El hombre que robó la pistola del jefe de la Policía Local de Cáceres la vendió en Madrid

Dependencias policiales en las que se produjo el robo el 25 de febrero de este año./HOY
Dependencias policiales en las que se produjo el robo el 25 de febrero de este año. / HOY

Trepó por una ventana al cuartelillo a plena luz del día y ha sido condenado a un año y diez meses de prisión

Manuel M. Núñez
MANUEL M. NÚÑEZCáceres

El caso sigue abierto pero el autor de los hechos ya ha sido condenado. El hombre de 33 años que el pasado 25 de febrero aprovechó la ausencia del jefe de la Policía Local para meterse en su despacho y robar su pistola y el cargador ha sido condenado a un año y diez meses de prisión. La sentencia es del Juzgado de lo Penal número 2 de Cáceres y tiene fecha del pasado lunes 8 de octubre.

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En el texto de la misma se revelan algunos de los detalles que rodearon la comisión del delito. El suceso provocó todo tipo de comentarios y abrió numerosas hipótesis, ya que la propia investigación no daba por descartado en principio que la sustracción del arma reglamentaria de Benedicto Cacho tuviese que ver con personas de dentro del cuerpo. Sin embargo, el pasado 27 de junio, cuatro meses después del robo, el juez envió a prisión a S. R. S. como presunto autor del robo. Ahora, el fallo del Juzgado de lo Penal confirma que así fue. El propio abogado del acusado en sus conclusiones se mostró conforme con la acusación del Ministerio Fiscal. Aceptados los hechos y las penas solicitadas, también expresó su conformidad personalmente S. R. S.

La resolución judicial le impone una pena de un año y seis meses de prisión con obligación específica, se matiza, «de sometimiento a tratamiento médico» durante dos años como máximo. Se le considera culpable de un delito de robo con fuerza mediante escalamiento y fractura interior en edificio abierto al público. Una segunda pena, por el delito de tenencia ilícita de arma corta, le impone cuatro meses de cárcel con inhabilitación especial, además de la obligación de someterse a tratamiento médico durante un año. El fallo incluye la indemnización correspondiente por los daños causados una vez efectuada la correspondiente tasación y el incremento del interés legal del dinero. La sentencia es firme.

En el relato de los hechos se detallan algunos aspectos relevantes. Por ejemplo, que tras hacerse con el arma, el hombre se desplazó a Madrid para obtener dinero con la venta de la pistola. Se trata de una Beretta de 9 milímetros, modelo PX4 Storm, valorada en 415 euros. Fue adquirida por «personas desconocidas, sin que hasta la fecha haya podido ser recuperada», recoge la sentencia.

Sin aparecer

En este sentido, el portavoz del equipo de Gobierno local y a la vez concejal de Seguridad, Rafael Mateos, incidió este jueves al dar a conocer el contenido de la resolución que el caso está en manos del Cuerpo Nacional de Policía. «Sigue realizando pesquisas», refrenda Mateos, que admite que la investigación se lleva a cabo en colaboración con otras comisarías de fuera de Extremadura. «Pero, a día de hoy, el arma todavía no ha aparecido», se lamenta.

Confirma la sentencia que S. R. S «sufre dependencia a tóxicos de muchos años de evolución» y que durante la comisión del delito se vio afectado de forma «importante» por ello, aunque los efectos del consumo de dichas sustancias no llegaron a anular sus facultades psíquicas. Se da el «atenuante eximente», por tanto, de intoxicación por consumo de estupefacientes.

De día

Los hechos sucedieron a plena luz del día, a primera hora de la mañana. Sobre las 8.30 horas, el autor del robo escaló hasta una ventana que vio entreabierta en la primera planta. Resultó ser la del despacho del jefe de la Policía Local, que no se encontraba ese día en su lugar habitual de trabajo. Una vez dentro, registró los muebles y se encontró una caja fuerte portátil que se llevó. La escondió en un descampado cerca del centro comercial AKI, próximo a la jefatura policial, y al día siguiente a base de golpes consiguió abrirla. En la misma estaban la pistola de BenedictoCacho, 35 cartuchos de punta hueca y un teléfono móvil, un Nokia 6.700.

Entre los objetos recuperados que dejó en el descampado había dos emblemas de la Policía con número de agente, 10 cartuchos, una caja de cartuchos, una navaja, una llave, cinco analgésicos con su envoltorio y un carné de la Federación Extremeña de Baloncesto.

El autor del robo, acusado de otro en una guardería de la ciudad, podría no tener que cumplir su condena ya que cuenta «con antecedentes penales no computables».

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