Una mujer activa

ANTONIO BUENO FLORES

Me dan mucha pena los mayores que no tienen una tarea ni un objetivo que cumplir a diario. Algunos atienden a sus nietos para ayudar a los hijos que tienen que trabajar, y no han conseguido conciliar sus horarios. Y eso es muy loable, pero no puede ser la justificación para carecer de vida propia. Porque un jubilado no es un inútil ni tampoco está muerto. La vida hay que vivirla hasta el último suspiro y las ilusiones, los sueños, no hay que abandonarlos por el hecho de ser mayor, por cumplir años. Bien es verdad que perdemos agilidad física, pero no hay que perder los deseos de vivir y disfrutar. Y de seguir aportando algo a la sociedad.

Mi amiga Basi me tiene fascinado porque ha pasado ya de los 75 y sigue levantándose a las 7 de la mañana, arreglando la casa, desayunando y preparándose para ir a la tarea de ADMO, ASCEMI o la que le han encomendado en el Centro de Cirugía de Mínima Invasión 'Jesús Usón'. Está representando a los ciudadanos en el Comité de Ética, porque todas las investigaciones tienen que estar autorizadas y justificadas con el correspondiente dossier. Ella es 'el sentido común', porque no tiene conocimientos científicos. Si hubiera tenido oportunidad de realizar una carrera universitaria, como Medicina, Veterinaria o Biología, sería hoy una de las investigadoras eminentes de este país. Como Coral Barbas, directora del CEMBIO, Lourdes Ramos (CSIC-Química) o Elena Ibáñez (CSIC-Alimentos). Los compañeros científicos la tienen en gran estima, porque es la que lee y subraya los dosieres haciendo acertadas observaciones. En ASCEMI es Vicepresidenta porque no quiere dejar esta tarea que tanto le gusta. «Es la primera vez que soy yo misma y no la mujer de... o la madre de...», dice.

¡Y tiene 5 hijos y 9 nietos que la adoran!