Las inspecciones de la Junta detectan 136 alojamientos turísticos ilegales en Cáceres

Miembros de la agrupación de apartamentos turísticos, ayer en el adarve de la Estrella. :: armando méndez /
Miembros de la agrupación de apartamentos turísticos, ayer en el adarve de la Estrella. :: armando méndez

La agrupación de apartamentos del casco viejo está satisfecha con la actuación y pide más vigilancia policial para la Plaza de Santiago

María José Torrejón
MARÍA JOSÉ TORREJÓNCáceres

La lucha contra los establecimientos turísticos ilegales emprendida por la Junta de Extremadura ha dado sus frutos. Las inspecciones realizadas por la administración regional en la capital cacereña han detectado un total de 136 alojamientos que estaban sin regular, según el dato facilitado por la Consejería de Economía e Infraestructuras.

102 de los 136 alojamientos han cesado su actividad turística ilegal. En concreto, según apunta la administración regional, 20 de ellos han regularizado su situación mediante la presentación de la declaración responsable de inicio de actividad y un total de 82 han retirado la publicidad y han dejado de funcionar como alojamientos turísticos.

El trabajo realizado para combatir estos establecimientos ilegales convence a la agrupación de apartamentos turísticos surgida en el casco viejo cacereño, que ayer mantuvo su primer encuentro oficial, a modo de presentación, con la alcaldesa, Elena Nevado, y con el concejal de Turismo, Raúl Rodríguez. «Estamos satisfechos con la actuación de la Junta y el Ayuntamiento. Entendemos que se ha luchado y que ha habido resultados. Se ha afrontado el problema. Sigue habiendo alojamientos ilegales, pero menos», apunta Jorge Villar, portavoz de la agrupación, surgida dentro de la asociación de vecinos de la Ciudad Monumental.

Este colectivo, que se creó el pasado mes de marzo, representa a 60 apartamentos turísticos legales pertenecientes a 30 propietarios diferentes. Se da la circunstancia de que la mayoría de estos propietarios son, a su vez, residentes en el casco antiguo cacereño. De ahí que la agrupación haya surgido de la mano de la asociación vecinal.

Durante el encuentro celebrado ayer en el salón de plenos, la agrupación trasladó a la alcaldesa una serie de propuestas. Por un lado, sus integrantes demandan más vigilancia policial para la Plaza de Santiago, donde un grupo de personas habituales en el recinto consumen alcohol y otras sustancias en la vía pública, además de trapichear con drogas. También reclaman más vigilancia para controlar los botellones ilegales que se forman los fines de semana en la calle Amargura y en la Plaza del Duque.

Por otro lado, los propietarios de los alojamientos turísticos piden una revisión de la tasa del agua y residuos. «El Ayuntamiento considera que cada vivienda de uso turístico es una industria. Los apartamentos turísticos estamos sobrepagando por la recogida de basuras», describe Villar.

Por último, la agrupación ha pedido al Consistorio facilidades a la hora de que los turistas puedan acceder con sus coches a los apartamentos situados en el recinto histórico, cuya entrada está controlada por cámaras de vigilancia. Los propietarios quieren que se faciliten los trámites para registrar las matrículas autorizadas de los viajeros y evitar que sean multados. Además, promoverán un diseño más estético para señalizar los alojamientos del casco viejo.

«Ha sido un encuentro muy cordial. Estamos satisfechos con la recepción», valora Villar sobre la reunión con Nevado. Por su parte, el Ayuntamiento ha mostrado su predisposición a colaborar con la agrupación «de forma estrecha y cercana», además de trazar una agenda común de trabajo.

Un sector en crecimiento

Según el registro de la Junta de Extremadura, en la ciudad hay 102 apartamentos turísticos legales. Hasta diciembre de 2015 había 33 inscritos. En 2016 se dieron de alta cinco. En 2017 lo hicieron 20 y en lo que va de año (hasta ayer), 44.

Ante la proliferación de este tipo de alojamientos en el casco viejo, Juan Manuel Honrado, presidente de la asociación de vecinos Ciudad Monumental, apuesta por un equilibrio entre residentes y apartamentos turísticos en la zona. «Si los apartamentos siguen creciendo, ese equilibrio desaparecerá», alerta.

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