Juego de expectativas

MARCELO SÁNCHEZ-ORO

En política como en las relaciones sociales, las expectativas desempeñan un papel fundamental. Al principio de una relación lo esperamos todo del otro, y probablemente el otro también espera lo máximo de nosotros. Sin embargo sabemos que nunca se cumplen todas nuestras expectativas, y al final nos conformamos con un porcentaje, con frecuencia reducido de nuestras pretensiones. Aun así, suele ser suficiente como para mantener un vínculo que puede consolidar en el tiempo la relación.

Una parte importante de cacereños han puesto elevadas expectativas en el gobierno del alcalde Luis Salaya, en parte porque la respuesta del partido de Ciudadanos, ante el resultado electoral en Cáceres ha sido, a mi parecer, más que ejemplar para los tiempos que corren. ¡Traigan inversiones a Cáceres!, han dicho. Si esto se cumple, nuestras expectativas serán satisfechas y seguiremos apoyando al gobierno socialista. El chiste, como dicen en México, está en los límites de esta fantasía, ¿qué inversiones: privadas, públicas, ambas.?, ¿En cuánto tiempo?, ¿una legislatura es suficiente? ¿Cómo se evalúa, se mide su impacto en una ciudad decrépita como Cáceres? Sería bueno que Ciudadanos lo explicara para que los ciudadanos podamos ajustas nuestras expectativas. En caso contrario, «lo que se espera recibir», sin más, es tan elástico como una goma de mascar y lo mismo se puede utilizar para activar como para defenestrar, al ilusionado/ilusionante gobierno municipal del PSOE.

En este intercambio, ambas partes tienen cosas que poner sobre la mesa. Ciudadanos, lo ha puesto. El PSOE debe ser capaz de trasformar las expectativas en algunos hechos destacados. Más allá de los «factores higiénicos» de Herzberg (resolución eficaz del día a día), la gente espera, sobre todo, inversiones que se trasformen en opciones laborales. Es ahí donde se espera a los socialistas cacereños. Lo que puede marcar la diferencia.