«Cuando era pequeño dibujaba a mis profesores y a mis amigos»

Gabriel de los Bueis, junto a su caricatura de Camarón. :: a. méndez/
Gabriel de los Bueis, junto a su caricatura de Camarón. :: a. méndez

«Soy feliz con mis caricaturas», admite el caricaturista cacereño Gabriel de los Bueis que ha hecho de su pasión su forma de vida

María José Torrejón
MARÍA JOSÉ TORREJÓNCáceres

Gabriel de los Bueis Salcedo (Cáceres, 1977) siempre supo que lo suyo era el dibujo. Estos días da los últimos retoques a la cuarta caricatura que ha hecho de Camarón. Es, admite, su personaje fetiche. Pasó por las aulas de la Escuela de Bellas Artes Eulogio Blasco y también recibió lecciones de Massa Solís. Hace exactamente un año decidió abrir en la Plaza de la Concepción su estudio, un lugar para trabajar pero sobre todo una gran ventana para mostrar su talento. Su obra se ha convertido ya en un indispensable de los homenajes de jubilación, en las despedidas de compañeros de trabajo y en los cumpleaños de los cacereños.

-¿Desde cuándo dibuja?

-Yo creo que la pregunta es cuándo se deja de dibujar. Cuando somos niños dibujamos todos. Desde que somos muy chicos nos dan un papel y un boli y empezamos a dibujar. Siempre he dibujado.

-¿Siempre ha tenido claro que quería dedicarse a esto?

-Siempre me han gustado las caricaturas. Cuando era pequeño dibujaba a mis profesores y a mis amigos. Tenía un álbum de caricaturas. Hacía pequeñas historietas. Cuando salíamos al campo dibujaba a los cuatro que íbamos contando nuestras peripecias.

-¿Y cuándo empezó a planteárselo en serio?

-Hace ya bastantes años. Estuve en Madrid y allí me contrataron para alguna que otra fiesta de empresa. También trabajé ilustrando libros. Después empecé a hacer caricaturas en bodas y mercados.

-¿Cuáles son las claves para hacer una buena caricatura?

-Yo he sido autodidacta. He observado a los grandes y he ido aprendiendo poco a poco. En realidad, la caricatura no se puede enseñar. Yo no te puedo decir cómo exagerar una nariz porque es muy subjetivo. Lo que sí requiere es un parecido y una exageración. La caricatura se denomina como la perfecta deformidad. Y eso es lo que yo trato de hacer. A la hora de hacer una caricatura no puedes exagerar solo la nariz y los pómulos sin exagerar lo otro. Hay una acción y una reacción. Es complejo. A mí me encanta meterme a descifrar todas esas cosas.

-¿Sigue siempre las mismas pautas cuando se enfrenta a un lienzo en blanco?

-No todas las empiezo de la misma manera. Cuando voy a las bodas, en tres horas puedo llegar a caricaturizar a cerca de cien personas. Y no siempre comienzo igual. Casi siempre suele ser por la forma de la cabeza, pero si la persona tiene los ojos grandes guardo desde el principio el espacio para ponerle los ojos. Es complejo, pero soy feliz haciéndolo.

-¿Qué es lo primero en lo que se suele fijar?

-En el todo. No me hace falta quedarme mucho tiempo observando a la persona. Con un simple vistazo ya me vale. Es lo mismo que ocurre con los perfumistas. Cuando van a oler un perfume no lo hacen durante mucho tiempo. Con un vistazo ya sé cómo hacerte.

-¿A quién le gustaría caricaturizar?

-Yo caricaturizo a la gente que me gusta. La última que he hecho está dedicada a Camarón porque me gusta mucho. Supone mucho para mí.

-¿Dibuja con música o prefiere el silencio?

-Me pongo música. Si pinto a un cantante, escucho sus canciones. También me gusta ponerme música clásica, jazz... Otras veces necesito silencio. Y otras veces me gusta cantar a mí.

Acrílico, acuarela y boli

-¿Con qué técnica se siente más cómodo?

-Acrílico para los cuadros. También me gusta la acuarela y dibujar a boli. Me encanta la sutileza de las líneas del boli.

-¿Cree que la caricatura tiene el sitio que se merece dentro del arte?

-Hay gente que se la toma como algo burlesco. Artísticamente creo que sí se valora. Hay muy buenos caricaturistas que hacen un trabajo espléndido.

-¿Quién o quiénes han sido sus referentes?

-Recuerdo las caricaturas que veía de chico en 'El Jueves' de Vizcarra. Me quedaba horas mirándolas. Y las de Sebastian Krüger me tiraba días observándolas.

-Celebra el primer cumpleaños de su tienda-estudio. ¿Cómo le ha ido?

-La abrí el 24 marzo de 2018 porque creía que podía funcionar. Y me tiré al barro. El balance es bueno. Además de caricaturas, también personalizo objetos de regalo con mis diseños. Durante este primer año he dibujado muchas mascotas.

-¿Es fácil emprender y ponerse al frente de un negocio?

-Lo difícil es mantenerse. Para emprender te dan ayuditas y te asesoran. Las cuotas de autónomo en este país son un poco altas comparadas con las de otros países. Parece que tenemos que pagar por trabajar. Tendría que ser de otra manera.