Plasencia y Coria, las ubicaciones descartadas para el aeródromo

Presentación del proyecto inicial del aeródromo de Cáceres en octubre de 2014. :: hoy/
Presentación del proyecto inicial del aeródromo de Cáceres en octubre de 2014. :: hoy

Motivos de población y medioambientales hacen inviables estos dos emplazamientos, que se han analizado como alternativas a Cáceres

C. M. CÁCERES.

El documento de inicio que la Junta de Extremadura ha presentado ante el Ministerio de Medio Ambiente y la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) para reactivar el proyecto de un aeródromo en la provincia de Cáceres incluye un estudio de posibles emplazamientos alternativos, en las inmediaciones de Plasencia y Coria, y los motivos por los que han sido desestimados. La falta de un análisis de otras posibles ubicaciones fue precisamente una de las causas de que el Gobierno central parase el proyecto hace tres años, lo que ha forzado a la Junta a iniciarlo de nuevo, esta vez con la obligación de presentar un estudio de impacto ambiental completo, y no una mera evaluación simplificada como hizo entonces.

El documento parte de la base de que a la hora de analizar la localización física óptima para un nuevo aeródromo en Extremadura la provincia de Cáceres es la única opción razonable, ya que todas las instalaciones de este tipo que existen en la comunidad autónoma se encuentran en Badajoz. A partir de ahí, se detiene en pormenorizar los pros y contras de los tres emplazamientos que propone: un espacio situado al norte entre Plasencia y la Sierra de Gata (zona 3), otro algo más al sur en las inmediaciones de la ciudad de Coria (zona 2), y un tercero en la finca El Cintado, entre Cáceres y Malpartida de Cáceres (zona 1).

En realidad este estudio de alternativas es más que nada un trámite que busca facilitar la aprobación del proyecto por parte del Ministerio de Medio Ambiente y de AESA. La decisión de construir el aeródromo en Cáceres ya estaba tomada, entre otras cosas porque los terrenos son propiedad de la Junta de Extremadura desde 2014, cuando se los compró por 444.334 euros a la Fundación Valhondo-Calaff. Sin embargo, resulta interesante entrar al detalle de los motivos que se dan en este análisis de ubicaciones alternativas, elaborado por la empresa vallisoletana Geprecon, para descartar las opciones de Coria y Plasencia en favor de la de Cáceres capital, que tienen que ver sobre todo con la población y con la protección del medio ambiente, aunque también con las infraestructuras y la disponibilidad del terreno.

Los redactores del estudio ven el aeródromo en Cáceres capital como «la única opción realista»

Los autores del estudio valoran de la ubicación en Cáceres el hecho de estar en las inmediaciones de la segunda mayor ciudad extremeña y la primera de la provincia, y también que se trata de «un emplazamiento estratégico con buena accesibilidad». Está al lado de la A-66 y de la N-521, y próximo a la línea de tren Madrid-Badajoz. Tiene además una extensión suficiente de terreno (257 hectáreas como mínimo), la orografía es adecuada y no existen obstáculos para el aterrizaje y despegue de aeronaves. El único punto en contra es que en las inmediaciones existen varias zonas con diversos grados de protección medioambiental, que sin embargo el estudio no considera que impidan la construcción del aeródromo.

La segunda alternativa que se analizó es una extensión de terreno ubicada cerca de Coria, concretamente entre Torrejoncillo y la A-66. El estudio le encuentra varios inconvenientes. Uno muy relevante es que no existen en los alrededores núcleos urbanos de gran importancia. Además, se encuentra fuera del área de influencia del tren, y el hecho de tratarse de una zona muy extensa obligaría a acceder al aeródromo por medio de carreteras secundarias. Sí cumple en cambio los criterios de contar con una superficie suficiente, una orografía adecuada y la ausencia de obstáculos. Sin embargo, lo que lleva a los redactores del documento a descartar por completo esta ubicación es su cercanía a un enclave medioambiental de primera magnitud como es el Parque Nacional de Monfragüe.

La tercera y última de las zonas contempladas es una amplia extensión ubicada entre Plasencia y Montehermoso, tan grande que en el propio documento que se aclara que, si resultase seleccionada, habría que analizar después en detalle el emplazamiento más adecuado para ubicar la instalación.

Al igual que pasaba con la zona dos, la ausencia de núcleos importantes de población y las malas comunicaciones son dos factores que juegan en contra, si bien el decisivo es el medioambiental dada la cercanía de las sierras del norte extremeño en las comarcas de la Sierra de Gata y Las Hurdes, así como del embalse Gabriel y Galán y numerosos enclaves naturales.

Única opción realista

«La alternativa 1 [Cáceres capital] es la única opción realista que se deberá considerar como posible solución», concluye el estudio. En cualquier caso, se constata que, sea cual sea el emplazamiento elegido, se tendrá que llevar a cabo una «construcción con limitaciones», dado que «en la región de Extremadura hay muchas figuras de protección ambiental que se podrán sobrevolar a cierta altura e intentar no generar impactos severos».

El documento de inicio presentado por la Junta ante AESA y el Ministerio de Medio Ambiente, donde se explica el proyecto del aeródromo y sus efectos previsibles sobre el territorio, es el texto en el que se basará el estudio de impacto ambiental que aún ha de elaborar la empresa Geprecon. En él deberá tomar en consideración las consultas previas que se van a realizar con diversos organismos competentes en la materia. Será este estudio definitivo el que se someterá a la consideración del Ministerio para que emita su declaración de impacto ambiental, que será la que determinará si el aeródromo se paraliza de nuevo o se puede continuar con la tramitación, primero sacando a concurso la redacción del proyecto y después la ejecución de las obras.

 

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