Gerardo Ayala: «Rehabilitar es una aventura bonita; no sabes lo que te vas a encontrar»

Gerardo Ayala: «Rehabilitar es una aventura bonita; no sabes lo que te vas a encontrar»

Mañana jueves ofrece una charla y una visita guiada en el Palacio de Camarena sobre la recuperación de este histórico edificio

María José Torrejón
MARÍA JOSÉ TORREJÓNCáceres

Gerardo Ayala (Badajoz, 1940) capitaneó en los años ochenta el proyecto de rehabilitación del Palacio de Camarena, convertido en la actualidad en la sede del Colegio de Arquitectos de Extremadura y del Ateneo de Cáceres. Ahora un libro, coordinado por el profesor Juan Saumell Lladó y publicado por el Grupo de Investigación de Construcciones Arquitectónicas de la Universidad de Extremadura, recoge la historia de este edificio. «Estamos orgullosos de esa obra», admite el arquitecto en la introducción de la publicación.

Más información

Ayala tiene su estudio fijado en Madrid. De aquí han salido proyectos como el nuevo aeropuerto de Pamplona o el puente sobre el río Guadiana de Villanueva de la Serena, entre otros. También fue el autor del teatro central de la Expo 92 de Sevilla. Pero el pacense no olvida su primer gran encargo: fue la sede de HOY en Badajoz, un edificio, desvela, que marcó una época. Mañana jueves estará en Cáceres, donde ofrecerá (a partir de las 19.30 horas) una charla y una visita guiada por el Palacio de Camarena.

-En la introducción del libro asegura estar orgulloso de la intervención realizada en el Palacio de Camarena. ¿Qué supuso esta obra en su carrera?

-Está en el casco antiguo de Cáceres y era uno de los edificios emblemáticos que estaba prácticamente en ruinas. Tenía mucho interés en ganar ese concurso. Me presenté, me dieron el primer premio y estuvimos construyéndolo durante, al menos, cuatro o cinco años. Lo hicimos con mucha ilusión porque era un tema muy bonito. Todo lo que se hace en el casco antiguo de Cáceres es muy interesante. Me gustó muchísimo hacerlo. Fue la primera rehabilitación importante que hice.

-«En las obras de rehabilitación nos preguntamos qué hacer con las zonas destruidas o desaparecidas. Mi opinión es tratar de conservar lo que existe y construir con los materiales de hoy y las formas actuales lo que construyamos nuevo. La restauración total solo la entiendo en ruinas verdaderamente monumentales y en el caso de que se disponga de documentación muy fiable», escribe. Me viene a la cabeza la catedral de Notre Dame...

-Notre Dame es un edificio súper emblemático. A nivel internacional es de las cosas más importantes del mundo. Estamos hablando de una joya impresionante. Hay que restaurarla tal como fue. Piedra a piedra. En el prólogo yo me refiero a intervenciones puntuales en cascos antiguos. Restaurar a base de escayola y a base de imitaciones falsas, porque ya no tenemos los mismos materiales, me parece mal. Cuando intervengo en edificios de este tipo, como el Palacio de Camarena, prefiero hacerlo con unos materiales actuales y conservando todo lo que se pueda de lo antiguo. Pero lo nuevo, hacerlo nuevo. Nuevo me refiero al siglo XXI. Es decir, que se note la diferencia entre el arquitecto del siglo XXI y el arquitecto del siglo XV.

-¿Qué recuerdos tiene de su intervención en Camarena?

-Guardo muchas anécdotas. En una rehabilitación nunca sabes lo que te vas a encontrar. Es una aventura muy bonita. Te van ocurriendo cosas a medida que vas descubriendo. En este caso tuvimos la suerte de tener un constructor muy experto, que era Abreu. Era una persona que tenía mucha experiencia en rehabilitaciones de edificios del casco antiguo de Cáceres. Me ayudó muchísimo tener una persona no solo experta, sino vocacional. En el libro cuento la historia de una escalera de hormigón. Abreu la hizo con toda la buena intención. Pero cuando volví de vacaciones vi que aquello no se podía mantener porque tenía mucha presencia y un volumen exagerado. Y entonces le dije: «esto tenemos que tirarlo aunque lo tenga que pagar yo». La tiramos y la hicimos nueva. Quedó preciosa porque la hicimos metálica. Nos encontramos con un edificio que tenía muchos añadidos porque la torre es de otra época. Pero yo estoy contentísimo con el resultado. Fue seleccionado entre los mejores edificios en la primera bienal que hubo de arquitectura española. Tuvo mucho éxito. Y luego nos dieron un premio por el empleo de la piedra. Empleamos muchísimos tipos de piedra. De hecho, lo primero que hice cuando gané el concurso fue irme a Italia. Los italianos son los más expertos en rehabilitaciones. Se lo saben todo porque llevan toda la vida haciendo eso. Hice un viaje para ver cómo lo hacían y vine entusiasmado. Tengo muchísimo cariño a esa obra, la verdad.

El edificio de HOY

-También es el autor de la sede central de este diario, en Badajoz. ¿Cómo la concibió?

-Cuando terminé la carrera hice el HOY. Fue mi primer edificio. Tenía mucha ilusión por hacer un periódico porque casi todos los arquitectos conocidos habían hecho un edificio para un periódico. Me parecía un tema precioso. Me ofrecí a hacer ese edificio y conseguí que me lo encargaran. Recuerdo que los periódicos que entonces se hacían tenían vestíbulos pequeñitos. Creo que cambié la idea completamente e hice un gran vestíbulo frente a un patio con unas fuentes para darle un aire más humano. Se trataba de que no fuera solamente una fábrica, una nave industrial. Al principio la Editorial Católica -propietaria entonces del diario- no entendía muy bien la idea del patio o del vestíbulo grande. Pero los convencí y quedaron muy contentos. De hecho, me encargaron también el edificio de 'El Ideal Gallego', que no se llegó a construir nunca. Y luego hice un proyecto para 'El Adelanto' de Salamanca, que tampoco se construyó. E hice otro para el 'Diario de Cádiz', que tampoco se construyó. Pero por lo menos los hice y los cobré -dice entre risas-.