Rodríguez de Ledesma

Imagen de archivo del anestesista Manuel Montero Arias con un retrato de Rodríguez de Ledesma. /
Imagen de archivo del anestesista Manuel Montero Arias con un retrato de Rodríguez de Ledesma.
ÁNGELES REDONDO

El doctor Rodríguez de Ledesma, además de un prestigioso y conocido médico cacereño ya desaparecido, es el nombre de una de las principales avenidas de la ciudad.

En homenaje, esta vía que une el centro con algunos barrios de más o menos reciente construcción, recibe su nombre. Siguiendo el consejo de caminar más y conducir menos, me pateo esa calle a diario. Y hete aquí que las malas sensaciones me acompañan en el trayecto. En cada ida y venida, como una contadora de baldosas desgastadas me siento. No porque me guste esa tarea, sino por la necesidad de estar atenta, de bajar la mirada, para evitar cualquier inoportuno contratiempo. Caminar por un pavimento tan deteriorado entraña cierto peligro, agravado con la presencia de unos alcorques alrededor de los árboles que el paso del tiempo ha ido vaciando de tierra y convertido en peligrosas zanjas. De amables aceras para caminar a trampas inseguras.

Así es el trayecto, enmarcado a ambos lados por las malas hierbas que se han apoderado de los espacios dedicados a jardín. En definitiva una avenida abandonada a su suerte. Y todo esto nos espera en una vía que, conocida como la Milla de Oro por el precio de las viviendas, da acceso a un Centro de Salud, a un Instituto de Enseñanza Secundaria, una Clínica Odontológica y varios centros de formación, además de a un parque, el Parque del Príncipe. Me pregunto cómo, con la maquinaria electoral activada hace meses, momento siempre propicio, no han reparado en tantos desperfectos, cómo no han reservado alguna partida para mejora y mantenimiento.

Y sobre todo cómo la calle dedicada a un médico con 'bisturí de plata', como le define Vaz-Romero en su libro 'Pedro Rodríguez de Ledesma, cirujano ejemplar', han dejado que se transforme en un itinerario de tercera división.