El oratorio de San Pedro de Alcántara de Cáceres solo puede visitarse una hora a la semana

Pese a su valor artístico, el oratorio solo puede contemplarse una vez a la semana, los lunes. :: a. méndez/
Pese a su valor artístico, el oratorio solo puede contemplarse una vez a la semana, los lunes. :: a. méndez

La falta de voluntarios impide mantener el horario de acceso al recinto barroco con el que se abrió en 2015

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

Es uno de los máximos exponentes del arte barroco en la ciudad, junto con la sacristía de la iglesia de San Francisco Javier. En su interior hay silencio y una cúpula dorada y blanca que fue rehabilitada hace 10 años por la Junta de Extremadura. Se trata del oratorio de San Pedro de Alcántara, que se encuentra en el interior del convento de clausura de la Orden del Amor.

Hace cuatro años, después de que se habilitara un acceso exterior, el oratorio se introdujo en el circuito turístico como un punto más para visitar. En el enfoque del turismo cacereño siempre late como asignatura pendiente la idea de ampliar los lugares de llegada de visitantes y mostrar un Cáceres más allá del circuito monumental intramuros.

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El Consorcio Cáceres Ciudad Histórica aportó 48.000 euros para habilitar los accesos de entrada a este recinto y en marzo de 2015 empezaron las primeras visitas. Durante los primeros tiempos, en un periodo que la madre superiora de la orden, María Carmelita, no puede precisar, esta «bombonera» ubicada en la Plaza de la Audiencia podía ser visitada todos los días excepto los jueves y los domingos por su propio uso religioso. El precio de la entrada se estableció en un donativo de un euro y diferentes voluntarios se ocupaban de atender la entrada y despachar los tíquets de acceso. Sin embargo, hoy en día, cuatro años después, las visitas han quedado limitadas a una hora, entre las 12 y 1 del mediodía del lunes. A veces ni siquiera puede abrirse durante este periodo, informan las religiosas. Los problemas para su apertura han sido prácticamente permanentes desde sus inicios, al depender de personas voluntarias. Ya en 2016 permaneció dos meses cerrado, lo que generó que los grupos municipales del PSOE (en aquel momento en la oposición) y CáceresTú pidieran explicaciones y recordaran que su rehabilitación había corrido a cargo de fondos públicos.

Llamamiento

Según asegura la religiosa María Carmelita la falta de voluntarios es lo que mantiene ese escaso margen de apertura para los visitantes. Reconoce que les harían falta más personas para que se ocuparan de esas tareas, ya que ellas son monjas de clausura y no pueden salir al exterior y ocuparse de ello. «Nos gustaría que hubiera más gente que se comprometiera para atender la puerta», remarca la madre superiora. Hacen un llamamiento público para todo aquel que esté interesado pueda aportar su tiempo para controlar la entrada y de esa forma contribuir a dar a conocer esta pequeña joya del siglo XVII, declarada Bien de Interés Cultural.

Este entorno fue fundado por los Franciscanos Descalzos en 1668 justo enfrente de donde se situaba el Hospital de la Piedad, según informa la página web de Turismo Extremadura, que no tiene actualizados los horarios de visita. La enfermería junto con el hospital, detalla, eran los lugares principales de cuidados para la población de la época. Indica esta web que después de esta primera etapa la capilla fue vendida y pasó a formar parte de la congregación Obra de Amor.

Lo más destacado de esta pequeña joya arquitectónica es su cúpula, cargada con yeserías y detalles en forma de águilas, jarrones con azucenas y piñas, adornos de gran delicadeza. Otra de las cosas más llamativas de este pequeño espacio recuperado para la exhibición es la intensa luz que entra a través de su linterna.