Farmacias cacereñas que miran a Venezuela

Un usuario de la farmacia cacereña Mateos González colabora con la campaña. :: jorge rey/
Un usuario de la farmacia cacereña Mateos González colabora con la campaña. :: jorge rey

Una campaña instala huchas para enviar medicamentos al país caribeño, desabastecido por la crisis institucional

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

«Venezuela ya no es trending topic, pero la situación es mucho peor ahora que hace dos meses». La frase es de Pilar Muñoz, voluntaria de la orden de la Cruz Blanca, una congregación con sede en Cáceres que gestiona el Hospital San Juan de Dios en la Mérida de Venezuela. El fraile extremeño Alberto Chávez Pérez es el director de este recinto, que padece, como todo el país, el desabastecimiento de medicamentos, un problema que viene de atrás pero que ha incrementado la crisis institucional de los últimos meses. La situación es dramática, con precios desorbitados y una carencia que pone en peligro muchas vidas.

Desde hace unas semanas las farmacias de toda la provincia de Cáceres cuentan con huchas solidarias cuya recaudación se destinará a comprar fármacos para enviarlos a este hospital. Pronto llegarán estas huchas a la provincia de Badajoz. Se trata de una iniciativa única que han impulsado Alberto Chávez y Pilar Muñoz pero que cuenta con el apoyo de Bidafarma, una cooperativa farmacéutica integrada de ámbito nacional. Pilar empezó a elaborar las huchas y llevarlas a las farmacias de la ciudad, pero fue el propio Chavas el que escribió una carta a la distribuidora Chavéz para que colaborara llevando este recurso a todos los establecimientos a los que suministran productos. La respuesta de Bidafarma fue rápida y en ella se comprometieron a entregar las huchas a través de su red, con sus furgonetas, y a recogerlas en aproximadamente dos meses. Además, se ofrecían a extender esta acción solidaria a la provincia de Badajoz. En total son 608 establecimientos, 258 de Cáceres y 350 de Badajoz. A cada farmacéutico les llega una hucha con una carta en la que se explica toda esta acción. «Para nosotros, independientemente de los resultados, es una colaboración impresionante», asegura Pilar Muñoz. «Comparten el entusiasmo que yo siento por colaborar con el hospital, solo podemos agradecérselo». Para esta mujer es sorprendente que su idea inicial haya logrado extenderse. Una vez que se recojan las huchas habrá un equipo de voluntarios que se reunirán para recontar el dinero. Se ha abierto una cuenta en el Banco Popular con el nombre Franciscanos de Cruz Blanca-Proyecto Hospital de Venezuela, en donde se pueden hacer los ingresos.

Pilar Muñoz insiste en que la situación es dramática. La ayuda humanitaria de Cruz Roja que ha aceptado el presidente Nicolás Maduro se reparte de forma no neutral, señala esta cooperante. Con cada apagón, detalla, se les estropea comida en los frigoríficos. El desabastecimiento alimentario hace que en el hospital en el que trabaja el fraile Alberto Chávez se esté dando de comer al propio personal. «Los médicos llegan sin comer, la situación roza lo espantoso».

Desde Cáceres se hacen envíos de medicamentos que ayudan a familiares de refugiadosLa cooperativa nacional Bidafarma colabora con su red de reparto para llegar a toda la región

Ayuda

Desde Cáceres se han hecho envíos de medicamentos que han beneficiado a familiares de refugiados venezolanos en Cáceres. «Son personas concretas con nombres y apellidos, historias concretas». Una de esas venezolanas a las que conoce Pilar Muñoz le explicó que durante uno de los apagones en Venezuela se cayó su hermano y se hizo una herida en la boca. Le preguntó cómo podía hacerse con antibióticos en la ciudad de Mérida y Pilar le recomendó visitar el Hospital de San Juan de Dios. «El hermano Alberto pudo darle los medicamentos, medicamentos que habían pasado por nuestras manos, eso es precioso». Alberto Chávez estuvo durante el mes de marzo en Extremadura y, a su regreso, se llevó una maleta de 23 kilogramos llena de fármacos para el hospital.

La explicación a la ausencia de medicamentos en Venezuela responde a un complejo laberinto en el que tiene que ver la dependencia extranjera para la obtención de las materias primas, lo que en 2012 genera deudas que empiezan a causar desabastecimiento. La congelación por ley de los precios de los medicamentos hace que, ante las pérdidas por parte de la industria, ésta congele su fabricación. De 56 plantas farmacéuticas sólo sobreviven 15, tras la expropiación y cierre por contaminación de SM Pharma. Camarillas de poder, contrabando y precios desorbitados son la consecuencia de esta situación.