El proyecto de Capitol se paraliza al frenar el Ayuntamiento de Cáceres el cambio de licencia

El teatro Capitol, cerrado desde marzo, cuenta con una licencia restringida a usos culturales. :: A. MÉNDEZ/
El teatro Capitol, cerrado desde marzo, cuenta con una licencia restringida a usos culturales. :: A. MÉNDEZ

Un informe desaconseja que la sala pueda funcionar como bar por encontrarse en zona saturada de ruidos

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

Las luces del teatro Capitol no volverán a encenderse por ahora. Un informe elaborado por los técnicos de Urbanismo del Ayuntamiento y emitido el pasado mes de julio desaconseja el cambio de licencia de actividad para que este recinto pueda convertirse en sala de fiestas o discoteca con la posibilidad de dispensar bebidas. Esta decisión echa al por tierra el proyecto de dos jóvenes empresarios de la provincia, David Durán y Francisco Martín, que pretendían crear una sala con opciones para el ocio nocturno.

El concejal de Urbanismo, José Ramón Bello, explicó a este diario que se trata de una zona saturada de ruidos desde el año 96 y que la licencia con la que cuenta, que tenía vigencia desde este espacio fue habilitado por Caja Duero, permite solo «actividades de exposición, proyecciones de cine, conferencias y recitales de música en los que el número de músicos no fuera muy amplio, es una sala multiusos».

En el proyecto de Maltravieso Teatro, que funcionó durante un año con la misma licencia que Caja Duero, se especificaba que en la sala no había ninguna zona destinada a bar y que en el interior no podía haber ninguna área habilitada a despachar comida o bebida. Si durante el periodo de Maltravieso «se permitió el consumo de bebidas o alimentos puede que fuera en la zona de ambigú, como en cualquier cine», precisa Bello, que no tiene constancia de que se desarrollaran fiestas específicas en las que sí se permitiera el servicio de bar. Pese a que durante varios años, durante la década de los 90, esta sala fue una discoteca, la última licencia de la que se dispone está restringida claramente al uso como sala cultural.

Bello: «Me he reunido con todas las partes y no tenemos otra salida que aplicar la ley»

David Durán señalaba el pasado jueves que la decisión de Urbanismo les ha hecho replegar velas, que ya no les interesa continuar adelante con un proyecto que no podrá ser como ellos imaginaban. «Todo lo nuestro lo tenemos ya prácticamente todo desmantelado, y estamos de trámites con el abogado para entregarle el inmueble a la propiedad, hemos tenido que hacer frente a varios alquileres y varios recibos de la luz, unos los hemos pagado y otros están por pagar y queremos deshacer el contrato». Cifra en unos 2.000 euros el precio de alquiler mensual por la sala.

Todas las partes

Bello reconoce que la situación es compleja. «Me sabe mal porque me he reunido ya con todas las partes y no tenemos otra salida que aplicar la ley». El edil resalta que el tema es complicado y que los técnicos de Urbanismo le han dado «muchas vueltas». «Si los nuevos usuarios quieren seguir dándole un uso cultural no va a haber ningún problema, nosotros lo fomentaremos». Pero David Durán asegura que el uso cultural no les daría la rentabilidad que ellos esperaban. Explica que cuando echaron a rodar este proyecto pensaban que no tendrían ningún impedimento legal, ya que incluso consiguieron una ampliación de horario. «No sé qué futuro tendrá este edificio con esas limitaciones», reflexiona en voz alta.

Fue en febrero cuando David Durán y Francisco Martín tomaron el traspaso esta sala de manos de Maltravieso-Capitol, la última empresa que explotó esta sala mítica de la ciudad, que durante décadas había funcionado como cine, aunque su anterior uso fue como sala cultural multiusos y la explotó la Obra Social de Caja Duero.

Maltravieso, una empresa dirigida por Isidro Timón y que sigue funcionando como escuela de teatro en la calle Parras exprimió su perfil más cultural con representaciones teatrales, conciertos y proyecciones cinematográficas. Timón y la actriz Amelia David fueron los encargados de darle vida a este espacio, que tuvo una buena acogida pero, según reconocieron estos gestores, «no la esperada». La obra de teatro 'Hipólito', que fue estrenada en el festival de Mérida y sigue de gira hizo sus ensayos en esta sala, en donde pudo verse a artistas locales y también del ámbito nacional. Acogió el Festival de Cine Español y exhibió series. Aunque no fue su actividad fundamental, Maltravieso Capitol anunció algunas fiestas nocturnas, por ejemplo en Navidad, como propuesta para después de las cenas de empresa.

Concepto

Tras su traspaso los nuevos empresarios que tomaron las riendas anunciaron una nueva singladura. En principio no rechazaron el continuar programando actividades culturales, pero querían también combinarla con fiestas dirigidas al público universitario. Ya en sus manos, la sala contó con varios espectáculos desde febrero. Los nuevos gestores dieron cabida a un concierto de Efecto Mariposa (que habían dejado organizado los anteriores gestores), un espectáculo infantil y una macrofiesta de Carnaval también con DJ , para el que despojaron a la sala de las butacas. Pero anunciaron una fiesta de inauguración que se iba a llevar a cabo en marzo y que tuvieron que suspender por el asunto de la licencia. Desde entonces se empezó a trabajar a en la búsqueda de una solución. La Fundación España Duero sigue siendo la dueña de este local, con quien Maltravieso firmó un contrato de alquiler por diez años.

Los dueños han iniciado los trámites para devolver el inmueble a la propiedad

El Capitol no es cualquier lugar, está cargado de historia. El recinto en el que se construyó el antiguo cine había sido un hospital desde la Edad Media y mantuvo su uso hasta el siglo XIX, cuando fue desamortizado. Mantuvo diferentes usos y sufrió un bombardeo durante la Guerra Civil. En ese mismo solar se construyó el cine en el que muchos cacereños vivieron su pasión por el cine, y que se inauguró en 1947.

Tras su uso como sala de fiestas, en el año 1998 abre el Centro Cultural Capitol, dependiente de la Obra Social de Caja Duero, que compra el recinto. Durante su trayectoria hubo un poco de todo, siempre pensando en complacer al mayor número de personas: se dio espacio a la música clásica y de cámara, a las exposiciones y al ballet. Pero sin duda algo que caracterizó este periodo fueron los ciclos de cine, que solían ser una de las alternativas más destacadas para las tardes de verano. Mantuvo su actividad durante 17 años, hasta que en 2015 cerró sus puertas, y no las volvió a abrir hasta tres años después, ya con el proyecto ilusionante de Maltravieso, que solo duró un año.