Los jabalíes se mudan al Residencial Universidad de Cáceres

Un grupo de jabalíes en el residencial./
Un grupo de jabalíes en el residencial.

El presidente vecinal reconoce que no son agresivos, pero ha pedido al Ayuntamiento que actúe: «La solución es una valla perimetral»

M. M. NÚÑEZ / JUDITH J. BOLÉ CÁCERES.

De nuevo los jabalíes, de nuevo en Residencial Universidad. La barriada cacereña situada en la falda de la Montaña se ha convertido en lugar de peregrinación habitual de estos animales. Casi se podría decir que han decidido mudarse allí.

«Cada vez se ven más y han pasado a convertirse en parte del paisaje urbano», comenta con tono relajado Luis Fernando Figueroa. El presidente de la asociación vecinal, sin embargo, admite que el asunto le inquieta. No tanto por un posible ataque de los jabalíes a algún residente como por los inconvenientes que causa su presencia en la urbanización, en la que viven unas mil personas.

«No son agresivos y tampoco se puede decir que sean animales peligrosos. Sin embargo, los daños que provocan están a la vista». Su testimonio se corrobora con un simple paseo por la zona. El rastro de los jabalíes queda en los jardines. Allí donde suelen pasar más tiempo queda su huella, con el verde del césped claramente deteriorado.

«Estropean las zonas ajardinadas y los parterres los destrozan. No queremos ir contra los jabalíes sino que de alguna forma se ponga solución al problema», relata Figueroa. Se da la circunstancia, detalla, de que ninguna administración o autoridad les da respuesta.

«El Seprona dice que no tiene competencias, ya que estamos hablando de una barriada de Cáceres. El Ayuntamiento no dice nada», revela. La asociación ya ha trasladado este problema al Consistorio pero no se ha tomado ninguna determinación al respecto.

Cada vez es más habitual que estos animales sean vistos por el barrio en busca de comida y bebida

La última vez que fueron vistos los jabalíes en Residencial Universidad fue hace solo unos días. De ello da testimonio la imagen que ilustra la parte superior de esta información. Son varios ejemplares de distintos tamaños los que campan a sus anchas por los jardines. Los mismos de los que algunos vecinos se quejan por su mal estado.

«Hay división de opiniones entre el vecindario. Nosotros lo que hemos pedido es la instalación de una valla perimetral. Sería la solución, una valla cinegética», refrenda el presidente del colectivo. Algunos residentes dan otra clave. «Los invasores somos nosotros. Ellos estaban antes aquí», insisten quienes defienden la tesis de que fue la irregular construcción del residencial, hace más de una década, la que dejó a estos animales descolocados.

Zona por la que aparecen los animales.

Pedro Moreno, director de la Asociación de Aguardistas de Extremadura y presidente de la sociedad de cazadores de Torremocha, explicaba a este diario que la sobrepoblación de jabalíes en la Sierra de la Mosca es un problema que viene de lejos. Su presencia en zonas urbanas prolifera en verano. Tiene que ver con la escasez de comida. En las áreas ajardinadas buscan sobre todo lombrices e insectos. Además de Residencial Universidad, estos animales han sido vistos en otras áreas próximas a la Montaña como Vistahermosa.

Las opiniones

Los jabalíes permanecen en las zonas verdes del barrio, por lo que muchos residentes conocen la historia solo de oídas. «Suelen estar en el parque y en la cuesta, aunque últimamente están en la pista de arriba», comenta Álvaro Pavón empleado de la multitienda local. «Los vecinos de arriba y los que tenemos perro somos los que más solemos verlos», indica Itsaso Ayala, que va acompañada por su mascota.

En general, los animales no presentan una amenaza para los vecinos. «Los jabalíes se asustan cuando te encuentras con ellos, igual que algunas personas», apunta despreocupado Pavón. Hay personas, eso sí, que han sufrido episodios violentos con ellos. «La otra noche se encararon conmigo», afirma Juan Conde. «Le empecé a pegar con el bastón y echó a correr». Ha contado un total de 22 jabalíes, de los que seis son hembras, las que presentan mayores inconvenientes. «Con los machos no hay ningún problema, pero las hembras se enfrentan contigo», explica Ayala. Para muchos niños ir a ver a los jabalíes se ha convertido en el pasatiempo nocturno, pero a Conde le preocupa su aparición. «Estos bichos tienen garrapatas». Además, teme que, con el tiempo, vayan adquiriendo confianza y más terreno. «Hoy están en el césped pero mañana pueden estar corriendo por las calles».

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