatoria».

Explica el tribunal que para residir y trabajar en España no hace falta tener la nacionalidad española, pero si se quiere ser ciudadano español, lo que supone participar en asuntos públicos y acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos, es necesario no sólo hablar español, «sino que es exigible un grado suficiente de conocimiento de las instituciones, forma de vida y costumbres del país del que pretende adquirir la nacionalidad». Recalca su falta de interés por saber más de España.