La obra para peatonalizar las calles cacereñas de Segura Sáez y Obispo Ciriaco durará seis meses

Calle Obispo Ciriaco Benavente a la altura de su intersección con Primo de Rivera. :: a. méndez/
Calle Obispo Ciriaco Benavente a la altura de su intersección con Primo de Rivera. :: a. méndez

Se invertirán 368.000 euros en la plataforma única y el acceso de los vehículos de reparto o a los garajes se controlará mediante cámaras

MANUEL M. NÚÑEZ CÁCERES.

Un año y medio después de anunciarse, la peatonalización de la zona de los obispos coge impulso. Se trata de un viejo proyecto al que por fin se puso una casilla presupuestaria en las cuentas municipales de 2019, aunque estas no se llegaron a aprobar. «Hay que buscar la financiación», aclara el portavoz del equipo de Gobierno local, Rafael Mateos. Sin embargo, la iniciativa sigue adelante. Ayer, recibió el visto bueno definitivo en la reunión semanal del Ejecutivo que preside Elena Nevado. La dotación económica se eleva a 368.000 euros y el plazo de la actuación será de seis meses. Hay otros 6.000 euros disponibles para la dirección técnica de las obras, en este caso con un plazo de siete meses.

Lo que hizo ayer la Junta de Gobierno local fue aprobar la memoria relativa a una intervención que cambiará por completo el diseño y la concepción de esa parte del centro urbano. En concreto, se trata de Clemente Sánchez Ramos, Obispo Segura, Ciriaco Benavente y el área de confluencia entre San Pedro de Alcántara y Primo de Rivera. Se da así continuidad a la peatonalización de la arteria comercial que conecta Cánovas con Virgen de Guadalupe y que se sufragó con fondos de la Junta de Extremadura en 2015.

Con la memoria sobre la mesa, el proyecto se aprobará la próxima semana y a continuación habrá que «generar crédito», según Rafael Mateos, por la vía de la enajenación de suelo público o una modificación presupuestaria.

La carta que se guarda el Ayuntamiento es la liquidación del presupuesto de 2018. Será positiva y el dinero permitirá afrontar inversiones. De hecho, en el equipo de Gobierno se garantiza que la licitación de obra se iniciará antes de junio.

Los cambios en la zona de los obispos serán importantes, con una plataforma única peatonal y restricción absoluta del tráfico. Habrá un control de accesos mediante cámaras similar al que ya se aplica en San Pedro de Alcántara y la ciudad monumental. Ello obligaría a elaborar y aprobar un reglamento regulador. Las cámaras permitirán controlar la presencia de vehículos de reparto en la zona así como el acceso de los residentes con sus coches a los garajes.

En el Consistorio se entiende que la experiencia del cierre al tráfico que ya se aplica los fines de semana está siendo positiva y además es una intervención que genera consenso entre los residentes y negocios de la zona. Se ejecutará en una sola fase en lugar de varias como se planteó inicialmente. En este sentido, la experiencia piloto de los fines de semana que se inició en diciembre de 2017 ha dado un resultado muy esperanzador con vistas a la peatonalización definitiva, según los empresarios. Con la misma, además, se eliminará alrededor de medio centenar de aparcamientos. Inicialmente, las calles afectadas aparecían en el área afectada por la ampliación de la zona azul. El concurso sin embargo sigue pendiente de volver a convocarse tras una resolución de la Comisión Jurídica.

Los hosteleros han destacado que peatonalizar las calles les ha dado más vida, con opciones de aparcamiento muy próximas. Desde UGT, por su parte, ya se ha apuntado que la decisión debería haberse debatido antes en el Consejo Económico y Social.