Cuando el hombre supera a la máquina

Cuando el hombre supera a la máquina

Una sentencia del TSJEx da por válida una respuesta anulada por el sistema de corrección a un cacereño que opositó a la Policía Nacional

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

¿Qué vale más: la opinión de una máquina o la de un ser humano? Para la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, que preside Mercenario Villalba, no hay duda: la del ser humano. Así lo indica una sentencia en la que la magistrada ponente ha sido Carmen Bravo Díaz.

El fallo aborda la queja de un cacereño que sintió que había recibido un trato injusto por parte de la Administración, al haberle declarado no apto en la tercera prueba de la oposición para ser Policía Nacional. Le habían suspendido en el test psicotécnico, fase a la que había llegado después de haber pasado las duras pruebas físicas.

La máquina que corrigió el examen había dado como no acertada una pregunta que él insistía que estaba contestada correctamente.

El cacereño se presentó a la oposición libre para cubrir plazas del Cuerpo Nacional de Policía publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 22 de abril de 2016. Pasó la primera y segunda prueba, y en Madrid realizó la tercera: el temido test psicotécnico. Rellenó una hoja de respuestas normalizada en la que se ofrecen tres opciones, y terminado el ejercicio una máquina realizó una lectura automatizada del ejercicio, de la que resultó que no había pasado la prueba. Por muy poco.

El último aprobado tenía una nota de 3,80 y la suya estaba ligeramente por debajo. Al comprobar el examen vio que la máquina le había computado una respuesta como si estuvieran en blanco, sin contestar, cuando él la tenía contestada y además correctamente.

El quid de la cuestión era la pregunta número 22. «Cada pregunta», explica su abogado, José Galán, «tenía tres respuestas con sus respectivas casillas: A, B y C; para dar como válida una respuesta se tenía que rellenar totalmente el círculo de la letra correspondiente». La prueba tiene dobladas las tres opciones de respuesta para permitir una rectificación si es necesaria, y en eso caso también es preciso rellenar totalmente el círculo.

El juez asegura que un «tribunal formado por personas» entendería mejor lo que quiso responder un aspirante a policía nacional

«Mi cliente primero puso que la respuesta correcta era la C, rellenó el círculo; pero luego se dio cuenta de que la correcta era la B. Entonces anuló la C, rellenando totalmente el círculo de anulación (el inferior), y cuando fue a rellenar la B se confundió, porque empezó a rellenar el círculo de la B de anulación. Sólo hizo un punto, sin rellenar todo el círculo, antes de darse cuenta. Luego rellenó totalmente el círculo B superior. Pero la máquina, al 'ver' el puntito en la B de anulación, invalidó toda la respuesta».

La decisión era crucial para el objetivo del opositor. El dar como buena la respuesta a la pregunta número 22 le suponía aprobar, ya que la nota final se elevaba entonces a un total de 3,817, superior al 3,80 del último aprobado.

La Sala de lo Contencioso, en contra de la máquina, considera en su sentencia válida la respuesta a la pregunta número 22. La respuesta B, sostiene, no es válida «porque no se ha rellenado el círculo en su totalidad, de la misma forma que tampoco sería válida una respuesta en la que sólo figure un punto».

El fallo hace una puntualización importante: «Es necesario hacer una breve mención – indica –, al hecho de que la corrección de la hoja se lleva a cabo por una máquina que seguramente detectó el punto de la anulación y por eso no se contó la respuesta correcta, pero ello no obsta para que exista un tribunal calificador formado por personas que pueden apreciar perfectamente que no existió anulación alguna».

El abogado José Galán destaca la importancia de esta sentencia, «que reconoce el valor del ser humano por encima de las máquinas. En este caso la Administración dice que la máquina es la máquina y la Sala dice, dándonos la razón, que por encima de la máquina está el tribunal, que son personas, que pueden y deben ver y admitir el error».

Según la Sala de lo Contencioso, el cacereño pasó la tercera prueba de la oposición a Policía Nacional. La sentencia aún no es firme, puede ser recurrida por el abogado del Estado en el Tribunal Supremo.