Mateos sostiene que se negó a entrar en el reparto de «sillones» que quería Cs

Rafael Mateos, con gesto serio, en un momento de su comparecencia en la sede del PP. :: l. cordero/
Rafael Mateos, con gesto serio, en un momento de su comparecencia en la sede del PP. :: l. cordero

Revela que la formación naranja sacó a relucir sus exigencias tras la segunda reunión: concejalías, liberaciones y finalmente la alcaldía

Manuel M. Núñez
MANUEL M. NÚÑEZCáceres

Primero el programa. 25 medidas sobre la mesa sobre las que el PP no planteaba inconvenientes. Fue la toma de contacto inicial para llegar a un acuerdo antes de la investidura del 15J con Ciudadanos. Sin embargo, a partir de la segunda reunión comenzaron las exigencias al PP. Cuatro concejalías de entrada: Economía, Recursos Humanos, Deporte y Patrimonio. Cargos y liberaciones, es decir, concejales con sueldo. Cs tiene cinco ediles en la Corporación pero pretendía 'colocar' a cuatro en ese hipotético gobierno de centro derecha. Finalmente quiso la alcaldía, dos años cada uno. Ahí se rompió todo. Es la versión del PP, de su portavoz y candidato.

Más información

Rafael Mateos dio los detalles ayer en su primera comparecencia pública tras la formación de la nueva Corporación. Cuando tuvo sobre su mesa esas pretensiones se negó a aceptar, corrobora. Ya lo había hecho por anticipado, pero agradece que su partido no le pusiese ante la tesitura. Cs forzó la máquina de la negociación y esta se rompió. «Cuando todo se resume en ocupar sillones, nosotros nos mantenemos al margen», dijo el concejal popular en la sede del partido en Antonio Hurtado junto a tres de sus compañeros: Víctor Bazo, José Ángel Sánchez Juliá y María Guardiola.

Mateos acuñó una referencia que hizo suya: el juego de la silla. Con la misma quiso visualizar la última semana de esas negociaciones intensas que se han celebrado a varias bandas. Insistió en que el PP se resistió a ceder en ese intercambio de puestos. «No vamos a jugar al juego de la silla», concretó.

«La ciudad no se merece jugar a un intercambio de cromos. El compromiso no era hacer el juego de la silla»

En este sentido, lamenta la imagen que se ha trasladado a la ciudadanía por la actitud de Cs, no solo en el fondo sino también en las formas. Ha dado la impresión, argumentó, de moverse en la dirección que más le interesaba y en cuyo grupo, denuncia, parecían tener más peso los intereses particulares que los de la ciudad. «Cáceres no merece experimentos políticos ni representantes que pongan sus intereses personales por encima de los generales», concluyó.

«No sé si Cs ha estado jugando con PP y PSOE», opina Mateos. Además, puntualiza que no se trataba de una propuesta de alternancia en el gobierno de los dos partidos sino simplemente de que la Alcaldía la ocuparía dos años Francisco Alcántara (Cs) y otros dos él mismo. El PP se opuso rotundamente a eso, según repite el propio Mateos.

Dice respetar lo sucedido en ciudades como Badajoz, en las que sí se ha llegado a un acuerdo para turnarse en la Alcaldía entre PP y Cs. En la capital cacereña el no a Cs se acordó en el ámbito del PP local y porque hasta entonces nunca se había puesto sobre la mesa. «Tenemos 4.000 votos más que Cs. Intentábamos llegar a un acuerdo sobre el programa pero no por sillones», resume.

Cromos

«La ciudad no merece jugar a un intercambio de cromos. El compromiso que nosotros adquirimos no era hacer el juego de la silla», sentencia. «Gobernar no es una tarea fácil. Nosotros intentamos formar un gobierno de centroderecha para garantizar la estabilidad, pero eso no es jugar a un intercambio de cromos», repitió con insistencia. A su vez, el desarrollo de los acontecimientos desde que Cs pide trocear la Alcaldía el viernes incluye la propuesta de los concejales locales de la formación naranja para pactar con el PSOE: «Al final, es muy difícil gobernar con quien no te quiere».

«Cáceres no necesita experimentos políticos»

El concejal popular agradece el trabajo de su compañero de Vox, Teófilo Amores, que mostró «flexibilidad» en las conversaciones y ofreció lealtad y colaboración sin exigencias para que ese gobierno de centro derecha se conformase. Sobre la imagen transmitida a los cacereños expresa su pesar. Considera «inaudito» que casi se llegase al pleno de investidura sin saber lo que iba a pasar. «Es la primera vez que esto ocurre», lamenta. Mateos no quiere ni hablar de una posible moción de censura y pide que se deje al Gobierno de Salaya gestionar la ciudad. El PP pasa a la oposición y garantiza que se hará escuchar.