El año en que se prohibieron las procesiones en la provincia de Cáceres

Procesión de la Cofradía del Nazareno, según las distintas fuentes en 1925 o en 1933 / Archivo Municipal
Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

Desde hace unos días en el balcón del Ayuntamiento cuelgan los estandartes de las cofradías de Cáceres. Los vi la madrugada del viernes, después de estar en la Ciudad Monumental contemplando la recreación de La Pasión de Cristo, mientras iba de una taberna a otra con el compañero del Digital Manuel Caridad, acompañados por el abstemio a la fuerza Sanjosé (los muertos no beben).

En medio de la Plaza Mayor, frente al balcón, Caridad fue contando los estandartes con más dificultad que un niño de dos años por culpa de la cerveza.

–Uno, dos, tres… seis, siete, ooocho, nueeeve… Espera, voy, voy a empezar de nuevo, que se me ha ido uno.

–¿Uno? Se te han ido varios – dijo Sanjosé riéndose de las dificultades del compañero – Son 17, porque 17 son las cofradías que hay en Cáceres. Anda, vamos que te acompañamos a casa.

–¡17! ¡Madre mía! – exclamé – Son muchas. La verdad es que lo de la Semana Santa en Cáceres es increíble, hay miles de personas que salen en procesión y fíjate lo de la Pasión Viviente.

–Ahora sí, pero hubo épocas en las que los cofrades cacereños lo pasaron muy mal. En algún año de la II República incluso se llegaron a prohibir las procesiones de Semana Santa.

–¡¿Que en Cáceres se prohibieron las procesiones?! - se encaró como pudo Caridad a Sanjosé, dando un traspiés que casi lo manda al suelo - Eso es imposible, ¡im-po-si-ble!

La Soledad en 1930. Archivo Municipal

Mientras hacíamos de buenos samaritanos llevando al compañero a su casa, Sanjosé nos explicó que hace un siglo en Cáceres no había 17 sino solo 3 cofradías: La de Nuestro Padre Jesús Nazareno, en la parroquia de Santiago; la de la Santa Vera Cruz en la iglesia de San Mateo; y la tercera era la de la Soledad y Santo Entierro, que primero estaba en San Mateo y luego en la entonces Iglesia de Santa María (luego sería Concatedral). Las tres cofradías lo pasaron algo mal en la II República, al igual que otras muchas en toda España. Nos contó que en el año 1931 la Semana Santa se celebró en plena campaña electoral (igual que ahora), pero pasada la celebración religiosa, el 14 de abril (hoy hace 88 años) se proclamó la República y se produjo una ola de anticlericalismo en toda España saqueando y quemando iglesias. «Fijaros cómo cambia el paisaje de la ciudad con los años – nos contó –. En ese mismo balcón lleno de estandartes, el 15 de abril de 1931, a la una de la tarde fue izada la bandera republicana mientras tocaban la Marsellesa. Desde ese balcón varios políticos hablaron a la gente exaltada que estaba en la Plaza Mayor, y el más sensato fue el alcalde Antonio Canales que dijo estas palabras: 'pido respeto absoluto a todas y cada una de las personas con quien a diario convivimos, cualesquiera que sean los ideales que sustenten, sea la que fuere su pasada actuación, sea la que sea su condición social'. En Cáceres la gente le hizo caso; pero no en otros lugares de la provincia. en donde a finales de ese abril asaltaron las iglesias de los pueblos de Hinojal, Torremocha y Sierra de Fuentes, y al final del año, en la misa del Gallo en Torrequemada, unos jóvenes entraron en la iglesia blasfemando y apedreando a los fieles».

Recordó que en España la Semana Santa de 1932 se celebró en su mayoría a puerta cerrada en los templos. En el bienio radical-cedista (1933-1936) se produjo una 'reconciliación' con la Iglesia Católica y volvió a celebrarse la Semana Santa, restableciéndose en 1935, por parte de algunos ayuntamiento, las subvenciones a las cofradías. La historia volvió a cambiar en las elecciones de febrero de 1936 al triunfar el Frente Popular, y el temor volvió a las cofradías en la Semana Santa que se desarrolló entre el 5 y el 12 de abril.

Procesión de la Cofradía de la Vera Cruz en 1933.
Procesión de la Cofradía de la Vera Cruz en 1933. / Archivo Municipal

Se ve que las palabras de Sanjosé traspasaron, de alguna manera, la dura mollera del amigo Caridad, que al día siguiente, ya recuperado, se le dio por buscar en el Archivo Histórico Municipal de Cáceres, fotografías de la Semana Santa antes de la Guerra Civil. Encontró una de la imagen del Nazareno de 1918, en la que le extrañó la pequeñez del paso, que debían llevar unos ocho hombres como mucho, y una hermosa foto de la procesión de la Cofradía del Nazareno en la Plaza de Santa María. Encontró varias de hermanos de la Cofradía de la Soledad de las Semanas Santas de 1928, 1929 y 1930, y otra de la procesión de la Vera Cruz en 1933.

Luego se metió en el servicio de documentación del Diario HOY, y poco a poco se fue asombrando de lo que encontraba. En el periódico del 13 de abril de 1933 descubrió una información de un llamado 'dinamitero' que arrojó petardos al paso de una procesión en Jaraíz. Leyó la noticia en voz alta: «Al paso de la procesión, elementos perturbadores, que no pueden soportar la libertad de las ideas ajenas, arrojaron varios petardos con el consiguiente susto de las señoras. Estos petardos se arrojaron, según se dice, al pasar la procesión frente a la Casa del Pueblo. No ocurrieron desgracias personales entre los católicos, aunque sí se produjo graves quemaduras en las manos el petardista, el cual manifestó que lo que sentía es que no hubiera habido muchos muertos».

Noticia del 9 de noviembre de 1933.
Noticia del 9 de noviembre de 1933. / Diario HOY

En ese mismo periódico se informaba de que por un solo voto, la cofradía del Nazareno de Cáceres había decidido suprimir las procesiones de Semana Santa, al igual que el año pasado, apostillando en la noticia: «se comenta que algunos cofrades socialistas sean los más empeñados en restaurar de nuevo los cultos de Semana Santa».

Caridad también dio con una curiosa noticia publicada el 9 de noviembre de 1933. El titular era impactante: «'Dios existe', dicen los socialista en un manifiesto». En el texto se informaba de un manifiesto firmado por Antonio Canales, que decía: «Es completamente compatible el voto al socialista con el favor a Dios. Dios existe. La explotación también. Dios no quiere la explotación. Nosotros queremos clavarla en la frente de los explotadores».

La prohibición publicada el 5 de abril de 1936.
La prohibición publicada el 5 de abril de 1936. / Diario HOY

Caridad fue avanzando en los años diciéndome a medida que se acercaba al inicio de la Guerra Civil, «bueno, los cofrades lo pasaron mal, pero aquí nadie les prohibió nada; fueron ellos los que no querían salir en procesión. Se ha pasado de listo Sanjosé». Sonreía al pensar que había cogido en un renuncio al viejo periodista, hasta que llegó a un periódico del 5 de abril de 1936. Leyó el titular en alto: «El gobernador civil prohibe la celebración de procesiones de Semana Santa». Luego murmuró:

–La madre que lo parió. No le cojo en una. ¡Qué listo es el joío difunto!