El PP se pone en manos de Mateos para intentar retener la alcaldía de Cáceres

Elena Nevado llega acompañada de Rafael Mateos, a la derecha, y de su marido, al acto de ayer :: l. cordero/
Elena Nevado llega acompañada de Rafael Mateos, a la derecha, y de su marido, al acto de ayer :: l. cordero

El partido prescindió de Elena Nevado por graves desacuerdos internos y en previsión de posibles pactos postelectorales

Manuel M. Núñez
MANUEL M. NÚÑEZCáceres

«Han sido 48 horas frenéticas. Un sinvivir». El comentario es de un alto cargo del PP en la provincia, ayer cuando estaba a punto de llegar a la terraza de Galarza el presidente nacional del partido, Pablo Casado. Antes de que el propio Casado tomase la palabra, se pusieron ante los medios la alcaldesa, Elena Nevado, proclamada candidata oficial en diciembre, y el que será ahora su relevo en la lista de los populares a las municipales, Rafael Mateos. Las primeras explicaciones tardaron en llegar. El miércoles por la tarde la noticia del adiós de Nevado ya circulaba con fuerza. Tuvieron que pasar casi 19 horas desde entones hasta que la misma regidora tomó la palabra y puso fin a una etapa de ocho años de mandato que no podrá prolongar. El PP cambia de caballo en mitad de la carrera del 26-M. Un mal menor, necesario y que ha tardado, decían ayer personas autorizadas del partido. La decisión llega justo antes de que se cierre, el lunes, el plazo para presentar una lista sobre las que han saltado chispas.

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«Rafa es la mejor persona. Su proyecto es por el que yo lucho». Elena Nevado confirmó con esas palabras que da un paso al lado. Se «sacrifica» por el partido, afirma, y abandona su candidatura a la alcaldía de Cáceres. «Es la mejor decisión para todos», afirmó.

Nevado recorrió los 100 metros que hay entre el acceso a la cafetería y el fondo de la terraza acompañada por el propio Mateos. A su lado, a veces agarrándole la mano, otras en segundo plano, pero siempre con ella, su marido. Elena Nevado recordó a los miembros de su familia. Muchos de ellos quisieron acompañarla en lo que ella definió como un día especial. Las lágrimas estuvieron cerca.

Cs responde: «No entienden nada. El PP asume su derrota. Si 'vetamos' a Monago, ¿también se va?»

El PP despidió a Nevado como cabeza de filas sin un comunicado oficial. En la nota de prensa de la visita de Casado ya no la incluyó en las fotos. Retrasó lo que pudo la noticia hasta que se hizo inevitable. Luego dejó a los dos protagonistas ante las cámaras. La imagen que se pretendía transmitir era de absoluta normalidad, de un relevo natural, incluso de un sacrificio personal que hace la propia Nevado para facilitar las cosas. Un acto de «generosidad», llegó a decir luego el presidente regional del PP, José Antonio Monago. El presidente provincial y concejal de Cultura, Laureano León, una figura clave en los cambios que se han materializado en las últimas horas y muy cercano a Rafael Mateos, no se pronunció.

Tampoco lo hizo el secretario general en Cáceres, Pedro Muriel. Su papel, aunque de forma involuntaria, ha hecho que se desencadenen los acontecimientos. Muriel estaba confeccionando junto a Nevado una lista que en la cúpula del PP no enamoraba. Uno de los reproches que se le hacen a la alcaldesa es no haber sido capaz de formar un equipo con personas con gancho en este tiempo. Muriel fue uno de los concejales que ayer la acompañó.

Nevado quería un papel preponderante de Pedro Muriel en una lista personal para el 26-M

La regidora pretendía situarle en un puesto de privilegio (número 3) como hombre de su absoluta confianza en la lista del 26-M. En el PP se buscaban sin embargo perfiles distintos a los que hasta ahora han definido a esos dos principales dirigentes locales y altos cargos en el Gobierno local, más identificados con la llamada línea dura. La vista se ha puesto más allá del 26-M y los posibles pactos sin necesidad de esperar a los resultados. La propia Nevado vaticina que no habrá mayorías absolutas. Tocará diálogo y negociar.

Y ahí entra en juego Rafael Mateos, el hombre sobre el que han pesado las principales negociaciones de este mandato con la oposición, junto a la titular de Economía, María Guardiola.

«Prefiero sacrificarme. No quiero ser la causa de ningún retroceso. No quiero ser un estorbo» Elena Nevado | Excandidata y alcaldesa

Elena Nevado expresó ayer públicamente su agradecimiento al partido y a su compañero de Gobierno y nuevo número 1 del PP, Rafael Mateos. Su adiós, vino a decir, es un sacrificio. Ya tenía eslogan de precampaña, 'Con cariño, Elena', y sus redes sociales, muy activas las últimas semanas pidiendo el apoyo al PP en la ciudad, permanece inactiva desde hace horas. «Prefiero sacrificarme yo por el amor a los cacereños. No quiero ser la causa de ningún retroceso, ni ser ningún estorbo», insistió ante los pronósticos que auguraban un hundimiento del PP con ella como candidata y con un equipo que no tenía el empaque suficiente ni enganchaba a los votantes, según fuentes del partido.

La mandataria resaltó en que entró en política porque cree en los proyectos pero no en las luchas de poder. También se refirió a partidos que llegan para regenerar la política y que ni siquiera han esperado para conocer la opinión de los cacereños en las urnas y ya la han vetado a ella. «Han puesto un cordón sanitario», dijo en alusión a Ciudadanos, pero sin citarlo. El partido que lidera Cayetano Polo viene repitiendo desde hace meses que los puentes sobre posibles acuerdos con Nevado estaban rotos. Pese a ello, el PP la proclamó candidata a finales de 2018.

Derrota

Ayer el propio Polo, en las redes sociales, respondió: «No entienden nada. El PP asume su derrota. Si 'vetamos' a Monago, ¿también se retira?». Es decir, a Ciudadanos le parecen pobres las explicaciones del PP y rechazan que ellos hayan forzado la salida de Nevado. De paso, deslizan que ellos confían en llegar a la alcaldía, no en apoyar a candidatos del PP, sean quienes sean.

«Se dará continuidad a la gestión. El Cáceres de 2019 no tiene nada que ver con el de 2011» Rafael Mateos | Candidato del PP a la Alcaldía

Mientras un centenar de militantes, alcaldes y otros altos cargos esperaban la llegada de Pablo Casado, junto a Nevado, más sonriente que nunca, estaba Rafael Mateos. El nuevo candidato confirmó que ha decidido aceptar el reto que le planteó el miércoles por la mañana su presidente regional, José Antonio Monago, a través de una llamada telefónica, aunque hace varias semanas había optado por abandonar la primera línea política municipal como adelantó este diario. Lo hace, dijo, por «responsabilidad».

«Cáceres no puede estar sometido al chantaje de ningún partido que dice representar la nueva política», dijo Mateos. A su vez, se compromete a dar continuidad a la gestión de Nevado. Dos guiños elegantes a su antecesora, que estaba a su lado, aunque su designación es precisamente para que la gestión local tome otro rumbo más dialogante. «El Cáceres de 2019 no tiene nada que ver con el de 2011», remarcó un sonriente nuevo candidato.