«Queremos hacer patria desde la ciencia»

Las oficinas y el laboratorio de la empresa de investigación Ingulados están situados en la calle San Pedro de Alcántara . :: armando méndez

La empresa cacereña de investigación Ingulados logra dar servicio a toda España y contratar a doctores de la región

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

Pedro Fernández Llario y Rosario Cerrato Horrillo exhiben con orgullo carteles de ponencias internacionales y certificaciones de créditos y ayudas oficiales en donde puede verse la dirección postal de su oficina y laboratorio. Les hace especial ilusión, porque saben que no es normal en Cáceres la presencia de empresas científicas e innovadoras que caminen solas. La calle San Pedro de Alcántara, epicentro del cacereñismo, no es solo un lugar pródigo en terrazas y boutiques. Aquí, en lo que debía de ser un piso gigante que siempre ha estado dedicado a oficinas, está instalada la empresa Ingulados y su «secuela» internacional, enfocada a la investigación, Ingulados Research.

Pedro y Rosario, ambos doctores en Veterinaria formados en la UEx, decidieron dar un triple salto mortal. Dejaron la comodidad de sus plazas fijas como profesores de Instituto y en 2015 echaron a rodar Ingulados, cuya actividad principal es el asesoramiento, análisis de riesgos e investigación en explotaciones cinegéticas y ganaderas. Actualmente gestionan más de 150.000 hectáreas distribuidas por toda España: Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla-León y Madrid. Además, su línea investigadora, que les ha valido dos ayudas del Icex (Instituto Español de Comercio Exterior) en 2017 y 2018, les lleva a estudiar la eficiencia de complementos nutricionales para evitar el riesgo de aparición de enfermedades infecciosas. Se trata de una alternativa al uso de antibióticos a través del refuerzo del sistema inmunitario, lo que se conoce como inmunomodulación. Todo esto se traduce en la mejora de calidad de la carne. La ayuda Icex de 2017 fue concedida para estudiar los efectos de la administración de elementos inmunomoduladores en ganado porcino y la de este año para estudiar rumiantes, que cuenta con sistema digestivo totalmente distinto al del porcino.

En la génesis de su empresa hay varios hitos que les hace particulares. En 2016 Julián Navarro, un cliente para el que trabajan, les plantea comprarles una parte de la empresa. Consiguen un inversor que considera que cuentan con el talento suficiente para crecer. «Eso nos da el impulso económico para comprar laboratorio, estabilizar gente, y centramos toda nuestra atención en Ingulados», explican estos veterinarios. El personal crece con doctores o licenciados que están trabajando en su tesis doctoral. «Son personas que después de hacer sus tesis, en vez de irse al extranjero o a trabajar en una cosa que no tiene nada que ver, desarrollan su actividad profesional en las líneas en las que han estado haciendo sus tesis», cuenta Pedro. A Rosario le enorgullece que doctores recientes puedan llevar a la sociedad los resultados de sus investigaciones. Veterinarios y una bióloga son los que han llevado a cabo este itinerario. El equipo se completa con técnicos de laboratorio, y una licenciada en Empresariales para la parte de administración. Actualmente cuentan con un investigador brasileño que pasará tres meses en la ciudad en virtud de un acuerdo con su universidad Don Bosco. Y también con un doctor extremeño dentro del proyecto Torres Quevedo del Ministerio de Ciencia.

Pedro Fernández Veterinario «Una pregunta que nos hacen es que por qué no estamos en un lugar mejor posicionado»

Rosario Cerrato Veterinaria «Es positivo que doctores puedan llevar a la sociedad los resultados de su investigación»

Hace dos años se creó Ingulados Research, con la idea de focalizar la parte de investigación. Aquí ha sido muy importante la figura de Javier Salguero, un premio nacional de Veterinaria que se fue a investigar a la universidad de Surrey, en Inglaterra. «Él tiene también una empresa de investigación y ha tenido una vinculación importante con nosotros en proyectos de innovación». El interés de Ingulados por optar a una de las ayudas del ICEX , en donde se exige una participación de capital extranjero, les hizo crear una compañía mixta entre Ingulados y la empresa británica de Salguero, Salbo Scientific.

«Tenemos como líneas prioritarias de investigación enfermedades tan importantes como la tuberculosis, enfermedades vinculadas a la producción de cerdo ibérico o de cerdo intensivo». Esta colaboración les permite nutrirse mutuamente a ambas empresas. Cuentan con otras ayudas, como un Cedeti (un proyecto del centro de Desarrollo Tecnológico e Industrial) del Ministerio de Economía, que tiene una parte de subvención y otra de crédito.

Situación periférica

¿Es posible desarrollar la ciencia desde una situación periférica como Extremadura? Pedro y Rosario, ambos extremeños, reconocen que «una de las mayores preguntas que nos hacen es por qué estáis en Cáceres y no en un lugar más céntrico y mejor posicionado en biotecnología». Asumen que no es una respuesta fácil. «Hay muchas dificultades para estar aquí, le echamos un esfuerzo suplementario, muchos kilómetros».

«Cuando hemos firmado el Cedeti nos han dicho que qué bien que haya una empresa cinegética de Extremadura, que nunca se había solicitado ni dado un proyecto así». Llama la atención que siendo la región campo puro, no hayan emergido más iniciativas así. De momento, poniendo en la balanza, creen que las ventajas aún superan a los inconvenientes. «Hay un componente quijotesco, queremos hacer patria porque creemos que a Extremadura también le hacen falta estas empresas». Con el 90% de los clientes en Madrid, son capaces de tirar de ellos y ofrecerles servicios desde esta pequeña ciudad de provincias, tan volcada en los servicios y en el turismo. «Creemos que las comunicaciones van a cambiar, Cáceres es una ciudad cómoda y los miembros de la empresa son extremeños, apostamos por eso».