Su obesidad mórbida no libra a un hombre de entrar en la cárcel en Cáceres

Entrada del Centro Penitenciario de Cáceres. :: /HOY
Entrada del Centro Penitenciario de Cáceres. :: / HOY

La Audiencia Provincial le responde que no iría a prisión solo si está en fase terminal o si tiene una enfermedad que le impida delinquir

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

Tendrá que ingresar en prisión, por muy obeso que esté. Tener más kilos de los establecidos no libra de ingresar en prisión. Es lo que se refleja en un auto de la Audiencia Provincial de Cáceres.

Un condenado por falsificar documentos públicos ha pedido que se suspenda la orden de ingresar en prisión alegando enfermedad. Su abogado ha entregado en la Audiencia Provincial informes médicos en los que se indica que tiene obesidad mórbida, además de cardiopatías y diabetes mellitus. Considera que son motivos suficientemente fundados como para evitar su paso por prisisón.

El tribunal le indica que para librarse de ingresar en el centro penitenciario, tiene que tener una enfermedad muy grave con padecimientos incurables, y esa enfermedad tiene que ser, «o bien terminal, o bien de tal naturaleza que suprima por sí sola la posible peligrosidad criminal del sujeto, pues en ambos casos resulta innecesaria la ejecución de la pena para alcanzar los fines de reeducación y reinserción social a que se refiere el artículo 25.2 de la Constitución», recalca de manera literal en la resolución judicial.

Alegaba obesidad, cardiopatías y diabetes como motivos para evitar su ingreso en prisión

Peligrosidad criminal

Remarca la Audiencia que no está ante un enfermo terminal, y tampoco tiene enfermedades que suprima su peligrosidad criminal. Dice que basta cotejar las fechas de los informes médicos aportados con las fechas de los delitos cometidos, «para concluir que tales padecimientos no impidieron al recurrente cometer los delitos que constan en su hoja histórico penal».

Los padecimientos, dice el auto, no impidieron al condenado cometerlos delitos penales

Por otra parte, también insiste la Audiencia que el delito por el que ahora entrará en prisión lo cometió en torno al mes de julio de 2017, cuando se le había suspendido la pena de ingresar en la cárcel por otro delito que había cometido, por el que había sido condenado en una sentencia impuesta el 24 de abril de 2014.

La Sala dice que esto indica claramente, «el nulo efecto que tiene en él la institución de la suspensión como medio de evitar la comisión de nuevos delitos».