La Junta reactiva el proyecto del aeródromo en Cáceres al aportar documentos para el estudio ambiental

Visita a los terrenos del aeródromo realizada en 2015 por la alcaldesa y otros dirigentes del PP. :: /HOY
Visita a los terrenos del aeródromo realizada en 2015 por la alcaldesa y otros dirigentes del PP. :: / HOY

Presenta ante AESA y el Ministerio un documento con todos los detalles de las instalaciones en el que se basará el estudio de impacto ambiental

C. M.

El primer paso para volver a poner en marcha el procedimiento administrativo para construir un aeródromo en las inmediaciones de Cáceres ya está dado ante el Gobierno de España. La Junta de Extremadura ha presentado este mes de noviembre a la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y el Ministerio de Medio Ambiente lo que se conoce como 'documento de inicio' –una descripción completa del proyecto y sus efectos previsibles sobre el territorio–, que deberá servir como base para el futuro estudio de impacto ambiental.

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Hay que recordar que la tramitación del aeródromo lleva parada desde junio de 2015, cuando la Secretaría de Estado de Medio Ambiente emitió una resolución en la que establecía que era obligatorio someter el proyecto a un procedimiento ordinario de evaluación del impacto ambiental, y no a una mera evaluación simplificada, como se había hecho. Esa resolución paralizó de facto todo el proceso una vez que estaba ya a punto de ser adjudicada la obra por 4,2 millones de euros a una de las UTE que se presentaron al concurso convocado por la Junta. El parón se justificó aludiendo a previsibles «impactos adversos significativos» causados por el aeródromo, de manera que resultaba necesaria una evaluación completa.

Fase potestativa

La Consejería de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio explicó ayer que la presentación de este documento de inicio forma parte de la llamada 'fase potestativa' del procedimiento. Es decir, no se trata de un paso obligatorio, pero sí recomendable para evitar reveses como el ocurrido hace tres años. «Después de habernos reunido con el subdirector general de Evaluación Ambiental, nos recomiendan realizar esta fase para evitar inconvenientes posteriores», apunta la Consejería. El documento ha sido elaborado por la empresa vallisoletana Geprecon, a la cual se adjudicó en octubre del año pasado la redacción del estudio de impacto ambiental del aeródromo cacereño.

El documento de inicio, de 159 páginas, recoge todos los detalles del proyecto del aeródromo, sus previsibles impactos sobre el territorio, las medidas correctivas a implantar y hasta un análisis de posibles ubicaciones alternativas. Sin embargo, no se trata aún del estudio de impacto ambiental propiamente dicho. El documento ha llegado a través de AESA al Ministerio de Medio Ambiente, que a su vez llevará a cabo ahora una serie de consultas previas con distintos organismos competentes en la materia que la Junta deberá tener en cuenta de cara a la redacción del estudio de impacto ambiental, en el que se basará la declaración de impacto ambiental que finalmente emitirá el Ministerio y que, si es positiva, permitirá poner en marcha la ejecución del proyecto.

Se prevé un uso sobre todo recreativo y se descartan en una primera fase vuelos comerciales de pasajeros

Nos encontramos por lo tanto ante un estadio inicial de este nuevo intento del gobierno autonómico de reactivar la construcción de un aeródromo de uso restringido (sin actividad comercial con pasajeros, al menos de momento) que preste servicio a la ciudad de Cáceres. Aun así, el documento de inicio aporta todo tipo de detalles sobre las instalaciones que se pretende construir, y su presentación ante los organismos estatales demuestra al menos una voluntad de sacar adelante el proyecto, aunque sea a largo plazo. De hecho, la propia Consejería indica que, dado el momento de la tramitación, «no resulta adecuado dar plazos, aunque estamos dando los pasos legales correspondientes».

El aeródromo mantiene las características básicas del proyecto anterior. Se limitará a operaciones relacionadas con la aviación deportiva y privada, en concreto las de aeroclub, construcción amateur, fumigación, emergencias sanitarias, extinción de incendios, fotografía aérea y escuela de pilotos.

Las instalaciones se ubicarán en una parcela de 270 hectáreas de la finca El Cintado, ubicada junto a la A-66 entre Cáceres y Malpartida de Cáceres, que la Junta compró por 444.334 euros a la Fundación Valhondo-Calaff en diciembre de 2014. Está prevista la construcción de una pista de vuelos de 1.600 metros de longitud y 30 ancho, una franja de pistas de 80 metros de anchura, una calle de rodaje perpendicular a la pista que conecta con una plataforma de 35.000 metros cuadrados para el estacionamiento de aeronaves, y una zona para construir hangares. Habrá hangares pequeños de 10x40 para aeronaves particulares y uno mayor de 30x70. También se prevé una pista de 805 metros destinada al uso de veleros.

El documento presentado por la Junta estima un volumen de unas 2.500 operaciones anuales, lo que significa unos 4 o 5 movimientos de aeronaves al día, con picos de 10 o 15 los fines de semana y cuando las condiciones climatológica sean favorables. Serán en su mayor parte avionetas de poco peso, de menos de 5.000 kilos. De hecho, se especifica que «dadas las características del tipo de aeródromo, uso restringido, no podrá ser usado por aeronaves de mayor tamaño utilizadas para otro tipo de actividades como el transporte de pasajeros». A un horizonte de 20 años sí está contemplado que pudieran operar aviones de tamaño medio (unos 22.000 kilos), con más operaciones al año y unos 50 pasajeros por aeronave.

Hay que tener en cuenta además que las operaciones serán visuales, es decir, que «no contarán con ningún tipo de radioayuda ni instrumento para facilitar el despegue o el aterrizaje», y que habrá «un horario de operación de orto [salida del sol] a ocaso, estando restringido el vuelo nocturno». La previsión es que el campo de vuelos sea utilizado de manera regular por unas 15 aeronaves «como máximo», con visitas ocasionales de avionetas procedentes de otras instalaciones. «El uso será principalmente de recreo y, por lo tanto, los días normales para su disfrute serán aquellos con una buena climatología y festivos», indica el documento.

La empresa redactora no observa en el proyecto presentado afecciones medioambientales de consideración que aconsejen no construir el aeródromo en ese emplazamiento. Una vez que reciba el documento de alcance del Ministerio con el resultado de las consultas previas, la adjudicataria deberá elaborar el estudio de impacto ambiental definitivo.

El inicio de un nuevo procedimiento que será largo y complejo

El nuevo intento de sacar adelante el proyecto de construcción y puesta en marcha de un aeródromo en Cáceres llevará tiempo. La Junta ni siquiera se marca un plazo aproximado, ante la certeza de que los trámites administrativos que acaban de reactivarse ante la Agencia Estatal de Seguridad Aérea y el Ministerio de Medio Ambiente serán complejos. El estudio de impacto ambiental definitivo aún debe redactarse, y después necesitará una declaración favorable por parte del Ministerio antes de poder sacar a concurso primero la redacción del proyecto y después la ejecución de las obras. Aunque no surjan imprevistos, será un proceso de varios años.

 

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