La reforma de la Casa Pereros saca a la luz elementos ocultos del edificio

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Las obras del colegio mayor Francisco de Sande, que estará operativo el próximo curso, deja al descubierto una vidriera, una hornacina y varios arcos

María José Torrejón
MARÍA JOSÉ TORREJÓNCáceres

Todos los edificios con historia esconden sorpresas y la Casa Pereros, cuya construcción está datada entre los siglos XV y XVI, no es una excepción. Las obras de reforma que la Diputación Provincial está llevando a cabo en este inmueble de la Ciudad Monumental han sacado a la luz una hornacina, una vidriera y varios arcos correspondientes a ventanas abocinadas. Los dos primeros elementos se encuentran en lo que fue la capilla del edificio, reconvertida durante los últimos tiempos en el salón de actos del colegio mayor Francisco de Sande. Y las ventanas abocinadas están situadas en el sótano. Estas últimas pertenecen al edificio que la Diputación anexionó a la Casa Pereros durante el primer tercio del siglo XX.

Las obras de reforma recibieron ayer la visita de la presidenta de Diputación, Rosario Cordero, y del diputado de Infraestructuras, Fernando García Nicolás. Se trata, subrayó Cordero, de «una de las obras más ilusionantes» que está ejecutando la institución provincial. Hay que recordar que la Casa Pereros se encuentra sin actividad desde que en el año 2014 el Partido Popular, entonces al frente de la Diputación, decidió cerrar el colegio mayor que funcionaba en su interior para convertir las instalaciones en museo.

Tras el cambio de gobierno, el equipo de Rosario Cordero anunció que la Casa Pereros recuperaría su uso residencial tras ser sometida a una reforma para adaptarla a los nuevos tiempos. Y en eso consisten, precisamente, los trabajos que estos días se ejecutan en la parte antigua.

Las obras, que arrancaron el pasado 25 de abril, se encuentran en fase de demolición. La Diputación mantiene que el edificio volverá a prestar alojamiento a estudiantes universitarios el próximo curso, además de destinarse a turismo idiomático. Uno de los principales fines de la obra consiste en dotar a todas las habitaciones de baños. Hasta el año 2014 todos los aseos eran compartidos. En total, el remozado Francisco de Sande ofertará 59 plazas, distribuidas en 51 habitaciones individuales (dos de ellas adaptadas a personas con movilidad reducida) y cuatro dobles, tipo apartamento. Además, seis habitaciones dispondrán de zonas de estar compartidas.

La Diputación también tiene previsto habilitar una parte pública para ponerla a disposición de personas, asociaciones o instituciones que quieran realizar conferencias u otros encuentros. Podrán hacerlo en el salón de actos.

Salón de actos en una capilla

Esta es una de las estancias que más cambios experimentará tras las obras. Situado en la antigua capilla del edificio, el salón de actos recuperará la altura de su techo original. Hasta ahora disponía de un falso techo que dividía la estancia en dos alturas y la parte superior se destinaba una sala de lectura, que dejará de existir. En este salón se podrá contemplar la hornacina hallada y la vidriera, que data de mediados del siglo XX, según las estimaciones de técnicos de la Diputación.

Las obras del Francisco de Sande fueron adjudicadas por 3,2 millones de euros a la unión temporal de empresas constituida por Construcciones Sevilla Nevado y Espina Obras hidráulicas. La última gran reforma se llevó a cabo en los años 80.

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