El repunte de la construcción se nota también en el aumento de los residuos en Cáceres

Planta de reciclaje de residuos, ubicada en la N-630, en las proximidades de Cáceres. :: JORGE REY

La planta de reciclaje ha recibido hasta septiembre casi 39.000 toneladas de restos de obras, un 27% más de media mensual respecto del año 2016

J. J. GONZÁLEZ CÁCERES.

Al igual que en la bolsa de la basura doméstica se pueden apreciar datos del consumo de los hogares y, por tanto, de la situación económica de un país, una región o una ciudad, en las plantas de residuos de la construcción se puede calibrar el ritmo del sector económico del ladrillo, una de las principales actividades de esta provincia y protagonista del mayor derrumbe en la crisis económica. Aunque las cifras actuales de residuos, desechos y escombros no tienen nada que ver con las que se movían hace diez años, cuando se llegaba a las 400.000 toneladas, la nueva planta de reciclaje, abierta por la Diputación provincial en la carretera N-630, comienza a experimentar un progresivo y pausado incremento de la actividad. Se nota, pues, que en la capital cacereña y su entorno, el sector de la construcción empieza a levantar cabeza.

En las proximidades de Cáceres, en el kilómetro de 546 de la N-630, frente al Centro de Conservación de Carreteras, está la planta de reciclaje de residuos de construcción y demolición (RCD) que abrió en 2015 la Diputación provincial mediante concesión a una empresa privada. La planta de la capital cacereña, que forma parte del plan de gestión de residuos de la construcción de la administración provincial, se encarga del reciclaje de los desechos de obras y demoliciones de la zona sur, mientras la de Plasencia, que se abrió antes, en 2013, se ocupa de la zona norte. De cada uno de estos dos centros dependen las plantas de transferencias distribuidas por distintos municipios así como los puntos de acopio. En la zona sur hay siete plantas de transferencia, ubicadas en las siguientes localidades: Valencia de Alcántara, Montánchez, Brozas, Trujillo, Miajadas, Logrosán y Castañar de Ibor.

El centro se terminó a mediados de 2015 y su construcción y explotación habían sido adjudicadas en 2014, por 25 años, a la sociedad Reciclados Cáceres Sur, pertenecientes a dos empresas cacereñas, el grupo Santano y Sevilla Nevado. La inversión superó los 5,2 millones de euros, de los cuales casi 2,5 millones proceden de fondos públicos (1,7 millones de euros del programa europeo Feder y otros 719.000 euros de la Diputación) más los 2,7 millones de euros que aporta la empresa adjudicataria. La planta se encuentra en un terreno de 20 hectáreas y cuenta con las instalaciones y maquinaria necesaria para la recepción de los residuos que llevan las empresas de la construcción así como con la maquinaria precisa para su tratamiento, separación y reciclaje.

Recuperación

¿Se aprecia una recuperación del sector de la construcción en Cáceres capital y provincia? «Estamos notando un aumento progresivo de los residuos», afirma Carlos Baz, jefe de la planta de reciclaje de Cáceres, quien afirma que el objetivo es llegar a 80.000 toneladas anuales». A esta misma previsión se refiere el David Casero, coordinador técnico del servicio de Economía Verde y Circular de la Diputación, administración responsable del plan provincial de residuos. «Se ve una línea ascendente, a falta de cerrar el año, aunque el aumento que muestra es lento», afirma Casero, quien reconoce que las cifras no tienen que ver con las abultadas cantidades de hace 10 años, en los tiempos de la fiebre del ladrillo, previos al estadillo de la burbuja inmobiliaria.

400.000 toneladas

En aquellos años, en la capital cacereña se llegaban a generar 300.000 y hasta 400.000 toneladas de residuos de obras. Hay que tener en cuenta que sólo en 2008 se vendieron en la ciudad 1.485 viviendas de nueva construcción. En tan sólo tres años el vertido de residuos de la construcción cayó un 80 por ciento, según la caída apreciada en la cantidad de restos de obras depositados en el vertedero controlado que existía entonces en la antigua canteara de Balpia de Aldea Moret. Frente a las 400.000 toneladas de residuos recogidos en el año 2007, el vertedero recibió en 2009 tan sólo 173.000 toneladas y la cantidad cayó todavía más en picado al cerrar el año 2010, con apenas 73.000 toneladas.

Carlos Baz Jefe de la planta «Estamos notando un aumento progresivo de los residuos de la construcción»

En los años del boom de la construcción se llegaron a generar en la ciudad hasta 400.000 toneladas

Se espera que este año se cierre con algo más de 50.000 toneladas de residuos

Ese vertedero en la antigua cantera La Labradora fue abierto por el Ayuntamiento en 2001 para acabar con las escombreras ilegales y ha estado funcionando hasta que se abrió en 2015 la nueva planta de residuos de la construcción en la N-630 y ahora su terreno ha sido restaurado, con la siembra de arbolado y acondicionamiento paisajístico.

Este vertedero ha estado operativo durante los años del boom de la construcción y ha conocido también el desplome del ladrillo. Ahora, en la nueva planta de la N-630 las cifras de recogidas de residuos no se pueden comparar con las de la fiebre de la construcción y ni siquiera llegan todavía a las cantidades más bajas de las registradas en el vertedero de Aldea Moret tras la agudización de la crisis económica.

Como se aprecia en el gráfico adjunto, el año 2016 cerró con 40.503 toneladas de residuos. El presente 2017 evidencia la consolidación de una tendencia al alza y al cierre del mes de septiembre ha registrado ya 38.13 toneladas, de tal manera que el dato final superará ampliamente el del año 2016 y se esperar que sobrepase las 50.000 toneladas. A falta de terminar el año, la media mensual se sitúa en 4.312 toneladas, frente a la media de 3.375 toneladas de 2016. La subida es, pues, del 27 por ciento.

«Lo suyo sería llegar a las 80.000 toneladas anuales», afirma David Casero como previsión para los próximos años. En la evolución mensual de las entradas de restos se aprecia una oscilación de cantidades en función de la actividad puntual de la construcción. El mes de marzo, con 7.129 toneladas, se corresponde con el derribo de un inmueble de la calle San José, un antiguo almacén farmacéutico, donde se construye un moderno edificios de viviendas. David Casero considera que la subida experimentada en 2017 habría que rebajarla hasta el 10 o el 15 por ciento por el hecho de que la demolición del edificio de la calle San José fue un hecho puntual que hizo que se disparase la estadística.

Tarifas

La empresa que gestiona la planta de reciclaje cobra por la recepción de los residuos unas tarifas en función de las característica de los mismos: 3,15 euros sin son residuos inertes; 9 euros si son mixtos y 13,50 euros si son residuos sucios.

Los desechos de las obras entran en la planta y se someten a un proceso de tratamiento y reciclaje. Según explica el responsable del centro, Carlos Baz, se pueden obtener arenas, gravas y zahorra de alta calidad o de menor calidad en función de las características de los residuos que llegan. Hay también desechos que no pueden ser tratados en la planta cacereña, como los cristales, materiales aislantes, tubos de PVC y placas de yeso, por ejemplo.