Así será la 'nueva' ermita cacereña de Santo Vito

de la fachada de la ermita tras las obras . /
de la fachada de la ermita tras las obras .

La parroquia de San Blas busca financiación para afrontar los 120.000 euros que cuesta la obra de restauración

María José Torrejón
MARÍA JOSÉ TORREJÓNCáceres

El que parece ser el intento definitivo por recuperar la ermita de Santo Vito se encuentra todavía en fase incipiente, pero permite a todo el que pasa por la parroquia de San Blas hacerse una idea de cuál será el resultado de la intervención en este templo del siglo XVI.

En San Blas están expuestos los paneles con las recreaciones que reflejan un templo totalmente restaurado. Las imágenes distan mucho de la instantánea actual que Santo Vito regala al viandante: techos caídos, fachadas llenas de grafitis, muros deteriorados...

San Blas, la parroquia de la que depende Santo Vito, ha desempolvado un proyecto que la Universidad Popular encargó en 2012 para recuperar la construcción, situada en la Ronda del Matadero, y que nunca se llegó a ejecutar. Hace un mes, con motivo de la festividad de Santo Vito, se organizó una visita a la ermita para conocer sobre el terreno este proyecto de restauración.

«Santo Vito va a ser un espacio abierto para la ciudad; no va a haber cultos», avanza el párroco de San Blas

El arquitecto que realizó en su día ese proyecto es Francisco Serrano Candela, todo un experto en las construcciones religiosas y autor de la tesis 'Catalogación del patrimonio arquitectónico disperso en el territorio: las ermitas del entorno de Cáceres'. Serrano se ha brindado a colaborar de forma desinteresada con la parroquia para hacer realidad la recuperación de Santo Vito con el fin de que el templo «pueda adquirir la dignidad que se merece», indica el arquitecto.

En estos momentos, explica, se está redactando un nuevo proyecto de rehabilitación -que tiene el que hizo para la Universidad Popular como base- para que esté adaptado a la normativa vigente. «Los últimos expedientes no llegaron a ser aprobados, ni por tanto visados por el colegio profesional pertinente y no cumplen con las normas actualmente en vigor», destaca Serrano Candela.

Una vez que el trámite de la redacción del proyecto esté superado, se continuará con el expediente y se solicitará la oportuna licencia de obra para que puedan comenzar los trabajos.

Arriba, Antonio Pariente con imágenes del proyecto; abajo a la izquierda, aspecto que tendrá el templo en su interior; y a la derecha, estado actual de la ermita. / L. Cordero

La financiación

Mientras tanto, desde la parroquia de San Blas se plantean en estos momentos qué fórmulas buscar para lograr la financiación necesaria. Rehabilitar Santo Vito costará 120.000 euros, según avanza Antonio Pariente, el párroco, que muestra con entusiasmo las imágenes en las que se ve el aspecto que tendrá Santo Vito tras la intervención: espacios diáfanos, estructura de madera en el techo...

En la actualidad, la parroquia cuenta con 5.000 euros para ejecutar el proyecto. La idea, según detalla Pariente, es abrir una cuenta para que todo el que quiera aportar su granito de arena pueda hacerlo, además de llevar a cabo actividades especiales para lograr fondos. Por otro lado, también se recurrirá a las instituciones para conseguir dinero.

«No solo va a ser un inmueble que se va a recuperar para la parroquia, sino que también se pretende que esté abierto a la ciudad. No va a tener bancos. Va a ser un espacio abierto con muchos usos. No va a haber cultos. Esta intervención va a revalorizar el entorno», avanza el sacerdote, quien destaca, además, que el proyecto cuenta también con la colaboración estrecha de la asociación de vecinos San Blas.

Lo que sí se instalará en Santo Vito una vez que está finalizada la obra será la imagen del santo, que actualmente se encuentra en la parroquia de San Blas. Es una talla del siglo XVII que destaca por el gran tamaño de sus manos.

La ermita lleva dos décadas a la espera de su rehabilitación. El Ayuntamiento ha anunciado en diferentes etapas que recuperaría el templo cacereño. Pero hasta ahora no ha cumplido su palabra. La parroquia ha pasado a la acción.