Instalada la escalera de Alzapiernas en Cáceres entre dudas sobre su funcionalidad

Trabajos en la obra de Alzapiernas con la escalera mecánica ya instalada. / ARMANDO MÉNDEZ

Los comerciantes y el Gobierno cuestionan que la obra resuelva la accesibilidad en la calle, cuya finalización se prevé para el 3 de septiembre

Laura Alcázar
LAURA ALCÁZAR

La escalera mecánica en Alzapiernas quedaba ayer instalada en un reducido tramo de esta difícil y empinada vía de acceso al centro histórico desde la calle Parras y la plaza de Obispo Galarza cruzando Moret. A mediodía, poco después de su instalación, la expectación era máxima entre curiosos y empresarios de la zona, que mientras observaban el nuevo mecanismo eléctrico se preguntaban si realmente será funcional y si resuelve el problema de accesibilidad.

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La actuación es una de las más controvertidas iniciada en la legislatura pasada, no tanto por la envergadura del proyecto -que al fin y al cabo se trata de una obra menor pero no exenta de relevancia en una calle corta que, eso sí, es la puerta de entrada de todos los turistas que llegan a la ciudad-, sino por los numerosos obstáculos que han retrasado su tiempo de ejecución, llegando a perjudicar seriamente a los negocios de la zona, y por la cuestionada solución arquitectónica adoptada para salvar el desnivel, que pone en tela de juicio el proyecto. La novedosa escalera mecánica, la única de estas características en una vía pública de la ciudad, tiene apenas 14 peldaños. La duda que surgía ayer entre vecinos, y que más se comentó en distintos foros sociales, era si la instalación es de subida o de bajada.

La remodelación aún no ha concluido y a falta de ver el resultado final lo que se divisaba a pie de obra no convencía a los viandantes ni a algunos comerciantes. Ismael Cambero, de Ferretería Rebollo, la calificó de «parche», pidió que se agilice y echó en falta «explicaciones» políticas. «No sabemos si la escalera va a ser de bajada o de subida, lo hemos dicho por activa y por pasiva y aquí no viene nadie», lamentó.

«Los laterales son muy estrechos y dudamos si por ahí cabría un carrito de bebé» Miguel y Sira | Comerciantes

«No sabemos si será una escalera de bajada o subida, aquí nadie nos da explicaciones» Ismael Cambero | Ferretería Rebollo

Sira Bravo, de Retales Manolo, no perdió detalle de la fijación de la estructura. Su padre, Diego Bravo, ha seguido las obras de cerca, filmando una serie de videos-denuncia que cuestionan la accesibilidad. «Los laterales son muy estrechos y dudamos si por ahí cabría un carrito de bebé», advirtió la joven, que reconoció albergar «poca esperanza después de ocho meses que llevan para hacerlo». «Espero -apuntó- que se me escape algo a mí y tengan ellos algo pensado para que sea accesible». Junto a ella estaba Miguel Barquilla, de MBF Colecciones, una tienda de 'souvenirs' en la calle San José a la que los cortes al tráfico de Parras han afectado cuando se ha impedido el estacionamiento de autobuses con turistas en la parada establecida frente a su comercio. «Mi caja ha sido de cero muchos días, y no le veo utilidad a lo que han hecho», declaró.

Por su parte, desde la Asociación de Comerciantes de Obispo Galarza, Parras y San José, su presidente, Manuel Méndez, se mostró «de acuerdo» con el proyecto. «Creemos que es conveniente y que la accesibilidad queda garantizada con la rampa del jardín de la calle San José, en la antigua plaza de los Cántaros, hasta la calle Zurbarán», indicó el representante del colectivo.

«Incapacidad política»

También se pronunció Juan Carlos Caso, secretario de la Agrupación Vecinal de Cáceres, que tiene una deficiencia visual y arremetió duramente contra los gobernantes locales. «La escalerina de los clicks de Playmobil ya está instalada», manifestó a este diario. «Es la escalerina de la incapacidad del anterior Gobierno a reconocer que eso no cumple con la Ley de Accesibilidad Universial; de la incapacidad de los que ahora están gobernando al ponerse de perfil y mirar para otro lado; y de la Junta de Extremadura que no ha mediado ni la ha paralizado», denunció, al tiempo que aseguró que «ninguna persona con discapacidad seria o movilidad reducida va a poder acceder ahí». «Va a ser la escalerina del caos -insistió- porque las alternativas que tenemos para pasar son una rampa de un 27 por ciento en 15 metros y escaleras tradicionales de apenas un metro de ancho».

Subida y bajada

Mientras, el concejal de Infraestructuras, Andrés Licerán, aclaró a HOY que la maquinaria -«según el proyecto inicial»- cuenta con las dos posiciones, de ascenso desde Moret y de bajada por Parras, que el Ayuntamiento activará indistintamente dependiendo del flujo de público y de los eventos multitudinarios que se celebran en determinadas fechas. Sobre si el proyecto acometido, en su fase final ya, cumple la normativa de accesibilidad, Licerán no confirmó este extremo. Sí subrayó que el Consistorio ha tenido «serias dudas», pero «entendemos -matizó- que si ha pasado el proceso técnico la obra tiene que seguir adelante». En una red social, fue más allá y lo tachó de «despropósito», lamentando la inversión destinada al mismo. «Nos hemos gastado 500.000 euros por una decisión de la alcaldesa del PP de la legislatura anterior, por una cabezonería de Elena Nevado, para no hacer accesible una vía», criticó.

«Es un despropósito; nos hemos gastado 500.000 euros por una cabezonería de Elena Nevado» Andrés Licerán | Concejal de Infraestructuras

La fecha de finalización está prevista para el 3 de septiembre. En este sentido, el edil recalcó que «hay que acabar cuanto antes con las molestias a vecinos, turistas y especialmente a comerciantes que son los que más han sufrido estos ocho meses la realidad de la obra». «Lo único a lo que nos podemos comprometer -añadió- es a buscar las soluciones más accesibles para la ciudad de Cáceres», zanjó.

La obra la está llevando a cabo la empresa GC 10 Gestión y Obras. Tiene un presupuesto de 428.000 euros y su plazo inicial era de seis meses. En ella se incluyen la rampa de Sánchez Varona y la actuación en la calle Zurbarán.