Nevado desoye al secretario y adjudica un contrato para salvar 31.000 euros

Elena Nevado conversa con el secretario general (izda.) y el interventor. :: hoy/
Elena Nevado conversa con el secretario general (izda.) y el interventor. :: hoy

La empresa que se ocupará de renovar el centro de divulgación de la Semana Santa incumplió la obligación legal de estar inscrita en el registro de licitadores

Manuel M. Núñez
MANUEL M. NÚÑEZCáceres

La empresa no cumplía la normativa en vigor y lo advirtió el secretario general. Pese a ello, la alcaldesa decidió la adjudicación en favor de la misma por una cuestión de interés general: o se resolvía un concurso que ya había sido declarado desierto o se corría el riesgo de perder el dinero. Lo puso sobre la mesa el interventor, pese a que no se atrevió a contradecir el criterio jurídico y tampoco votó en contra. La decisión de Elena Nevado permitirá renovar el equipamiento del centro de la Semana Santa, aunque sea a costa de contradecir al más alto funcionario del Ayuntamiento.

Tres personas en la misma mesa de contratación y tres criterios distintos. La alcaldesa, el secretario general del Ayuntamiento y el interventor. De fondo, el concurso para el suministro del equipamiento tecnológico del centro de divulgación de la Semana Santa de la Preciosa Sangre. Elena Nevado lo citó en su balance del año el pasado jueves. Se cambia el material porque el anterior se había quedado «obsoleto», reconoció. El presupuesto, 31.200 euros. El órgano de contratación, el Consorcio Cáceres Ciudad Histórica. El proceso arrancó en octubre, con la publicación del anuncio. La ausencia de licitadores obligó a declarar el concurso desierto y a convocarlo de nuevo mediante un procedimiento negociado sin publicidad.

De las tres empresas invitadas a participar, solo una quedó en liza. La adjudicación parecía clara, pero surgió un inconveniente más. Y además contrarreloj, al cumplirse los plazos. La proposición del licitador Ricardo Jiménez Molano no cumplía con los requisitos legales. Avisó el secretario general, en presencia de la propia alcaldesa, Elena Nevado, el interventor, el secretario de la mesa y el director del Consorcio.

Habrá nuevos equipos interactivos táctiles y se actualizarán el sistema informático y el audiovisual

El secretario general municipal que actuaba como vocal en dicha mesa de contratación, celebrada el pasado 4 de diciembre en la sala de Alcaldía, puso una objeción. Tras ser analizada la documentación en la calificación y apertura de proposiciones, se observaba que Ricardo Jiménez Molano no estaba inscrito en el Registro Oficial de Licitadores. De esa forma, informó el funcionario, se estaba «incumpliendo lo establecido en la cláusula 2.2.4, así como en el artículo 159.4 de la Ley de Contratos del Sector Público».

Dicha cláusula establece, entre otras condiciones, que en el sobre único que presenta la empresa debe constar «certificado de inscripción en el registro oficial de licitadores y empresas clasificadas del sector público, o en el registro de licitadores de la comunidad autónoma de Extremadura».

Por su parte, la Ley de Contratos del Sector Público, fija en el artículo citado por el secretario en su exposición que las empresas licitadoras deberán estar inscritas en el registro oficial general «o cuando proceda de conformidad con lo establecido en el apartado 2 del artículo 96 en el Registro Oficial de la correspondiente comunidad autónoma, en la fecha final de presentación de ofertas siempre que no se vea limitada la concurrencia», se lee textualmente.

A la vista de que el proponente incumplía tanto el pliego administrativo del concurso como la propia normativa en vigor, el voto del secretario fue contrario a que se le adjudicase ese contrato. De hecho, propuso la exclusión de la oferta presentada y que el procedimiento se declarase desierto. Hubiera sido la segunda vez que pasaba y se ponía en serio peligro la ejecución de esa actuación de mejora del centro de divulgación de la Semana Santa cacereño.

No en vano, la propia alcaldesa, como presidenta del Consorcio Cáceres Ciudad Histórica, citó las recomendaciones de la Junta Consultiva de Contratación Pública para entender que en este caso se ponía en cuestión la concurrencia. Si no era posible respetar el principio establecido de inscripción, no cabe entender que la misma sea exigible. Fue así como optó por contradecir el criterio técnico jurídico del secretario, lo desoyó y decidió la propuesta de adjudicación con su voto de calidad.

Baja de los créditos

El interventor había expuesto que el licitador solicitó su inscripción en el registro oficial autonómico el 26 de noviembre, es decir, solo una semana antes de celebrarse la mesa de contratación.

Este funcionario, que también actuaba como vocal, consideró que no debía procederse a declarar desierto el concurso o a expulsar a la única empresa concurrente que quedaba ya que a esas alturas del ejercicio (finales de año), los créditos utilizados para esa mejora tecnológica del centro de la Semana Santa «se darían de baja» si dicho contrato no se ejecutaba antes del día 31. Pese a ello se abstuvo. Esos argumentos fueron decisivos para que la alcaldesa optase por votar a favor.

Ricardo Jiménez Molano firmó su contrato el 26 de diciembre con el fin de cumplir los plazos e iniciar el montaje de los nuevos elementos del centro lo antes posible. La suya fue la única oferta que se mantuvo de las tres que empresas que elevaron proposiciones. Las otras dos eran Klips Gestores y Vem Informáticos.

La adjudicación final se eleva a 31.097 euros, con cargo a una aplicación presupuestaria de gastos de 2018. El plazo de ejecución es de dos meses. Ya el pasado 19 de diciembre, Ricardo Jiménez Molano ingresó 1.285 euros en concepto de garantía definitiva para responder del cumplimiento del contrato.

El mismo contempla la renovación del contenido y el equipamiento del centro de la Semana Santa que se ubica en la cripta de San Francisco Javier.

Habrá nuevos equipos interactivos táctiles, con cofradías, procesiones y sonidos. También se actualizarán los carteles, ordenadores y el conjunto audiovisual.