El inicio del curso en Cáceres hace diarias las llamadas a la Policía por ruidos

El parque del Príncipe es uno de los entornos donde se hacen microbotellones. :: jorge rey/
El parque del Príncipe es uno de los entornos donde se hacen microbotellones. :: jorge rey

Las sanciones pueden tener la categoría de leves a muy graves, con multas que oscilan de 750 a 3.000 euros

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

El inicio del curso universitario deja su huella en la convivencia vecinal. Las llamadas a la Policía Local de Cáceres por ruidos en los inmuebles se multiplican, convirtiéndose prácticamente en diarias. Según Rafael Mateos, el concejal de Seguridad, en los últimos días se convierte en rutina policial la de atender las quejas por fiestas y reuniones en pisos. «Prácticamente todas las noches se interviene y se levantan actas», explica el edil, una situación que se intensifica durante los fines de semana. Según los partes policiales desde el arranque del periodo académico incluso se han registrado varias llamadas en la misma noche. Esta situación es un clásico cuando llegan los estudiantes de diversas zonas de la geografía provincial, regional o del resto de España a Cáceres y se incrementa cuando empiezan a bajar las temperaturas, una situación que hace a los jóvenes aprovechar el refugio que tienen en sus pisos de alquiler para llevar a cabo reuniones y fiestas.

El edil no cuenta con el dato concreto de las denuncias interpuestas a residentes en viviendas por hacer ruidos en fiestas, pero asegura que en muchos casos el hecho de intervenir la Policía Local ya se convierte en un acto disuasorio y que son muchos los que cesan de hacer ruidos. «La queja no implica que haya denuncias», destaca el edil. Los números disponibles hablan de que en lo que va de año se han abierto un total de 195 expedientes por miccionar en la calle y por causar ruidos, en general, aunque la cifra no está separada.

La ordenanza municipal reguladora de la convivencia ciudadana y de la protección del entorno urbano establece que sin perjuicio de lo establecido en la Ordenanza Municipal sobre Protección del Medio Ambiente en Materia de Ruidos y Vibraciones queda prohibida la realización de actividades que supongan la emisión de ruidos al exterior, sobre todo en horas nocturnas, y que impliquen molestias a los vecinos del entorno en que se lleven a cabo, tales como cantos, voces, gritos o utilización de aparatos reproductores de sonidos instalados en vehículos que superen los límites establecidos en dicha ordenanza.

En lo que va de año se han abierto un total de 195 expedientes por miccionar en la calle y por ruidos

Según el artículo 27 de esta ordenanza esta infracción puede tener consideración de muy grave, grave o leve. En este último caso la multa llegará hasta los 750 euros, en el caso de considerarse falta grave ésta oscilará entre los 750,01 hasta los 1.500 euros. Si la perturbación a través del ruido es muy grave ésta puede llegar a los 3.000 euros.

Alfonso Jordán es el responsable de la empresa de administración y gestión de fincas Carlos Jordán. Él confirma que los problemas se incrementan durante estas fechas, pero que, a diferencia de lo que pueda llegar a pensarse, «los problemas por ruido los generan mucho más las personas autóctonas, los que están en los pisos todo el año».

Para Jordán el tema de los estudiantes se limita a épocas concretas a lo largo del año: inicio del curso, fin de los exámenes y final del periodo lectivo, aunque en este último momento, y debido al incremento de las temperaturas, las fiestas comienzan a realizarse fuera de las casas. El mes de octubre suele ser un punto crítico, y también el de enero y febrero, que es el que coincide con el final de los exámenes.

Contratos

Pero Jordán estima que hoy en día el incremento de los contratos de alquiler que se hacen evita también que puedan producirse este tipo de situaciones, ya que los dueños intentan establecer cláusulas en las que en algunos casos se prohibe la celebración de fiestas o se define expresamente que no se pueden realizar ruidos en el interior de los pisos. «Cada vez se hacen más contratos de alquiler y no funciona bajo cuerda», estima este administrador de fincas, que señala que el paso de los universitarios por Cáceres no es problemático, salvando algunas excepciones. «Son estudiantes que vienen a la Universidad y a los que se presupone cierta educación». De hecho, señala que en algunos casos ellos también exigen entornos tranquilos para poder estudiar y desarrollar sus actividades.

La forma de vivir los estudiantes durante su periodo universitario ha evolucionado de unos años a esta parte, estima Jordán. Durante los dos primeros años los estudiantes suelen optar por residencia o pisos compartidos. Actualmente el parque inmobiliario ofrece apartamentos pequeños en los que los estudiantes de cursos superiores suelen instalarse, igual que los de posgrados, explica Jordán, «que ya tienen una mejor situación económica y viven en pareja».

Cáceres continúa siendo una ciudad en la que hay una considerable oferta de pisos para estudiantes. «Son pisos grandes en los que se saca en muchos casos un mayor rendimiento alquilándolo para estudiantes que para familias», detallas Jordán. Los formatos para alquilar pisos de estudiantes son variados, en algunos casos el propietario pone en alquiler las habitaciones de forma individual y en otros se alquila a una persona que es la que se encarga de formar el grupo, habitualmente con amigos o conocidos que ya han convivido en otras ocasiones.

El centro de la ciudad sigue siendo el lugar en el que con más frecuencia se alquilan pisos para universitarios, un parque que va envejeciéndose y en el que hay mucha oferta a la venta. Según expertos inmobiliarios consultados por este diario actualmente el centro de la ciudad es el que ofrece una mayor cantidad de pisos enfocados al alquiler, no solamente de estudiantes sino también de personas de paso, muchas de ellas destinadas temporalmente a la ciudad por cuestiones laborales.

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