La Madrila ya no hace tanto ruido

La Madrila ya no hace tanto ruido

El retroceso de esta zona de ocio por cambios de hábitos y el cierre de bares hace que ya no sea el «infierno» de hace años, aunque hay vecinos que siguen sufriendo molestias

J. J. González
J. J. GONZÁLEZCáceres

«La Madrila ya no es el infierno de hace años. Ya no es lo que era. Esto se ha quedado en un 20 por ciento». Quien así lo afirma es un residente en este céntrico barrio cacereño, Miguel Salazar, presidente de la asociación de vecinos. Personalmente, él se ha librado del problema con el cierre de los bares que tenía al lado de casa y con el propio retroceso de la zona como principal enclave de la diversión nocturna en Cáceres, un título que ha ostentado desde los años 80. Eran tiempos de la denominada movida, pero hoy parece que ya es el pasado y se puede decir que la Madrila ya no hace tanto ruido, aunque hay vecinos puntualmente localizados que siguen sufriendo molestias debido a que tienen bares en los bajos de los bloques de sus viviendas.

Ya no hay 1.000 o 2.000 personas de madrugada en la plaza de Albatros, como en los años más descontrolados y bulliciosos de la Madrila baja, entrando y saliendo de los locales o, simplemente, consumiendo las bebidas en la calle. Tampoco hay ya tantos locales de copas como hace 10 o 20 años. De hecho, una estimación realizada por este periódico cifra en la mitad el número de locales que quedan.

Se ha pasado de algo más de medio centenar, que llegó a haber en la época de la movida, a poco más de una veintena. «Ahora tenemos 18 bares menos en la parte de abajo», afirma el presidente vecinal, quien pone como ejemplo su propia experiencia como residente en la calle Santa Teresa de Jesús: «He pasado de tener un bar debajo de mi casa y cuatro enfrente a tener sólo uno enfrente, y que no me molesta porque está insonorizado», afirma.

Miguel Salazar, presidente vecinal: «Ya no es el infierno de hace años; esto se ha quedado en un 20 por ciento de lo que era»

Pilar Bacas, vecina: «El problema sigue, aunque ya hay menos bares y están insonorizados»

Uno de esos bares que era un suplicio para Salazar y otros vecinos era el 'Submarino', local que ha pasado a la historia. Era uno de los nueve establecimientos denunciados y objeto del litigio judicial, y actualmente es una tienda de productos de nutrición dietética, todo un símbolo del cambio de tendencia en la zona.

De los nueve locales denunciados, con sus responsables condenados, sólo funcionan actualmente dos, 'Barroco' y 'Down', aunque este último con otro nombre. Se da la circunstancia de que 'Barroco' había sido insonorizado en 2010 y adaptado a la nueva ordenanza municipal de protección ambiental con una nueva categoría, la de café-concierto.

Aunque el conjunto de la Madrila ha decaído en comparación con el pasado, y los 14 vecinos denunciantes se han librado de los bares que les molestaban, con su cierre, o del ruido que producían, lo cierto es que sigue habiendo residentes con problemas por tener locales en los bajos de sus bloques.

Es el caso de un residente de la avenida Hernán Cortés, cuya vivienda da a la plaza de Albatros, donde hay varios locales. No se integró en el grupo de denuncias de Cacereños contra el Ruido, pero reconoce que sigue sufriendo el problema: «En mi casa se oye el ruido a través de las conducciones internas», lamenta, y denuncia que no debería consentirse la reapertura de locales de madrugada. Otro vecino de este mismo bloque opina que la situación, antes y después del litigio judicial, sigue igual para él porque tiene bares debajo de casa: «Para mí, los ruidos siguen: unas veces más y otras veces menos, pero siguen». En su caso particular, el problema no ha cesado, y además resalta que persiste otro del que no son responsables los locales: «luego está esa gente que se queda en la calle y canta y baila».

Una vecina que sí se ha librado de su particular infierno es Concha Prieto, viuda del que fue primer presidente de Cacereños contra el Ruido, Antonio Durán, impulsor de la lucha contra la contaminación acústica, que no ha visto culminada con la sentencia porque falleció antes, en diciembre de 2012. «Nuestro problema se acabó con el cierre del local», explicó Concha refiriéndose al bar 'Tacones' que, al principio, se llamó 'La Cancha'.

Por su parte, Pilar Bacas, que tiene una vivienda en la calle Doctor Fleming número 8, considera que el problema de las molestias «sigue, aunque ya hay menos bares y están insonorizados».

Ella formó parte de Cacereños contra el Ruido, pero se retiró de la acusación al entender que la exalcaldesa Carmen Heras no podía ser considerada como la culpable de la situación. Bacas reconoce que, con el paso de los años, la Madrila hace menos ruido «porque hay bares que han cerrado y también la crisis económica ya ha colaborado en amainar la situación», dice en relación al cambio de hábitos de los ciudadanos, en el sentido de que bajó el consumo, incluido el del ocio nocturno. No obstante, señala, como exponente de la situación, que tiene un piso en venta en la zona desde hace años (100 metros cuadrados por 80.000 euros) y no es capaz de venderlo.

Salazar también cree que la recesión económica ha influido: «la crisis nos ha favorecido», dice e insiste en que han cerrado muchos bares. Apunta que una medida que contribuyó a disminuir el ruido fue el cierre de la plaza de Albatros por la noche los fines de semana en 2008: «Las molestias empezaron a bajar con el corte del tráfico», recuerda y también se refiere a la insonorización de bares. «Esto ya no es lo que era», insiste, aunque reconoce que el problema persiste para quienes tienen bares debajo, «como algunos bloques de Hernán Cortés».

«Que nadie se apunte el tanto», dice para rechazar que el litigio judicial sea el motivo de la mejora de la situación en la Madrila.

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