Llegar a acuerdos

FIDEL POZAS

En estas fechas se habla mucho (quizá demasiado) de pactos: de los existentes y de los inventados, de los 'no pactos', de los cordones sanitarios, e incluso hay quienes exhiben un 'con Rivera no' que recuerda mucho una línea roja. No se habla de propuestas. Ni de programas. Ante este panorama confieso que no comparto la postura de unos ni de otros.

En el ámbito sindical, que es el que mejor conozco, existía una herramienta magnífica de concertación, de avance y conciliación entre agentes con intereses tan dispares como empresarios y trabajadores: la negociación colectiva. Digo existía porque el PP se encargó con su reforma laboral de desequilibrar la balanza a favor de una de las partes, y se cargó el espíritu constructivo que nos llevó a avanzar social y laboralmente durante décadas. Volver ahora a estabilizar este difícil equilibrio debe ser uno de los cometidos del nuevo Gobierno.

Y mientras, los partidos avanzan a un ritmo descompasado con la voluntad de los ciudadanos. Con el bipartidismo agonizante, el nuevo escenario de cinco actores políticos obliga a los partidos a negociar y alcanzar acuerdos que den estabilidad a las instituciones públicas y, a la vez, reflejen el sentir mayoritario de los españoles.

El fin de las mayorías absolutas abre un nuevo marco político en el que 'cabe todo' y en el que va a ser necesario que los partidos hagan un esfuerzo por alcanzar acuerdos y así poder llevar a efecto el mayor número de medidas programáticas propias y ajenas con las que desarrollar un gobierno estable que sume y no reste afectos. Y si hay alguien que en este juego de tronos democrático se autoexcluye, allá él. Para gobernar se necesita, más que 'extraños compañeros de cama'; una voluntad férrea para avanzar, aunque haya que dejar, como quien dice, algunos 'pelos en la gatera'.

El nuevo Gobierno debe ser el fiel reflejo de sus ciudadanos. Y de vez en cuando debería mirarse en un espejo que no deforme la realidad para acabar con una etapa política de esperpento y dar paso a otro de esperanza.