«Estoy en Proyecto Hombre para analizar por qué recaí en la cocaína»

D. F. P., usuario de Proyecto Hombre, tras un cristal del centro de terapia de Cáceres. :: armando méndez/
D. F. P., usuario de Proyecto Hombre, tras un cristal del centro de terapia de Cáceres. :: armando méndez

Hace 25 años la organización trataba a heroinómanos; hoy acuden al centro adictos a la cocaína, el alcohol, los juegos y el cannabis

L. ALCÁZARCÁCERES.

Es martes por la tarde y D. F. P. acude a la sede de Proyecto Hombre en la calle Santo Domingo de Cáceres, donde dos días por semana se sienta con una psicóloga para tomar el control de sus adicciones a través del programa de tratamiento para la adicción a la cocaína Quercus, llamado también 'ambulatorio'. Este joven de 34 años ya superó en el centro de desintoxicación ubicado en la sierra de Santa Bárbara de Plasencia su dependencia de la marihuana y de las máquinas tragaperras, sometiéndose a otro de los tratamientos para dejar las drogas que ofrece el proyecto del obispado Coria-Cáceres, el 'tradicional'.

El consumo de porros y el dinero que dilapidaba en juegos pusieron en un brete su matrimonio. Fue en ese momento cuando su mujer le recomendó curarse aquí. «Se lo conté a ella porque decidí parar y me dijo que tenía dos opciones, o dejábamos la pareja, que era lo más lógico, o con ayuda suya hacíamos el proyecto», relata a HOY dos años después de aquel episodio.

El programa 'tradicional' de Proyecto Hombre se inició hace ahora un cuarto de siglo con un método de recuperación en tres fases: una de acogida, en la que el usuario expone su problemática; otra de comunidad terapéutica, con un período en el centro semiresidencial de Plasencia en el que los pacientes permanecen internos de lunes a viernes y suele ser de un año; y la última etapa, de unos nueve meses de duración, en la que se aborda la reinserción social para conseguir la autonomía personal.

Los usuarios del programa Quercus reciben terapia en Cáceres dos días a la semana, martes y jueves

D. F. P. completó el ciclo con su acceso al mercado laboral incluido. De hecho, está empleado como temporero en faenas agrícolas. Sin embargo, él mismo detalla el motivo que tiempo después le ha traído de nuevo a tocar a la puerta de Proyecto Hombre. «Al cabo de unos meses sufro una recaída por una sustancia que no es la mía, la cocaína; la había tomado esporádica y muy puntualmente, pero durante una semana la he consumido y ha sido mi recaída. Por eso estoy aquí y lo voy a analizar», dice convencido, al tiempo que se siente «muy orgulloso» de haber tomado la decisión de «recuperarme» porque si no, añade, «yo hoy estaría perdido y no sé qué hubiera sido de mí».

El joven, que prefiere no identificarse por temor al rechazo social pero, sobre todo, por miedo a perder su trabajo -aunque en su familia están al tanto y le apoyan-, hace lo posible por dejar fuera de su vida las adicciones y, para ello, ha adoptado otras medidas preventivas: se ha 'autoprohibido' el juego y las tragaperras, esto es, tiene restringido el acceso a los locales de apuestas. «Yo no puedo entrar en casinos, no puedo entrar en bingos, en casas online, etcétera». Para establecerse esta limitación se ha dirigido a la Policía Nacional, donde ha firmado una autorización con la que los establecimientos de juegos impiden jugar a personas que, como él, aparecen registradas en una base policial cuando muestran sus carnets de identidad y a las que no se les permite entrar. No obstante, el joven es consciente de que las máquinas tragaperras de los bares están al alcance de todos, «pero para eso ya tienes que tener tú la fuerza de voluntad de no hacerlo», subraya minutos antes de asistir a una de las sesiones semanales con María de la Nueva Martín, la especialista que dirige el programa 'ambulatorio'.

Alcohol y juegos

Cuando Proyecto Hombre arrancó hace 25 años, sus usuarios eran en su mayoría adictos a la heroína. Hoy una de las adicciones que más problemas causa es el alcohol porque «socialmente está muy aceptado, es legal y la media de edad a la que se empieza a consumir es mucho más temprana», indica María de la Nueva. Junto al alcohol se sitúan la cocaína, las apuestas y los juegos online, que «cada día se van incrementando más». El demandante de Proyecto Hombre da el perfil medio de varón de unos 38 años con trabajo y pareja. «Son personas muy estructuradas con sus rutinas, pero que usan alguna sustancia en el día a día», apunta la psicóloga.

En el centro Santa Bárbara de Plasencia los pacientes permanecen ingresados de lunes a viernes

El programa 'Quercus' al que acude ahora D. F. P. está orientado, precisamente, a quienes reconociendo su problemática quieren darle una solución con terapias que no les obliguen a alterar su actividad diaria, como sí entraña el ingreso en Santa Bárbara durante la fase de comunidad terapéutica. Las sesiones del Quercus se dan en Cáceres los martes y los jueves de 19.00 a 21.00. En ellas, la terapeuta trabaja con los pacientes a nivel individual, en grupos de autoyuda con otras personas que presentan las mismas adicciones y con los familiares, un soporte fundamental en la cura de este tipo de enfermedades.

En los últimos años el proyecto ha adaptado los tratamientos y terapias a los nuevos usuarios y adicciones, haciendo más hincapié en la prevención pero sin dejar a un lado la intervención con el enfermo. También presta atención a menores de edad a través de los programas Quercus Joven y Pamica, este último mediante un convenio con la fiscalía de menores. Actualmente asisten a dos adolescentes de 16 y 17 años, mientras que 12 son los adultos que se están tratando en el Quercus. Los programas de Proyecto Hombre suponen un coste económico para quienes tienen algún tipo de ingreso y son gratuitos para las personas sin recursos.