La presión de los vecinos de Cáceres El Viejo echa a los okupas de dos unifamiliares

Imagen de la segunda cacerolada frente a las unifamiliares que fueron ocupadas. :: lorenzo cordero/
Imagen de la segunda cacerolada frente a las unifamiliares que fueron ocupadas. :: lorenzo cordero

Venidos de Madrid en tres coches, varios de ellos tenían antecedentes por robos con violencia y han estado tres días

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

«A las siete de la mañana del lunes se reunieron todos los okupas en una de las dos unifamiliares y se fueron. Ya no han vuelto», aseguró ayer al Diario HOY un vecino de Cáceres El Viejo, que prefiere guardar el anonimato, que les estaba vigilando estrechamente. No se les ha vuelto a ver ni a ellos, ni a los tres coches en los que llegaron de Madrid. «A una persona le dijeron que venían huyendo de Madrid, y que habían pagado 500 euros a quien les había dicho que podían ocupar las casas sin problemas», indica el mismo vecino. Eran, según algunos testigos, entre 8 y 10 personas, con varias mujeres jóvenes, varios hombres jóvenes, y uno de unos 60 años y un bebé de meses.

Los vecinos de Cáceres El Viejo lo han logrado: les han echado a los tres días de tomar por la fuerza las viviendas, que tienen acceso a una piscina comunitaria.

Fue el sábado cuando estos okupas entraron, a la fuerza, en las unifamiliares que se encuentran en los números 18 y 24 de la calle Los Geranios. Son unifamiliares que, como todas las de la zona, había puesto a la venta Proexsa, y que estaban vacías.

Los okupas tardaron poco en destrozar las cerraduras. En cada casa forzaron la de la puerta de entrada, la de la cancela que da a la calle y la de la puerta de atrás. Se engancharon de manera ilegal a la luz y al agua.

La Asociación Vecinal Urbanización Cáceres El Viejo avisó a la Policía Nacional y acudieron varios agentes a identificarles. Descubrieron que varios tenían antecedentes penales por haber cometido numerosos robos, algunos con gran violencia. Los agentes informaron a la autoridad judicial.

Los vecinos se movilizaron y el domingo a las diez de la noche hicieron una cacerolada de protesta a la que acudieron varias decenas de vecinos. Estuvieron agentes de la Policía Nacional y de la Policía Local para evitar agresiones. Varios de los okupas se encararon con vecinos que les grabaron con sus móviles.

El malestar en el barrio había aumentado, y el alcalde Luis Salaya pidió tranquilidad a los vecinos el lunes, y que confiaran en que las administraciones solucionarían el problema. El Ayuntamiento se puso en contacto con Proexsa, que denunció la ocupación ilegal de las unifamiliares, mientras que los vecinos también denunciaron la ocupación de zonas comunes.

El lunes por la noche, a las diez, se hizo una segunda cacerolada. Esta vez los asistentes eran bastantes más, unos 300. Gritaron enfrente de las dos unifamiliares que habían sido violentadas; pero ya no se vio a ni un okupa. Ya no estaban, se habían ido a primera hora de la mañana, antes de salir el sol.

A las doce y media de la mañana de ayer el alcalde, Luis Salaya, se reunía con vecinos de Cáceres El Viejo. Entre ellos estaba Raúl Pérez, presidente de la Asociación Vecinal Urbanización Cáceres El Viejo.

Salaya afirmó a los medios de comunicación que el Ayuntamiento se puso a trabajar inmediatamente una vez que supo el malestar de los vecinos de Cáceres El Viejo, mandando policía y avisando a Proexsa para que pusiera la denuncia. Aseguró que el Ayuntamiento sería «intransigente y beligerante» con las ocupaciones ilegales de viviendas.

Uno de los vecinos que se reunió con el alcalde, Abraham Holgado, señalaba que los vecinos habían actuado con rapidez porque había que evitar el efecto llamada. «Empiezan viniendo dos familias de okupas y luego vienen diez. Este no es un problema solo de Cáceres El Viejo, porque lo que nos ha pasado a nosotros, puede pasar en Residencial Gredos o en cualquier otro residencial de las afueras de Cáceres».