Recorrido por los puntos menos accesibles del casco histórico de Cáceres

Maceteros en Gran Vía. Algunos de ellos están situados a una distancia de la pared que apenas llega al metro. La normativa dice que deben estar a 180 centímetros. :: armando Méndez

Maceteros que no cumplen con la normativa, pavimentación intransitable y carteles sin código braille son algunos de los aspectos que el colectivo de personas con discapacidad pide mejorar

Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIOCáceres

Un recorrido por el casco histórico de Cáceres sirve para darse cuenta de los puntos negros en materia de accesibilidad que existen en la zona más visitada de la capital. Maceteros que no cumplen con la normativa, pavimentación intransitable para una persona en silla de ruedas, carteles explicativos sin código braille o accesos difíciles a monumentos son sólo algunos de los aspectos que se pueden mejorar. Así lo ponen de manifiesto personas con discapacidad y asociaciones que reivindican una ciudad para todos y sin barreras arquitectónicas.

La primera parada de este trayecto está en la entrada a la plaza Mayor por Gran Vía. Allí se pueden ver desde hace un año maceteros que el Ayuntamiento colocó tras los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils. Según apunta Juan Carlos Caso, cacereño con sólo un 11% de visión, estos objetos no guardan la distancia que deberían con las paredes que se sitúan a su lado. «Según la normativa tienen que estar a 1,80 metros y en algunos casos no llegan ni a los 100 centímetros», detalla mientras intenta llegar con su bastón a la Plaza Mayor.

Maceteros en Gran Vía.
Maceteros en Gran Vía. / A. M.

Para él también es difícil caminar por el pavimento de muchos rincones de la parte antigua. Su bastón queda atrapado entre las piedras a cada paso que da. «Han hecho algunos cambios, pero falta mucho», lamenta Caso, quien asegura que «una persona en silla de ruedas se tiene que limitar a la única ruta accesible». Esta pasa por lugares como Obispo Galarza, calle Parras, Felipe Uribarri, Moret, plaza de La Concepción, Paneras, plaza Mayor, Arco de la Estrella, Santa María, plaza de los Golfines y San Jorge. Para continuar el camino deben retroceder hasta el Arco de la Estrella y tomar el Adarve de la Estrella y de Santa Ana hasta la calle Los Condes, la Plaza de San Pablo y San Mateo. Las Veletas, el Callejón del Gallo o la Judería Vieja son zonas imposibles para una persona con movilidad reducida.

Apamex denuncia que «muy pocos profesionales del sector turístico tienen formación en accesibilidad»

A la mejora del pavimento se suma una constante reivindicación de las asociaciones: el acceso a la información. De ello el ejemplo más claro está en las placas informativas de los edificios, una herramienta que ayuda al visitante a adentrarse en la historia del casco viejo cacereño.

La Ciudad Monumental renovó a principios de año 84 placas de metacrilato. Éstas incluyen pictogramas y un código bidi para obtener desde el teléfono móvil la información sobre cada edificio señalizado. Sin embargo, el colectivo de personas con discapacidad lamenta que en algunos monumentos están ubicadas a demasiada altura, lo que imposibilita llegar con sus móviles desde su silla de ruedas.

En otros casos, como en la Torre de Bujaco, una persona ciega no puede acceder a las informaciones que hay en los diferentes carteles del monumento. «Carecen de código braille», tal y como confirma uno de los informadores turísticos de este edificio.

A principios de año se renovaron 84 placas en edificios que incluyen pictogramas y códigos bidi

Tampoco tienen la posibilidad de hacerse una idea de cómo es el monumento por dentro, pues no hay ninguna maqueta que se pueda tocar para personas con discapacidad visual. La única que existe está ubicada en la oficina de turismo de la plaza Mayor. Es tridimensional y está confeccionada en madera de nogal. Los visitantes pueden apreciar a través del tacto detalles como la escultura de San Jorge o la forma del Arco de la Estrella.

Maquetas para ciegos

En otros edificios del casco antiguo, como en el Baluarte de los Pozos, existen varias maquetas. Las mayoría permanecen dentro de vitrinas por tratarse de obras realizadas por artistas. Otras simplemente especifican con pequeños carteles que no se pueden tocar.

Además, el Centro Turístico Baluarte de los Pozos da la bienvenida al visitante con un escalón casi inapreciable. «Su segunda planta sólo es accesible por escaleras», según explica Juan Carlos en un informe que presentó en septiembre de 2017 a los grupos políticos de Cáceres y al Ayuntamiento.

Placas renovadas ubicadas a demasiada altura, detalle de la pavimentación que en algunas zonas es intransitable y carteles explicativos de la torre de Bujaco, que no incluyen código braille ni audioguías., / A. M.

Desde entonces ha mantenido reuniones con diferentes responsables institucionales. «Nos suelen escuchar pero les cuesta poner en práctica nuestras reivindicaciones», detalla Caso, quien también valora positivamente algunas iniciativas en la ciudad como el servicio tuk-tuk. «Es una gran opción para las personas con diversidad funcional», añade antes de proponer la instalación de balizas inteligentes de orientación en el casco histórico. Asegura que se han habilitado en otras ciudades con el asesoramiento de la ONCE. Sólo con pasar por uno de estos dispositivos inalámbricos se envía comunicación a un móvil inteligente con la descripción de cada edificio.

A este tipo de peticiones se unen colectivos como Apamex (Asociación para la Atención y la Integración Social de las Personas con Discapacidad Física de Extremadura) y Cocemfe (Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica), que ya han expresado en más de una ocasión su disconformidad con actuaciones propuestas por el Consistorio cacereño. Entre ellas, las escaleras mecánicas de Alzapiernas a la Plaza de Obispo Galarza. Consideran que no es una solución integral e inclusiva para el colectivo de personas con movilidad reducida.

«En Cáceres hay edificios donde su accesibilidad es totalmente imposible. Algunos están incluidos en los espacios turísticos que se visitan cada día», afirma Jesús Gumiel, presidente de Apamex. Él también lamenta que «muchos de los profesionales del sector turístico con los que cuenta la capital cacereña no han recibido formación en accesibilidad».

En ese sentido, el nuevo reglamento de Extremadura aborda la obligación de distintos profesionales, en ámbitos como el turismo o la empresa, de recibir formación en atención a personas con necesidades de accesibilidad. Según avanza Gumiel, ya se han impartido cursos desde Apamex a un millar de personas y esperan llegar a 2.000 extremeños cada año.

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