Salaya tendrá que desalojar su despacho por un problema estructural en el edificio del Ayuntamiento de Cáceres

Reunión de Salaya en su despacho con miembros de la Asociación de Cocineros y Reposteros. /Hoy
Reunión de Salaya en su despacho con miembros de la Asociación de Cocineros y Reposteros. / Hoy

El Museo Municipal es una de las alternativas para trasladar el despacho del alcalde mientras duren las obras de refuerzo del forjado

MARÍA JOSÉ TORREJÓNCáceres

Luis Salaya tendrá que buscar nuevo despacho. Las obras previstas para reforzar la estructura del ayuntamiento de Cáceres obligarán al alcalde a salir de su habitual lugar de trabajo. Todavía se desconoce qué duración tendrá la intervención y cuándo comenzará exactamente. Una de las opciones que se baraja es que el área de alcaldía se ubique en el Museo Municipal, situado en la Plazuela de Publio Hurtado, que actualmente se encuentra cerrado al público. De ser así, este edificio se convertiría en el nuevo lugar donde el alcalde mantendrá sus reuniones de trabajo y brindará las recepciones oficiales.

La medida está motivada por un problema detectado en la estructura del edificio, justo en la zona de personal, situada en la primera planta, sobre el despacho de alcaldía. «Descubrimos que había vibraciones en el suelo del despacho de la jefa de servicio de recursos humanos, que coincide con el techo de alcaldía», detalla Andrés Licerán, portavoz municipal y concejal responsable del área de Obras.

Los técnicos municipales han determinado que hay que reforzar el forjado. «De momento hemos decidido desalojar el despacho de personal, que no se utilice hasta que podamos acometer la obra», añade el concejal de Obras.

En estos momentos, el gobierno local está pendiente de la redacción del proyecto de obra. Una vez que este paso esté dado, se podrá saber el coste de la intervención y el plazo de ejecución de la misma.

Reforma del salón de plenos

Hay que recordar que el despacho de alcaldía, entonces ocupado por Elena Nevado, se remodeló coincidiendo con la reforma llevada a cabo en el salón de plenos, una intervención que duró dos años (de 2013 a 2015) y cuyo coste se elevó a 257.000 euros. «En esa obra –apunta Licerán en referencia al despacho de alcaldía– se quitaron dos falsos techos. Había un techo abovedado y un techo plano. Cuando se eliminaron, se colocó la canalización del aire acondicionado, la instalación eléctrica y un falso techo de viruta de madera. En esa obra se debería haber incluido el refuerzo del forjado», concluye el edil.