Los forenses declaran que la autora del crimen de Madrigalejo no sufre enfermedad mental

Julia Benítez, junto a su abogado, viendo las fotos del cadáver del hombre al que mató. :: salvador guinea/
Julia Benítez, junto a su abogado, viendo las fotos del cadáver del hombre al que mató. :: salvador guinea

Ayer permaneció impasible viendo durante 30 minutos las fotos del cadáver quemado y con 19 golpes en la cabeza

SERGIO LORENZOCÁCERES.

En la mañana de ayer, en el segundo día del juicio del crimen de Madrigalejo, llegó el momento en el que los forenses -que descartaron que la acusada sufra una enfermedad mental- explicaron a los miembros del jurado las heridas que recibió la víctima. Lo hicieron con fotografías proyectadas en una pantalla. En ese momento muchos acusados piden no ver las imágenes o comienzan a llorar; pero ayer Julia Benítez permaneció impasible, viendo durante 30 minutos las fotografías en color del cadáver de la persona con la que convivió durante seis años, y que ella confesó que mató a martillazos.

Sin pestañear vio el cadáver quemado de José Sánchez y su cabeza destrozada a martillazos. Tenía 19 golpes en la cabeza, uno tan brutal en la frente que le hundió el cráneo, alojando restos óseos en la cavidad craneal, originando una fractura lineal que recorrió el cráneo desde la frente a la nuca.

La declaración de los tres forenses fue fatal para la defensa de Julia Benítez, que se basa en que ella mató a José Sánchez en legítima defensa cuando él intentaba abusar de ella, asegurando que se volvió loca y le golpeó con el martillo.

No se sabe si la víctima estaba dormida, pero los primeros golpes los recibió por la espalda

Los forenses le hicieron un reconocimiento a las pocas horas de ser detenida. Físicamente no vieron herida o huella en su cuerpo que diera a entender, que hubiera forcejeado con alguien que había intentado agredirle sexualmente. Tampoco detectaron que tuviera alteración psíquica alguna; mantuvo una actitud colaboradora y no se apreció actividad psicótica. Sí dijo ella que tenía un trastorno de ansiedad por las condiciones en las que vivía en la casa del fallecido, en donde afirmaba que había ratas y cucarachas. De hecho, del 12 al 16 de junio de 2017 (el crimen se cometió el día 17), ella había ido a la médico del centro de salud todos los días, por una crisis de ansiedad que dijo que tenía por la inhabitabilidad de la casa y porque tenía que cumplir una condena de trabajos en beneficio de la comunidad. Los forenses declararon que la ansiedad «no es ni un trastorno ni una enfermedad».

La acusada perdió la custodia de sus dos hijos y tuvo problemas con su madre y varias exparejas

Los forenses también señalaron que los primeros golpes que recibió la víctima fueron en la parte posterior de la cabeza, donde tenía; otros once los presentaba en la zona frontal, y era mortal el fuerte martillazo que tenía en la frente, que debió ser el último que recibió. Los peritos señalaron que no se podía asegurar que fuera atacado cuando estaba durmiendo. El martillo que uso para matarle es de hojalatero, con una parte de la cabeza chata y la otra terminada en una semiesfera.

Quien dijo que la acusada no estaba bien mentalmente fue el psiquiatra del Centro Penitenciario de Cáceres, quien señaló que tenía problemas de control del propio impulso y actitudes antisociales límite; pero aseguró que no tenía trastornos psicóticos. Ahora toma antidepresivos y ansiolíticos.

Julia Benítez fue detenida el 19 de junio de 2017 cuando intentó quemar el cadáver del hombre que mató dos días antes. Lleva en prisión dos años y casi cuatro meses, y tiene ahora un aspecto muy distinto a cuando fue detenida (en la foto).

Julia Benítez fue detenida el 19 de junio de 2017 cuando intentó quemar el cadáver del hombre que mató dos días antes. Lleva en prisión dos años y casi cuatro meses, y tiene ahora un aspecto muy distinto a cuando fue detenida (en la foto). Dos años en prisión

Interesante fue la declaración de los investigadores de la Guardia Civil, que analizaron el teléfono y el ordenador de la acusada y el móvil del fallecido. Ella declaró que José Sánchez no era su pareja; pero en el WhatsApp el teléfono de él lo tiene identificado como el de 'José, mi marido' y él tenía el suyo identificado como 'mi mujer'. Se vio que una vez que cometió el crimen ella mandó un mensaje a 24 contactos «para comprar guarros vivos», según la fiscal para que se comieran el cadáver. Se vio que también mantuvo conversaciones de tipo sexual con varios hombres, llegando a tener relaciones íntimas con un antiguo novio al día siguiente.

El juicio lo ha seguido Julia Benítez con bastante tranquilidad. Según ha podido saber el Diario HOY, ella perdió la custodia de sus dos hijos y ha tenido problemas, relacionados con su agresividad, con su madre y los padres de sus hijos.

El juicio quedó ayer por la tarde pendiente del veredicto del jurado, que seguramente se sabrá hoy. El fiscal mantuvo su petición de 23 años de cárcel, y su abogado defensor su ingreso en un psiquiátrico.